POR MARÍA DEL CARMEN CALDERÓN BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CABEZA LA VACA (BADAJOZ)
El sacerdote argentino Federico Highton, miembro de la Orden San Elías, ha continuado con su labor humanitaria en Pakistán, rescatando a familias cristianas sometidas a la esclavitud por deuda. Siguiendo la tradición de los mercedarios y los trinitarios, Highton ha logrado liberar recientemente a tres familias más, pagando un total de 1.700 dólares a los empresarios pakistaníes que retenían a estas personas. Hombres, mujeres y niños eran obligados a trabajar en fábricas de ladrillos, enfrentando abusos, matrimonios forzados y conversiones religiosas forzadas, una situación que se ha intensificado desde la década de 1980.
En sus viajes, Highton no está solo. Lo acompaña un joven laico español llamado Diego, quien retornó a la fe católica en 2024. Juntos, junto con un equipo de voluntarios, han rescatado hasta la fecha a cerca de 120 cristianos en diversas zonas del país.
La motivación de Highton nació tras conocer casos estremecedores de mujeres secuestradas y obligadas a casarse con sus captores, como el de Rashida Bibi, cuya historia le impactó profundamente mientras se encontraba en otro país realizando un bautizo con apoyo del Papa Francisco.
Luego, negocian con los guardias de los campos de trabajo y pagan las deudas, que muchas veces se exageran para mantener a las personas esclavizadas.
Las deudas surgen de necesidades básicas: alimentación, gastos médicos o incluso costos para casamientos, con montos que a veces son apenas unos pocos dólares, pero que condenan a familias enteras a la servidumbre. Es decir, cometen las tropelías que se les antojan y después hay que pagar gastos. El colmo del cinismo y del bandidaje.
A pesar de que la esclavitud está oficialmente prohibida en Pakistán, Highton explica que la práctica continúa tolerada y que quienes intervienen en estos rescates corren riesgos considerables, incluyendo amenazas de muerte o linchamiento bajo acusaciones de blasfemia.
Algunos de los informantes que colaboran con ellos también enfrentan peligro, lo que ha llevado al equipo a proteger y, en ocasiones, sacar del país a personas que han ayudado desinteresadamente.
El sacerdote describe el rescate de familias donde las mujeres habían sido víctimas de violación sistemática durante años como los casos más difíciles y conmovedores. Para estos rescates, la creatividad y la discreción son esenciales, recurriendo incluso a ambulancias para trasladar a los liberados sin generar confrontaciones violentas.
Además de los rescates inmediatos, Highton trabaja en proyectos preventivos para erradicar la esclavitud de los cristianos, como la construcción de barrios seguros y la creación de redes de apoyo alimentario que eviten que las familias caigan en deudas que los conviertan en esclavos. Su objetivo es crear comunidades cristianas protegidas y sostenibles en Pakistán, donde la fe y la dignidad humana puedan preservarse pese a la persecución y marginación constantes.