EL HOMBRE, DE PERDIDO, A LA CABRA O AL COCHINO
Ene 09 2026

POR SILVESTRE DE LA CALLE GARCÍA, CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE GUIJO DE SANTA BÁRBARA (CÁCERES).

En épocas pasadas, muchas familias tuvieron que sobrevivir con pocos recursos, especialmente durante la posguerra. La cabra y el cochino se convirtieron en animales imprescindibles para la supervivencia de la gente más humilde que no disponía de tierras suficientes para criar vacas u ovejas que generaban mayores beneficios a largo plazo, por lo que tenían que criar pequeños animales como cabras, cerdos, gallinas o conejos que eran fáciles y baratos de mantener.

Las cabras eran animales sumamente rústicos, sobrios y resistentes que podían criarse en lugares de difícil acceso alimentándose de los recursos naturales desaprovechados por ovejas y vacas, transformándolos en leche y carne. La leche de cabra era un alimento de gran importancia que se reservaba para los niños, enfermos y ancianos por su gran valor nutricional, destinándose a la elaboración de queso fresco cuando era posible. Los cabritos, solían venderse a los carniceros locales pero siempre se destinaba alguno al consumo familiar con motivo de algún acontecimiento especial mientras que la carne de las cabras llegadas al final de su vida productiva, se empleaba para la elaboración de cecina, tasajos y embutidos.

En la mayoría de los pueblos, se organizaban rebaños comunales conocidos como cabradas, veceras o dulas que eran pastoreados por turno en función de las cabras que poseía cada familia o por un pastor asalariado.

Los cochinos eran importantísimos para las familias rurales puesto que los productos obtenidos de la matanza tradicional formaban uno de los pilares fundamentales de la dieta.

Cada familia solía cebar 1 ó 2 cerdos, los cuales a menudo se agrupaban formando piaras comunales que se llevaban al campo como las cabras.

Al llegar el invierno, aprovechando el frío invernal, se realizaba la matanza, una auténtica fiesta para la familia.

Algunas familias mantenían cerdas de cría para abastecerse de cochinillos o vendérselos a otros criadores, aumentando así sus beneficios.

En Guijo de Santa Bárbara fue muy común hasta bien entrado el siglo XX, que muchas familias tuviesen 1 ó 2 cabras, conocidas como cabras caseras por tenerse en la cuadra situada en la planta baja de casa, para abastecerse de leche. También era muy frecuente el engorde de 1 ó 2 cochinos para la matanza.

Con el progresivo éxodo rural y la introducción de las vacas lecheras primero y la modificación de las costumbres tradicionales, las cabras y los cochinos fueron poco a poco desapareciendo.

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