POR MIGUEL MARTINEZ APARICIO, CRONISTA OFICIAL DE CALLOSA DE SEGURA (ALICANTE)
Tal día como mañana, 19 de enero, se cumplirán cuarenta años de la inauguración del Museo del Cáñamo, rotulado entonces como Museo Etnográfico del Cáñamo y la Huerta. Aquel domingo de enero de 1986 abrió sus puertas en los sótanos del conocido edificio de los ocho pisos, construido a principios de la década de 1960 por los hermanos Luis, José y Remedios Estañ.
El inmueble se sitúa en la calle dedicada a don Antonio Calvo, insigne maestro y divulgador de la historia local, fallecido en 1974, a quien el Ayuntamiento quiso rendir homenaje dando su nombre a esta vía junto al emblemático Jardín Glorieta, según acuerdo plenario de 28 de febrero de 1985. En este sótano -donde quienes ya superamos el medio siglo pasamos largas horas entre billares, futbolines y partidas de ping-pong- se instaló la colección de maquinaria y utensilios propios del cultivo y la manufactura del cáñamo, actividad que sostuvo hasta su decadencia, a mediados de la década de 1960, buena parte de la economía y de la vida agraria e industrial de Callosa de Segura.
El diario INFORMACIÓN de aquel invernal domingo recogía en su portada el titular: «Hoy se inaugura el Museo del Cáñamo». En esa primera página ya se destacaba que «Callosa de Segura, la ciudad del cáñamo por excelencia, cuenta desde hoy con un Museo del Cáñamo, gracias a la labor de los Amigos del patrimonio cultural. Su esfuerzo se verá concretado en una gran exposición que hará recordar a los callosinos el proceso del rastrillado, repasado, encapado e hilado». En páginas interiores, ilustradas con una fotografía de la exposición celebrada durante las fiestas de 1980, se subrayaba la importancia de esta industria como germen de la posterior industria de hilos, cuerdas y redes, «que convertía a Callosa de Segura en la capital del cáñamo a nivel nacional».
El corresponsal callosino del periódico alicantino INFORMACIÓN, don José Pastor Pertusa, firmando como PERTUSA, publicó el martes 21 de enero de 1986 una completa crónica del acto, en la que destacaba la numerosa asistencia de jóvenes, la presencia de las autoridades locales y las intervenciones del alcalde, don José Pascual Gómez Rodríguez, y del concejal de Cultura, don Antonio Berná Cascales. De manera especial, subrayó la labor del grupo Amigos del Patrimonio Cultural, «que han sido los que han llevado el peso específico del montaje del Museo del Cáñamo». En nombre de esta asociación dirigió unas palabras don Roque Francisco Albert Lucas, alma máter del colectivo desde su fundación en 1978 y figura clave en la promoción y defensa de la cultura del cáñamo. Asistieron entre otros, el director del Museo de la Huerta de Elche, representantes de las entidades culturales de la ciudad en todas sus vertientes.
Pero el origen del museo hay que situarlo varios años antes. Fue en noviembre de 1978 cuando se constituyó el grupo Amigos del Patrimonio Cultural, impulsado con extraordinaria energía por Roque Albert, con el objetivo de salvaguardar el patrimonio local. Entre sus primeras actividades destaca la exposición arqueológica celebrada en el Salón de Plenos del Ayuntamiento durante las fiestas patronales de 1979, que dio lugar a la creación del Museo Arqueológico al año siguiente. Así lo recogía la Revista de San Roque de 1980, donde ya se anunciaba la intención de organizar una exposición etnográfica dedicada al cáñamo y a la huerta, elementos profundamente ligados a la vida callosina.
En ese contexto, el martes 12 de agosto de 1980 se inauguró, en el Colegio Nacional «Primo de Rivera», la I Exposición Etnográfica, organizada con la colaboración del grupo Amigos del Patrimonio Cultural. El material expuesto, recopilado durante años -especialmente por Albert Lucas-, fue posteriormente depositado en una vivienda familiar de su propiedad, a la espera de poder exhibirse de forma permanente.
