EL LEGADO DE NUESTROS ESCRITORES, MIGUEL HUETA VIVO (II)
Sep 24 2026

POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN) 

Coronaciion-1956

El pregón de las Bodas de Plata de la Coronación Canónica de la Virgen de la Fuensanta, septiembre de 1981.

Miguel Hueta ha estado vinculado con un gran amor a la Patrona, la Virgen de la Fuensanta. Realizó el pregón del 25 aniversario, es una reliquia conservar uno de sus escasos ejemplares. Desde el año 2000 hasta 2012, colaboró en la revista anual “Reina del Olivar”, Formó parte de la Comisión del 50 aniversario, no dudando en desplazarse desde Madrid a las reuniones que se mantuvieron. Escribió la obra teatral “La fuente encendida”, que se representó en las Cuatro Villas por la Asociación “Cristo Vive”. En los actos del Cincuentenario de la Coronación, fue designado, Padrino, junto a Dolores Sánchez, Madrina.

Este es un resumen del pregón de 1981, que ofreció en el Santuario. “Hace veinticinco años que en una espléndida, radiante noche de otoño, pregonaban a los cuatro vientos la Coronación Canónica de la Santísima Virgen de la Fuensanta, Patrona de las Cuatro Villas, los elocuentes oradores, Rafael Laínez Alcalá,  y Manuel Benavides  y García Zúñiga, Yo escuchaba, absorto, las espléndidas piezas oratorias, soñando en pregonar un día, yo también las glorias de Nuestra Señora. Mi ilusión volaba sobre los años con un salto  en el tiempo, tal vez hacia este día en que mi palabra cansado por la lucha cotidiana busca su descanso en este puerto seguro.

El tiempo ha pasado, con su estela de inevitables estragos y abriendo perspectivas de nuevas ilusiones. Y aquí estamos, bajo el mismo terciopelo de la tarde otoñal, bajo la suave caricia de la tibia brisas de estas amadas tierras del Alto Guadalquivir, los que vivimos y ahora revivimos aquella noche ilusionada del otoño incipiente, y otros que no lo vivieron pero que lo evocan, evocando a la vez la memoria de sus seres queridos.

Permitidme que en esta noche solemne llame a todos los recuerdos, a todas las emociones: a los vuestros y a los míos; a los del hijo que evoca la memoria de la madre hacendosa y solícita para el lujo hogareño de la Fiesta; a los de la esposa que añora la presencia del esposo en el trance de aquellas jornadas; a los del amigo que siente en el alma el efecto sincero del amigo con quien compartió esta efemérides…; a todos los recuerdos enlazados en el amor a la Madre de la Fuensanta,

Vengan a estas fiestas jubilares nuestros hermanos entrañables de Villacarrillo, con su tradicional señorío, con su elegancia exquisita, como una portada de Vandelvira.

Vengan a esta fiestas jubilares nuestros queridos hermanos de Iznatoraf, señero y señora del Adelantamiento de Cazorla, con resonar de armaduras y piafar de caballos en la Reconquista, con sus miniados códices de reales privilegios en el mediodía de la Historia.

Vengan a estas fiestas jubilares nuestros hermanos queridos de Sorihuela del Guadalimar, con nombre de madrigal y de verso, “corte chica” de la comarca, como en justicia se le llama.

Y vayamos todos nosotros villanovenses, fundidos en un haz con nuestros hermanos; vayamos los del Paseo y los de la calle Nueva; los de la Minducha y los de la Pasana; los de las Eras y los del Camino Viejo; los de Santa Ana y los de San Blas. Vayamos los de Gútar y los de la Herrera; los de Guadahornillos y los de Arroyo Chillar; los de Jesús del Monte y los de la Ensancha; los de Matihuelas y los del Calvario. Vayamos los villanovenses de Sabadell y de Tarrasa y Vilasesa; los de Asturias y Bilbao; los de Valencia y los de Madrid…Incorporémonos todos a esta entrañables fiestas jubilares con el alma henchida de ternura y  el corazón tembloroso de emociones, Estemos todos en alma y cuerpo, Villanueva nos llama para volver a conocer el oro  las sienes purísimas de nuestra  Señora de la Fuensanta con la corona encendida de nuestros corazones.

Ella ha sido la inspiradora de todas nuestras andaduras: meta para el peregrinar del Santo Rey Fernando, ensanchando con su espada las tierras de Castilla y el imperio de Cristo; rima para las hermosas cantigas de Alfonso, el Sabio, con moros cayendo desde las almenas de Chincoya al conjuro del nombre de la Señora; bálsamo celestial para el verso enamorado de la monja andariega y del frailecico , que dejaron una oración hecha canto a los pies de la Fuensanta; exacta estrofa de dogma tridentino para la portentosas, humilde sabiduría de Domingo Baltanás y Messía; amparo de todas las  tribulaciones; consuelo  de todos los males; gozo de todas las alegrías; bálsamo de todos los dolores; alivio de todas las penas; caricia de todos los sueños.

Villanueva quiso ofrecer a su Patrona, el máximo honor que la Iglesia concede a la imágenes de la Santísima Virgen, su coronación con corona de oro y comenzó a prepararla con todo cariño, pero un viento devastador truncó en 1936 aquellas ilusiones en flor. Después continuó anhelando reconstruir la hermosa corona y ceñir  con ella las sienes celestiales de su Patrona.

La solicitud de la coronación se fundamentaba en la antigüedad, veneración y milagros de la Santísima Virgen de la Fuensanta, petición a la que accedió el Cabildo Vaticano “sabiendo la gran devoción existente hacia tan venerada imagen”.Y por fin el día 29 de septiembre de 1956, festividad de San Miguel Arcángel, tuvo lugar la solemne Coronación Canónica.

