POR ÁNGEL RÍOS MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE BLANCA (MURCIA).
En 2007 se colocó en la Plaza del Teatro la escultura del artista yeclano Lido Ricó, que hace referencia a la succión del color amarillo del Teatro para extraer lo negativo que pueda suceder, ya que el amarillo es el color de una de las supersticiones del mundo teatral, que viene avalada por la historia del dramaturgo, actor y poeta francés Jean-Baptiste Poquelin, llamado Moliere, que estrenaba su última obra de teatro en el año 1673 llamada “El Enfermo imaginario” donde representaba el papel de un enfermo vestido de color amarillo. En el cuarto acto le dio un ataque de tos a consecuencia de la tuberculosis que padecía y “falleció” ante centenares de espectadores. Desde entonces, para el mundo del teatro, el color amarillo atrae la mala suerte, aunque realmente, trasladado a su casa, murió a las pocas horas, tenía 51 años; su mujer no encontró sacerdote para que le diese la extremaunción y murió sin renegar de su condición de actor, profesión considerada inmoral por la Iglesia. Para que se le enterrara en cementerio tuvo que intervenir el rey Luis XIV, ya que no les era permitido a los actores, no obstante se le enterró de noche y sin ceremonia.