Esa fue siempre la intención del colectivo, encontrando el apoyo del Ayuntamiento, como ya había ocurrido con el Museo Arqueológico. En el pleno municipal del 30 de septiembre de 1980, el concejal de Educación y teniente de alcalde, don José María Culiáñez Alenda, presentó una moción en la que se reconocía públicamente la dedicación del grupo Amigos del Patrimonio Cultural y el interés despertado por las exposiciones arqueológica y etnográfica, solicitando además la colaboración ciudadana para enriquecer ambas colecciones, así como el agradecimiento expreso a esta agrupación y a don Antonio Ballester y Ruiz, por su gran aportación. La propuesta fue aprobada por unanimidad.
En la Revista de Fiestas de 1984, el propio grupo señalaba que el Museo del Cáñamo tenía ya todo su material preparado y que solo faltaba la decisión municipal para ponerlo en marcha de forma definitiva. Esta situación quedó reflejada en el acta del pleno de 28 de marzo de 1985, donde el concejal de Cultura informó de las conversaciones mantenidas para ubicar el museo en el Cine Principal, adquirido ese mismo año por el Ayuntamiento. Finalmente, este espacio se destinó a otros usos, retrasándose la inauguración hasta enero de 1986.
Desde su apertura, el Museo del Cáñamo fue atendido de forma voluntaria por los miembros de Amigos del Patrimonio Cultural, que se turnaban cada domingo por la mañana, al igual que venía ocurriendo desde 1980 en el Museo Arqueológico. Esta situación se mantuvo hasta 1987, cuando, siendo concejala de Cultura doña Antonia Trigueros Aguilar, se contrató por primera vez a un conserje, don José Francisco Estañ Bernabeu, quien dedicó al museo mucho más que su horario laboral, restaurando piezas, elaborando miniaturas de la maquinaria y realizando demostraciones de hilado para los visitantes hasta su fallecimiento en 2014.
Ese mismo año, el fatídico 4 de noviembre, las intensas lluvias anegaron el Museo del Cáñamo, afectando a gran parte de las piezas expuestas, que pudieron recuperarse en su mayoría gracias al trabajo del grupo. El museo permaneció en este emplazamiento hasta 1995, año en que se trasladó al antiguo matadero municipal, inaugurándose el 25 de marzo por el alcalde don José Franco Martínez. El 24 de marzo de 1994, la Generalitat Valenciana reconoció oficialmente el Museo del Cáñamo, como Colección Museográfica de la Comunitat Valenciana. Desde el año 2019 recibe, con acierto, el nombre de Museo del Cáñamo Roque Francisco Albert Lucas.
Mención especial merece también la labor de los monitores de la Escuela de los Trabajos del Cáñamo, que dan vida al museo recreando estos oficios y enseñando estas labores a quienes no las conocieron. Su trabajo se proyecta especialmente en la Demostración Nacional de los Trabajos del Cáñamo, que se celebra cada 14 de agosto desde el año 1987, así como en exhibiciones fuera de nuestra localidad y desarrollo de la Ruta de la Arquitectura del Cáñamo. Esta tarea ha sido coordinada desde sus inicios por Roque Albert, quien, pese a las dificultades surgidas a lo largo de más de cuatro décadas, continúa manteniendo viva la llama de la cultura del cáñamo con un esfuerzo incansable.
Fundador y director honorífico del Museo del Cáñamo y animador constante del grupo Amigos del Patrimonio Cultural, Roque Francisco Albert Lucas es más que merecedor de un reconocimiento público que perpetúe su dedicación y sirva para agradecer su contribución a la puesta en valor de Callosa de Segura. Por ello, considero -y así lo propongo públicamente- que, siendo este un año tan especial para el Museo del Cáñamo, se coloque una placa de agradecimiento al grupo Amigos del Patrimonio Cultural y se incoe el correspondiente expediente para que don Roque Francisco Albert Lucas sea nombrado Hijo Predilecto de la Ciudad que lo vio nacer y a la que tanto dedica, reuniendo méritos más que suficientes, entre ellos su decisiva aportación para la declaración de la Cultura del Cáñamo como Bien de Interés Cultural Inmaterial, el 3 de mayo de 2024.
FUENTE:https://www.informacion.es/opinion/2026/01/18/museo-canamo-cuarenta-anos-memoria-125764584.html