Era- lo recuerdo muy bien-un día esplendoroso del otoño. Las campiñas y las tierras de pan-llevar eran un incendio de oros viejos, como de retablo policromado; los barbechos, recién levantados, ofrecían su rica paleta de los ocres y los sienas más preciosos; los olivares dormían su sueño de plata antigua con la cosecha agraz de las jóvenes aceitunas; los violines del viento susurraban su eterna canción en los pinares del Calvario y Chincoya.

El aire estaba inmóvil y las luces y las sombras se perfilaban de oro bruñido y de intenso añil, como lujoso capote de paseo  para un torerillo  ilusionado o como rico manto para una Virgen coronada. No hay otoño más hermoso que el de estas tierras, ni yo recuerdo mañana de otoños más hermosas que la de aquel día memorable,

La plaza de Villanueva era una fiesta, un hervidero de gentes de toda la comarca. A las doce del mediodía-hora solemne, meridiano de todas las grandes conmemoraciones- el Obispo de la Diócesis coronaba las sienes de Nuestra Señora de la Fuensanta y los del Divino Niño Jesús con las hermosas coronas de oro y pedrería, que condensaban todo el cariño, todo la fervorosa ilusión de todos los hijos de Villanueva,

La coronación de la Virgen, no puede ser para nosotros un hecho aislado. Cada uno de nosotros coronamos a diario a nuestra Patrona, cuando revivimos en el alma el milagro de las aguas, abriendo de par en par los ojos a la luz de la Gracia,

Y todos juntos coronamos a diario a nuestra Patrona, cuando hacemos un proyecto de vida en común , presidido por una irrefutable vocación , que supera fronteras de ruines mezquindades con el afán de conseguir, un pueblo mejor , más humano, más libre y más justo.

Justo es que ahora recordemos a aquellos que hicieron posible una de las mejores páginas marianas de nuestra historia: a D. Francisco Jorquera Ruiz y Doña Dolores Marín Bueno, hermano mayor de la cofradía y camarera de la Virgen, que cuidaron con desvelado cariño  todos los detalles de la fiesta; al brillante y esclarecido teólogo,. Antonio Ferreiro López, promotor y alma de aquella coronación; al llorado y recordado  párroco, . Lorenzo Charriel Valera dechado de recias virtudes humanas y ferviente enamorado de la Señora; al ejemplar alcalde y hombre. Silvestre Sánchez Cátedra que puso incondicionalmente su persona y su autoridad al servicio de tan memorable efemérides; a la señorita Dolores Sánchez Bueno y a. Felipe Arche Hermosa, una modelo de exquisita y sencilla elegancia y el otro de fervoroso y arrollador patriotismo, ambos se honraron y honraron a la fiesta con su padrinazgo de honor; al Arzobispo de Granada, tan vinculado a estas tierras,. Rafael García y García de Castro, que celebró la solemne misa pontifical; al Obispo de la Diócesis, de grata memoria  Félix Romero Mengíbar , que colocó la corona de oro sobre las sienes de la  Santísima Virgen; al ilustre recordado villanovense de adopción . José Alberto Palanca, que quiso sumarse personalmente al acto; al Capitán General de Sevilla, al presidente de la Audiencia y de la Diputación, a cuantas personalidades hicieron posible el esplendor y la solemnidad de aquella jornada inolvidable…

Para todos nuestro sincero agradecimiento. Para los que aún viven , y quiera Dios por muchos años, el testimonio de  afecto sincero de todos los villanovenses. Para los que han muerto, el recuerdo emocionado y agradecido y nuestra esperanza de que formen ya en el retablo luminoso de los amantes fervorosos de las Señora, gozando eternamente de las limpias aguas de la Fuente Santa.

Yo he subido muchas tardes en mi vida a la Fuensanta, con el alma gozosa y el alma dolorida, y en el camino me he cruzado con otros peregrinos, llorosos y sonrientes, almas alegres y almas torturadas. Y he visto en estas paredes , llorar penas y reír alegrías. Y he visto a la Señora sonreír de gozo y llorar de amargura; celebrar las cosechas espléndidas y lamentar las catástrofes; animar en los éxitos y consolar en los fracasos, ni más ni menos que como un villanovense más. Yo he visto en todo momento correr el limpio manantial de sus aguas claras.

Yo te he llamado Paloma, pero mi voz no ha podido recoger todo el candor de tu pureza. Yo te he llamado Estrella, pero mi palabra no ha sabido reflejar toda la luz de tu mirada .Yo te he llamado Rosa, Azucena y Lirio, pero mi voz no ha podido absorber todo el perfume de tus manos celestiales-Yo te he llamado Coral y Perla, pero mi voz no ha sido capaz de reflejar toda la transparencia de tu sonrisa. Yo te he llamado Mar, Arroyo, Río, pero mi voz no ha sido bastante para ahondar en el caudal de tu gracia. Yo te he llamado  Fuensanta   y al conjuro de este nombre bendito, mi voz se ha hecho candor, y luz y perfume, y transparencia y abundancia, rebosando en el alma el caudal incontenible de tu hermosura y de tu gracia.

Me habíais  pedido que pregonara las Fiestas de las Bodas de Oro de la Coronación Canónica de la Santísima Virgen de la Fuensanta, Patrona de las Cuatro Villas y Señora del olivar. Ya están pregonadas. Yo no he hecho sino prestar mi voz a vuestros sentimientos, que he pretendido colocar a los pies de la Señora como rendida corona de amor. A Ella puedo decirle con el llorado poeta

“ Me pidieron un canto a tu azucena.

Me enseñaron tus gracias celestiales.

Y así volaba de tu faz morena

a mi canción, queriéndolas iguales,

como de alero en alero, y pena a pena,

la golondrina de mis madrigales.

FUENTE: M.L.F.

 

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