EL EQUIPO DE INVESTIGACION DEL CRONISTA OFICIAL DE TRUJILLO (CÁCERES), JOSÉ ANTONIO RAMOS RUBIO, DESCUBREN LA ANTIGUA “REVUEANA”
Nov 09 2014
AMIGOS EN EL CASTILLO DE MONROY (2)
Amigos en el castillo de Montoy.
Asentamiento de Rouane   Lapida romana en pared
Asentamiento de Rouane. Lápida romana en pared.

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Lápida. Lugar de localización.
Lápida. Lugar de localización.

El yacimiento está situado en el borde meridional de la Penillanura Trujillano-Cacereña, dentro del término municipal de Plasenzuela. Sus coordenadas geográficas son 39º21’42’’ de latitud Norte y 6º 5’10,1’’ de longitud Oeste (Hoja 705, Trujillo).

El territorio motivo del estudio comprende varios cerros amesetados, destacando uno de ellos que se sitúa en los 1200 metros sobre el nivel del mar. El paisaje es el clásico de nuestra tierra con grandes canchales de granito salpicando las fuertes pendientes que proveían del necesario suministro de piedra para las labores de construcción, un pizarral Precánbrico y afloramientos graníticos del Terciario, dando lugar a un relieve relativamente suave, con algunos desniveles, producidos como consecuencia de la capacidad erosiva entre las pizarras y el granito, quedado éstos a mayores cotas, y una vegetación arbustiva con espacios de pradera. La abrupta orografía del entorno inmediato condiciona sustancialmente su aprovechamiento económico.

Esta zona constituye un paraje de gran belleza donde el granito y encinar mezclados producen un paisaje representativo extremeño. El granito se presenta en forma de multitud de grandes y pintorescas rocas, desgajadas de otras mayores con cortados a menudo rectilíneos, montadas unas sobre otras. El recorrido de todo el paisaje con detenimiento constituye un cúmulo de sensaciones de todo tipo que nos acercan a la Antigüedad. El conjunto total comprende una superficie aproximada de unas 600 ha, un territorio muy rico en yacimientos arqueológicos. Todo ello da idea de la importancia de este complejo arqueológico, que junto con el resto de yacimientos tienen un significado espacial, histórico y cultural muy concreto y definido.

Las piezas encontradas en la zona y la valoración objetiva visual del yacimiento, nos ha servido para constatar la presencia de una facies calcolítica, como primera ocupación del territorio en un momento avanzado del Calcolítico o en un Bronce Inicial antiguo, por los restos de viviendas existentes, así como los vestigios de una muralla o cerca de factura tosca. En cualquier caso cabe pensar que las estructuras de este momento no fueron realizadas con materiales muy consistentes si atendemos a lo que ha deparado el yacimiento situado en el cerro, sino más bien el uso de material perecedero, es decir a base de troncos de madera, pieles y retamas, con una planta circular o elíptica de dos viviendas que podemos deducir de reducidas dimensiones. También hemos localizado dos enterramientos en cista, tumbas de las primeras fases argáricas, formadas por lajas pétreas de planta trapezoidal, con dimensiones adecuadas para contener un cadáver fuertemente flexionado, no encontramos ajuar en la cista pues, posiblemente, ha sido expoliado, consecuencia que obtenemos ya que las dos cistas han sido “brutalmente” excavadas. Una de ellas, posiblemente por sus pequeñas dimensiones contenía un cadáver juvenil, está elaborada minuciosamente, las lajas perfectamente elaboradas y niveladas, sujetas con contrafuertes de distinto tamaño, incluyendo pequeñas cuñas pétreas de sujeción.

