POR JUAN INFANTE MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE VALDEPEÑAS DE JAÉN (JAÉN).

¿Sabías que en la Edad Media las especias eran el oro de la época? Como consumidores nos dirigimos cada día, no sin cierta inquietud, a abastecernos de lo necesario y lo no tan necesario, a tiendas y supermercados, para nuestra subsistencia. Comprobamos atónitos, como han subido algunos productos habituales en nuestra cesta de la compra y buscamos estrategias para recortar en algunos productos y que la cuenta no se nos vaya de las manos. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), los precios de los alimentos en los supermercados españoles, desde 2020, han experimentado una subida de un 38%.
A lo largo de la historia hemos asistido a cambios importantes en el precio de los productos cuando hablamos de alimentos que antes eran muy caros y de repente se convierten en baratos, o viceversa. Todo depende de la escasez y la abundancia y la dificultad de obtener esos productos. Significativo es el caso de las especias que eran consideradas como el oro de la época, en la última etapa de la Edad Media. Un pequeño saco de pimienta tenía el valor equivalente al salario de un trabajador durante toda su vida laboral. Sin embardo, el pescado, que tradicionalmente había sido un alimento de pobres, (el bacalao seco alimentaba a campesinos y otros trabajadores), pasó a convertirse en un producto caro o muy caro. A finales del siglo XIX, las angulas, que hoy pueden alcanzar hasta mil euros el kilo, se tiraban de vuelta al río o se echaban de forraje a las vacas.
En el caso de la carne, la gente común la consumía en determinadas celebraciones y fiestas, consumiendo el resto del año: hidratos de carbono, legumbres y huevos; la carne era un producto que solo estaba al alcance de la élite. En comparación con épocas anteriores, y debido a la industrialización, la carne se ha abaratado, sobre todo la ultra procesada que es demandada por las clases más desfavorecidas; sin embargo, las clases más acomodadas consumen más frutas y verduras.
Y yo me pregunto ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar por esos buenos productos de nuestras huertas, cada vez más escasos y que los convierten en artículos de lujo? ¿Cuál es el valor de una buena pipirrana o un buen gazpacho?. Diario de Jaén