EL GUARDIÁN DE LA MEMORIA
Dic 01 2025

POR ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA (ALICANTE).

Investiga las cosas del pasado y del presente; escribe crónicas imparciales para sus paisanos. Un ingeniero técnico que trabajó en espacios de alto voltaje: en urbanizaciones frente al mar y pantanos o presas nacidas en tierras secas. Pero se convirtió en historiador. Es doctor en Historia y ejerce de cronista oficial de Orihuela (Alicante) desde 2004, como guardián de la memoria en una combinación entre la historia, el periodismo y el conocimiento social. Cualquier refrán del pasado merece un apunte, al menos una nota. Sigue apuntando cada día las cosas de su pueblo a sesenta kilómetros de cercana distancia.

Antonio Luis Galiano Pérez . 1945 es hijo de un veterinario que jugó a fútbol en equipos de Orihuela, Madrid y Córdoba mientras cursaba la carrera y de una pianista, María de los Ángeles, que pocas teclas tocó ante el público. Tiene dos hermanas un pelín mayores. Estudió hasta los 16 años en el colegio Santo Domingo. Sus abuelos maternos de dedicaron a la sastrería; los paternos convirtieron un mesón o taberna en un almacén de productos perecederos.

Decidió estudiar peritaje industrial, en la rama de electricidad, en la Escuela Politécnica de Cartagena. Curso a curso superó con nota todas las asignaturas. En el verano de 1966 entró a trabajar como meritorio en una empresa que electrificaba palmo a palmo La Manga del Mar Menor, un cordón litoral situado entre dos mares, entre Cartagena y San Javier. Primer salario: 2.000 pesetas mensuales.

Con una carta de recomendación en el sobaco, Antonio viajó a Madrid una noche fría de invierno en un viejo tren con vagones de madera que rodaba sobre los raíles de nieve. Se entrevistó con el concejal responsable del alumbrado público y encontró su segundo puesto de trabajó en la sociedad concesionaria del servicio. También entre andenes regresó cerca de casa reclamado por la patria que cumplir con el servicio militar. Actuó de recluta en el campamento de Rabasa; luego fue cabo fusilero en transmisiones en un destartalado cuartel de Lorca (Murcia). Algo más de 16 meses después, Galiano regresó a Madrid. Formó parte de la nómina de una empresa dedicada a servicios geológicos, sobre todo dedicada al mantenimiento de galerías subterráneas de los pantanos dedicadas a medir los movimientos y la temperatura del agua almacenada en las presas.

Se casó con María Dolores, trabajadora social de profesión, en la Iglesia de Santiago, en Orihuela, claro. El matrimonio tiene tres hijos: Antonio, que es arquitecto amigo y buen profesor universitario, Nacho y Gonzalo, que siguen en el oficio de su padre como técnicos en prevención de riesgos laborales.

Unas cuantas anualidades las dedicó a realizar proyectos de su especialidad en instalaciones eléctricas de alto y bajo voltaje por municipios de la Vega Baja y de más lejos. Hasta que superó una oposición y se convirtió en funcionario del Estado integrado en el Plan Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Su cometido fue prevenir accidentes laborales y enfermedades ocupacionales, además de fomentar la promoción y de un entorno laboral seguro y saludable. Estamos en 1975. La familia se mudó a Alicante.

A Antonio siempre le gustó revisar con detalle los tiempos pasados, la historia, más allá de su oficio como ingeniero técnico. Investigó sobre un canónigo afincado en Orihuela en el siglo XVIII, José Claramunt, y bien lo contó con letras escritas sobre el papel. El texto fue a parar a despachos del desaparecido Instituto de Estudios Alicantinos. Al profesor Emilio Laparra le gustó el trabajo: «Esto es una tesis doctoral», le dijo.

Cumplidos los 45 años, Antonio Luis se matriculó en la disciplina de Historia en la Universidad de Alicante (UA). Aprendió en esas estancias, siempre vespertinas, de profesores como María Cabanas, Enrique Jiménez, Rafael Navarro Mallebrera, Roque Moreno o Mario Martínez Gomis, entre muchos más. Posiblemente era el más viejo y amable alumno en aquella academia.

Cada uno es como es. Unos otoños más tarde, tal vez por su vinculación a la historia y tradiciones oriolanas, causas para él inevitables, se doctoró en Historia. Es católico practicante. Ha escrito decenas de trabajos de investigación, entre los que destacan los referidos a las cofradías y otras instituciones religiosas. Fue designado en 1996 por el Ayuntamiento Orihuela, entonces presidido por José Manuel Medina Cañizares, como Caballero Cubierto por su amor y lealtad a la ciudad, para portar el pendón o el estandarte que abre la procesión del Santo Entierro de Cristo en Semana Santa. También es Maestre de Gobierno de la Real Orden de San Antón de la Ciudad de Orihuela.

Desde 2004 es cronista oficial de Orihuela. Todo lo anota; luego selecciona y cuenta. Es presidente de honor de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales, institución en la que estuvo al frente durante casi una década. «Un cronista oficial es una persona designada por cada municipio cuya función principal es investigar, documentar y divulgar la historia, tradiciones y patrimonio cultural de su localidad con absoluta imparcialidad», cuenta. Los cronistas son algo así como guardianes de la memoria histórica: recopilan datos del pasado y del presente para conservar el legado de cada pueblo y promover su conocimiento.

Se jubiló de su faena como técnico de la Administración en 2001. Tiene dos nietos y cinco nietas. Sigue investigando. Siempre anda pendiente del pasado y del presente; y cercano a las sensaciones y de las letras. Es articulista del periódico Información, director de la anciana revista Oleza y en el diario La Jornada, editado en la ciudad mejicana de Zacatecas, gracias a él fraternalmente hermanada con la ciudad de Orihuela. Ha impartido cientos de cursos y ha dedicado millones de palabras a personas en aforos populares y académicos.

Ha participado como ponente en congresos nacionales e internacionales, sobre historia, arte y literatura; también de cosas oriolanas, en España y en México. Y sigue en la brega. Con prudencia, dice. Ultima el número 16 de su colección «Capítulos de nuestra Historia». El pasado lunes presentó en la biblioteca de su pueblo su último libro: La rejullaera, una recopilación de artículos sobre personajes, tradiciones y de su vida.

FUENTE:https://www.informacion.es/alicante/2025/11/29/guardian-memoria-124268754.html

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