EL NUEVAS ESCUELAS GRADUADAS DE ARRIONDAS: UNA MODERNA ÁGORA MULTIFUNCIONAL
Ago 29 2026

POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDAS (ASTURIAS).

                                     

El antiguo patio de las Escuelas Graduadas de Arriondas acaba de convertirse en un ágora polivalente

Sí, un ágora multifuncional porque es un espacio físico configurable, de usos múltiples, diseñado para acoger actividades ciudadanas, culturales, formativas, musicales, comerciales, cinematográficas, teatrales, talleres y otros diversos eventos.

Las obras de urbanización y cubierta se iniciaron en octubre de 2025 y estuvieron incluidas en el Plan de Sostenibilidad Turística que el Principado de Asturias financió en el concejo de Parres a través de los fondos Next Generation, creados en su momento por la Unión Europea.

La profunda renovación de la plaza responde fielmente al proyecto elaborado y presentado hace ya nueve años por el arquitecto parragués José Miguel Cinos Garrote.

Desde que en el año 1928 se puso en marcha la idea de crear un grupo escolar en Arriondas hasta que en 1951 se aprobó el acta de entrega del edificio al Ayuntamiento, pasaron veintitrés años de espera, protestas y mucha paciencia.

Al finalizar 1928 el Ayuntamiento aprobó un empréstito de 125.000 pesetas en forma de 250 títulos al portador de 500 pesetas cada uno, con intereses del 5% a veinticinco años.

El único postor fue Eduardo Díaz Tuero, vecino de Colunga y -en dicha subasta- ofreció 170.085,20 pesetas, firmándose un acta notarial ante Antonio Turón y Boscá.

 

La cimentación de las nuevas escuelas graduadas tardó en encontrar terreno firme más allá de los cuatro metros previstos, sino a siete u ocho en la zona más próxima al río, lo cual encareció el presupuesto en unas 45.000 pts más, por lo que se le sugirió al Ayuntamiento que buscase otro solar.

Como la cimentación de las escuelas presentaba muchas dificultades se decidió que el lugar ideal sería el conocido como “Huerto del Ayuntamiento”, lindante con la Casa Consistorial, solar propiedad de Venancio Pando Valle, el cual -a través de su apoderado José Bernardo Fuentes, pues el propietario se encontraba en la capital argentina- lo ofreció en venta por 20.000 pesetas dando un plazo de un año para abonar ese importe.

Veintitrés fueron los vecinos que ofrecieron su garantía personal como pedía el vendedor Venancio Pando para asegurarse de que este cobraría dicha cantidad.

El terreno solo se podría dedicar a: edificación escolar, ampliación de la Casa Consistorial o apertura de calles, jardines o cualquier edifico municipal, prohibiendo en la venta de forma expresa su cesión a particulares.

Todas estas gestiones las había realizado en Buenos Aires directamente con Venancio Pando Valle otro de los parragueses emigrados, concretamente Florentino Fano Cuenco, residente y con negocios en la citada capital, a donde había llegado en 1901.

La cimentación de las Graduadas de Arriondas supuso en 1934 un gasto adicional de 19.726 pesetas de las que el Estado abonó 13.808 pesetas y el Ayuntamiento las 5.918 restantes.

En el mes de noviembre de 1946 las Escuelas Graduadas de Arriondas seguían sin inaugurarse porque el Ayuntamiento continuaba sin comprar o expropiar la casa en la que se ubicaría el patio escolar, hoy la plaza García Dory que nos ocupa.

El Ayuntamiento no conseguía hacerse con los edificios de su propiedad que tenía alquilados en las inmediaciones, ni con la casa particular cuyo derribo era imprescindible para hacer los patios de recreo escolares.

Fue al maestro de obras y aparejador Fernando Llano García a quien se le encomendó que tasase el valor de los edificios municipales que habían estado destinados a Auxilio Social -y antiguas escuelas de Arriondas- así como el edificio de los herederos de Manuel Latorre, todos próximos a las nuevas escuelas.

A través del Colegio de Aparejadores se le abonaron a Fernando Llano 341 pesetas por este trabajo, mientras el interventor consideraba que el edificio de los herederos de Latorre tenía un valor de 50.000 pesetas que se debían solicitar -mediante un préstamo- al Banco de Crédito Local de España a un interés del 4% durante doce años.

