EL PUENTE DE BLANCA – VÍA DE UNIÓN EN EL VALLE DE RICOTE (5) GRUPO DE TRABAJO “VALLE DEL SEGURA” (VARIOS AUTORES)
POR ANGEL RIOS MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE BLANCA (MURCIA).
Este puente era una fuente de riqueza para las arcas municipales que cobraban arbitrios por su paso. En 1913, se acuerda eliminar el arbitrio. Las condiciones del puente no eran las idóneas para los nuevos vehículos de tracción que comenzaban a circular, aunque siguió activo.
En 1918 una riada lo destruye, pero se reedifica al año siguiente. El 21 de abril de 1946, ya funcionando el puente de hierro, una riada (la llamaron “la Bendita ”) se lleva el puente de madera, que servía entonces de pasarela, no volviéndose a reconstruir posteriormente.
En la sociedad de Blanca de principios de siglo, predominaban los jornaleros braceros, que en momentos de malas cosechas o enfermedad quedaban sin trabajo ni protección social de ningún tipo, lo que les llevaba a pasar hambre. El sueldo diario de un bracero era de cinco pesetas.
Las arcas municipales disponían de escasos ingresos, lo que les llevaba a subastar la gestión y arriendo de los recursos naturales del municipio (pinos, esparto, leña). Tiene Blanca en estos años varias fábricas de sogas, cordeles y negocios de espartería, que, junto con algún almacén de manipulado, suponen el sistema productivo del municipio.
Desde el punto de vista demográfico, Blanca sigue los patrones de un régimen demográfico antiguo con altas tasas de natalidad y mortalidad. El censo de Blanca de 1 de abril de 1924 es de 4.390 habitantes, un número bastante considerable si lo comparamos con el resto de municipios del Valle. Si consideramos que el padrón municipal de habitantes de Blanca para el año 2006 fue de 6.119, podemos hacernos una idea de la importancia demográfica del municipio en el primer cuarto del siglo XX.
Pese a las penurias económicas que tenía el municipio en la época de construcción del Puente Roblonado, que por otra parte son las que sufría la nación, las distintas corporaciones municipales gestionaban la adquisición de servicios básicos para el pueblo como el abastecimiento de agua y electricidad, apareciendo reflejado en varias actas municipales.
En 1903, la fábrica “San Rafael”, sita en el municipio, propiedad de Dª Purificación Fernández Molina, producía la electricidad para el alumbrado público. También interesa a la corporación la adquisición de medios de comunicación y así, en 1919 se otorga la concesión por parte del Director General de Comunicaciones de una estafeta de correos. En 1921, gracias a las gestiones de D. Isidoro de la Cierva, se consigue la red telefónica provincial, gozando Blanca de este servicio con una concesión para 60 abonados.