La población que ocupó este territorio, empezó a protegerse sistemáticamente, construyendo murallas y piedras hincadas alrededor de sus yacimientos. Estas fortificaciones pueden aún verse salpicados en el territorio, sobre todo en un pequeño cerro donde aún pueden distinguirse restos de viviendas del Bronce, así como el posterior asentamiento romano en la zona, la presencia romana en Hispania se inició el año 218 a. C, aunque a estas tierras no la aceptó hasta algo más tarde. En el yacimiento que nos ocupa, podemos destacar un lienzo que se tuvo que utilizar para la defensa con un campo de piedras hincadas colocadas de tal forma del ataque de infantería un intento de asaltar la muralla era imposible. Hemos de ser consciente de que se vive un momento con graves riesgos, por lo que se llevan a cabo obras de fortificación que implican trabajos sociales. Estos trabajos sólo son comprensibles por la existencia de una sociedad jerarquizada que organiza la vida del conjunto. Estas piedras, de medidas que oscilan entre medio y 1 m, son lajas puntiagudas colocadas erguidas y juntas, a modo de barrera, en una amplia superficie. Empalizada que se hubo de construir mediante petos de piedras, materia está tan abundante en la zona. También se observa claramente una puerta en esviaje, practicada mediante dos piedras hincadas en el suelo y con terminación puntiaguda, en la que los dos lienzos se colocan en paralelo con un espacio para pasar entre ellos. Próxima al arroyo Ruanejos se eligió una plataforma ligeramente elevada sobre el entorno en la base Norte, basculando suavemente hacia el oeste y noroeste. Por el sur esta plataforma se une a la ladera lo que en apariencia implicaría una cierta desprotección al poder ser avistado y alcanzado el interior del recinto desde la ladera. Aunque no se conserva ninguna evidencia constructiva, ese detalle, con seguridad, tuvo que ser solucionado de alguna manera, de forma que no quedaría desprotegido por ese lado. Desde esta plataforma se domina todo el territorio circundante hacia el norte, este y oeste, de manera que cualquier peligro inmediato era descubierto con cierta antelación a suficiente distancia. La obtención de piedras para la muralla y viviendas explica la importancia de la cantería como actividad especializada. Grandes planchas de granito se aprovecharon siguiendo las vetas y fracturas naturales, rompiendo con cuñas bloques de dimensiones más o menos regulares. Las canteras de la comarca de Trujillo, donde se encuentra este territorio, son el ejemplo más palmario del aprovechamiento de los recursos y de la utilización de nuevas tecnologías en el trabajo de la piedra.

El desmantelamiento de una gran parte de la muralla se ha debido a la intensidad de los cultivos en esta zona desde la Edad Moderna hasta nuestros días, así como la construcción de cercas que delimitar el terreno (fincas) y mojones. La parcelación que durante los últimos siglos ha conocido esta zona tuvo que implicar una importante demanda de piedra cortada, obligando al desmantelamiento de toda la construcción de la zona. Si se llevase a cabo una intervención arqueológica en el yacimiento se podría localizar otras tumbas y aporten una importante cantidad de datos para conocer a los individuos que allí habitaron.

Se pueden distinguir fácilmente dos viviendas en un punto elevado, en la confluencia del arroyo Ruanejos, pero también aparecen asentamientos abiertos y en zonas llanas, éstos correspondientes a la romanización. Según los restos localizados, sin haber llevado a cabo una profunda excavación arqueológica, podemos hablar de una pequeña aldea que albergaría en su interior a pocas familias. Y, el hecho de haber encontrado en el espacio habitado restos de una muralla, estaremos ante la inestabilidad que vivía la península con la ocupación romana y las razzias entre los distintos pueblos a lo largo del siglo II a. C. Lo que sí parece claro es que, a pesar de que hubiera habido un aumento de población, provocada por algún cambio en la situación socioeconómica de la zona; sin embargo, este aumento del espacio habitacional no lleva consigo la construcción de nuevas defensas, permaneciendo como única zona fortificada el área del primitivo poblado, tal vez por la ausencia de riesgos o por considerar que la propia ubicación del poblado y sus defensas naturales eran suficiente argumento para hacer desistir a cualquiera que pensara en un ataque.

No hemos encontrado viviendas en el exterior del recinto amurallado, lo que nos indica que el espacio doméstico se circunscribía al área delimitada en el cercado, en cualquier caso, el todo el territorio existente pasado el río, estaría el mayor asentamiento de la zona, presumiblemente el asentamiento romano, donde hemos localizado muchos restos de tégulas, cuatro lápidas romanas en el cauce del Ruanejos y la posibilidad de encontrar muchas más embutidas en el terreno, así como una fusayola o pesa de telar, un ponderal romano que pesa 1 kilo y medio, una teja con decoración en zig-zags. En una amplísima zona de escaso arbolado. Las condiciones climáticas debieron provocar una sobreexplotación del entorno con la tala masiva del arbolado en las áreas próximas al castro primitivo, tanto para la construcción como para la cocina y el calentamiento de las viviendas.

También hemos localizado dos ruedas de molino, que han sido hallados en una de las viviendas y que estuvieron relacionados no tanto con la molturación de trigo como de bellota. Pues de una forma similar a los cereales, se negó también a fabricar harinas a partir de las bellotas. Estrabón decía de los lusitanos que “los que viven en la montaña se alimentan durante 2/3 al año de bellotas, que secan y machacan y después muelen para hacer pan de ellas y comerlo largo tiempo”. El almacenaje pudo realizarse en grandes vasijas de provisiones, el grano de cereal se transformaba en harina para consumo doméstico. El grano se titulaba en molinos para obtener harina, aunque previamente se sometía a los cereales a una torrefacción. Estas culturas manejaron dos tipos de molinos. El más sencillo y antiguo era el de vaivén y el otro el rotatorio o circular, que gira sobre un eje central. El consumo de cereal se hacía en forma de tortas o panes. No cabe duda que la vegetación tenía una proporción de encina mucho mayor que la actual. Lo cual no quiere decir que si se lleva a cabo una excavación arqueológica no se localicen numerosas piezas. Todo las piezas que hemos localizado en la zona corresponden al ocupación romana.

