POR JOSE LUIS ARAGON PANES, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CADIZ).
Lejos hoy de creencias y supersticiones, los eclipses se han convertido en un espectáculo de masas, salvo para los científicos y aficionados a la Astronomía que lo observan con especial interés: el científico. Nuestra sociedad hipermoderna tan dada a las conmemoraciones y acontecimientos especiales, lo ha puesto en el punto de mira informativo durante semanas.
Aquí, en el sur, el eclipse solar total ha maravillado a cuantos hemos podido observarlo en una tarde apacible de verano. Chiclana ha tenido dos puntos principales donde se ha contemplado el fenómeno astronómico: el cerro de la ermita de Santa Ana, en lo más alto de la ciudad, y en las playas de Sancti Petri y La Barrosa.
En La Barrosa, ya de por sí llena todos los días, esta tarde ha estado abarrotada desde la primera bajada hasta la Loma de la Cabeza del Puerco; el paseo marítimo de la Cruz Roja lleno de viandantes con espectadores sentados en los bancos y pretiles con sus gafas homologadas. Los chiringuitos con su público habitual disfrutando de una tarde que se volvió más tenue de lo habitual.
La puesta de sol, espectacular. Ya lo dijo mi homónimo el primer cronista de la ciudad, José Guillermo Autrán: «En Chiclana ni las puestas de sol son tristes».
En fin, se fue el eclipse, pero el 2 de agosto de 2027 volveremos a tener la oportunidad de ver otro, total, aquí en Chiclana.