Era el día 2 de septiembre de 1947 cuando la corporación municipal de nuestro concejo ofreció 50.000 pesetas a los herederos de Manuel Latorre por el edificio de su propiedad que era preciso derribar para destinarlo a patio escolar de las nuevas Graduadas de Arriondas, pero los herederos solicitaron 5.000 pesetas más.

En ese momento además el edificio ya era propiedad de Antonio Prieto Valle.

Llegado a este punto de desencuentro, la Corporación amenazó con expropiar el mismo, pero -al final- lo adquirió en un acuerdo privado y amistoso por las 50.000 pesetas iniciales.

Sería el 27 de noviembre de 1947 (casualmente la fecha en la que se celebró durante décadas el Día del Maestro, coincidiendo con la memoria de San José de Calasanz) cuando quedó constancia de la entrega de las llaves de las dos puertas de acceso al nuevo edificio de las Escuelas Graduadas.

El contratista José Carbajal Labra entregó las llaves al secretario y este se las pasó al alcalde.

El prestigioso arquitecto municipal Julio Galán Gómez fue el director de las obras, hoy Casa Municipal de Cultura de Arriondas.

Pero no sería hasta el mes de mayo de 1949 cuando se iniciase el derribo de los edificios para hacer el patio escolar e iniciar la cimentación de la futura Plaza de Abastos (la cual se inauguraría el 23 de mayo de 1950) para lo cual hubo que rellenar el que era conocido como “Pozo de las Ranas” que se encontraba en dicho lugar.

Y, por fin -tras veintitrés años de espera- el día 31 de marzo de 1951 la Dirección General de Enseñanza Primaria, en Madrid, dio orden a la Central de Pagos Civiles del Estado para que -en vista de las actas de recepción definitiva de entrega del edificio y liquidación final de las obras- se aprobasen las mismas y fuese recibido por el Ayuntamiento, efectuándose la liquidación final por un importe de 172.324 pts.

En los pasados años 80 se celebraron los torneos de tenis “Villa de Arriondas” en el patio de aquellas Escuelas Nacionales Graduadas -posteriormente Colegio Público de EGB, antes de trasladarse a El Barco-, patio que servía como pista para esos torneos en los que Agustín Álvarez Peláez era el presidente del Club de Tenis.

Este espacio pasó a denominarse Plaza Miguel Ángel García Dory en memoria de este ecologista parragués, uno de los fundadores de ANA (Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza), que fallecería en Madrid a los 55 años.

Mención especial debo hacer aquí a Miguel Ángel Aramburu Melero, tan relacionado con esta plaza que hoy se ha reinaugurado tras ser profundamente reformada.

La gran pantalla que preside este anfiteatro nos recordará a Miguel Ángel por su predilecta dedicación al cine. Fue notable su vasta cultura y puesta al día de la manera más amena posible, sobre todo para los niños.

«No hay mejor premio que la respuesta del público, que desde el primer momento supo aceptar la iniciativa y respondió siempre a la llamada, una evidencia más de que Arriondas tiene interés por la cultura, por el arte, la música y la filosofía. Porque todo eso se reúne en los largometrajes», resaltaba Miguel Ángel Aramburu ante las proyecciones de cine de las que era promotor cada verano.

Eran dos semanas estivales en las que tanto los clásicos como los éxitos de taquilla más actuales estaban al alcance de todos en una improvisada sala de cine en la que también se veían las estrellas.

«Me gusta que sea el público, los críos, los que presenten las películas porque los protagonistas no están en la pantalla, sino frente a ella», decía Miguel Ángel.

Sabía muy bien que el cine debía ayudar a crear una sociedad más justa y solidaria y que por ello es importante que desde pequeños nos sirviese a crecer interiormente, añadiendo que el séptimo arte es como el que resume todas las artes.

Siempre lamentaba la inexistencia de salas de cine -tanto en el oriente como en el occidente de la región- de forma que muchos niños llegaban a la adolescencia sin haber ido nunca a una sala cinematográfica.

Miguel Ángel Aramburu Melero falleció con 60 años en mayo del año 2020.

Larga y fructífera vida le deseamos a esta renovada plaza como ágora que acogerá múltiples eventos en favor de la comunidad parraguesa en cuyo centro urbano de su capital reaparece.

FUENTE:https://www.lne.es/oriente/opinion/2026/08/29/nuevo-destino-escuelas-graduadas-arriondas-133751884.html

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