Un aspecto común a toda esta área, esencial en el régimen de alimentación de sus poblaciones, fue la primacía de los recursos ganaderos sobre otras actividades económicas. Aparte de la leche y la carne, el ganado proporcionaba numerosos artículos domésticos de primera necesidad, por ejemplo, las pieles, el cuero, los huesos y los cuernos se destinaron a la realización de ropas, adornos y otros instrumentos. Hemos de tener en cuenta la enorme importancia que tuvo el ganado como materia prima en estas poblaciones, por eso, parte de algunos recintos amurallados que se ha localizado en esta zona podría haber cumplido la función de cercado para el ganado, respondiendo la necesidad de su defensa y protección.

En Trujillo (localidad próxima) (1), además de en Botija, Plasenzuela y Ruanes, fueron explotados los filones por los romanos existiendo grandes escoriales en las proximidades de Tamuja, también en el arroyo Ruanejo hemos encontrado una de grandes dimensiones, y próximo al yacimiento existen ruinas de una posible estación minera, como molinos y hornos, con restos de muros de sillería que los rodeaban. Además, hemos de tener en cuenta que uno de los centros metalíferos más importantes de la provincia se encontraba en la zona de Trujillo, concretamente en las proximidades de la finca «Alberguerías», y otro centro importante estaba en Plasenzuela, que fueron explotadas por los romanos hasta una profundidad de l40 metros. Respecto a la plata, se encuentra asociada a otros minerales, únicamente señalar las labores de época romana de la mina «Serafina», en el término municipal de Trujillo, que sin lugar a dudas fue la más importante de la provincia cacereña. También existen yacimientos de estaño trabajados por los romanos en Trujillo.

La explotación del plomo y la plata fue importante en el territorio trujillano. Son dos metales que se encuentran combinados junto al azufre formando galenas argentíferas que son sulfuros de plomo y plata. En Trujillo los filones de este mineral se encuentran emplazados en las pizarras precámbricas del «complejo esquisto-grauwaquico», en algunos casos estos metales se encuentran dentro de las pizarras precámbricas en las proximidades de los batolitos graníticos, en la llamada «aureola de metamorfismo de contacto».

Ejemplos representativos de ello son las minas de La Sevillana, La Serafina, localizadas en Plasenzuela, Trujillo respectivamente. Dentro del territorio de Turgalium, cuyo núcleo urbano por el topónimo y la ubicación parece responder a un origen prerromano y sendentarse también sobre un núcleo anterior, dada su posición estratégica respecto a su entorno, la ocupación del espacio y la instalación en los territorios conquistados de núcleos urbanos romanos, trajo consigo una parte adecuada de asentamientos prerromanos si sobre ello se decidía instalar la nueva ciudad y desaparición, una vez más, de otros asentamientos prerromanos instalados en el espacio correspondiente.

Este fenómeno se nos manifiesta en el territorio de Turgalium a través de nueve recintos fortificados que pueden elevarse a once si tenemos encuentra la información toponímica, todos ellos son altamente significativos para comprender el fenómeno. La presencia de cerámica de barniz negro en algunos de ellos nos lleva a su existencia en un momento republicano, y el abandono hay que entenderlo en el contexto de las campañas de César.

Llegamos a la conclusión de que Turgalium, fue un núcleo muy importante, con una rica historia incluso antes de que fuese praefectura dependiente de Augusta Emerita.

Aparte de la ciudad de Turgalium contamos dentro de su territorio con la presencia de dos pequeñas aldeas o vicus como es el caso del yacimiento que nos ocupa, ubicado en una dehesa del término municipal de Plasenzuela, asentado sobre las tierras más fértiles de todo el espacio y al mismo tiempo en las zonas de contacto entre las litologías pizarrosa y granítica, fenómeno este fundamental para el abastecimiento de agua dentro de los espacios áridos. La ocupación del espacio y la instalación en los territorios conquistados de núcleos urbanos romanos, trajo con sigo una parte la adecuada de asentamientos prerromanos si sobre ello se decidía instalar la nueva ciudad y la desaparición, una vez más, de otros asentamientos prerromanos instalados en el espacio correspondientes.

NOTA:

(1) Turgalium debió constituirse en uno de los puntos intermedios en el Alio Itinere ab Emeritam Caesaraugustam, aunque el Itinerario de Antonino, nuestra principal fuente de información no lo recogiese como tal, pero sí los otros puntos tan importantes como Augustobriga y Leuciana, entre las que más tarde el Anónimo de Ravenna va a intercalar a Turcalion; como vértice se va a erigir para la vía procedente de Norba Caesarina.

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