POR JOSE ANTONIO MARTIN DE MARCO, CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD SORIA.
Hace unas semanas, en la «Casa del Reloj» en el Matadero de Madrid, se presentó el volumen treinta y dos de la Agenda Taurina de España-América-Francia-Portugal, correspondiente a este naciente 2026.
Este nuevo número «del Cossío del siglo XXI», bajo los auspicios de Ediciones Temple y la dirección, un año más, de Vidal Pérez Herrero, al margen de los temas habituales, se ha dedicado a Antonio Bienvenida, en el cincuentenario de su muerte, a la ganadería Murube y evidentemente, no podía ser de otra forma, al maestro Morante.
El cuerpo central se ha ocupado de los «Festejos populares en la tauromaquia», en donde se pueden leer trabajos sobre los aspectos más llamativos en este campo del mundo del toro como: «El toro enmaromado de Benavente», «El Toro de San Marcos de Beas de Segura», los festejos taurinos de Navarra, Arganda, Riaza, etc., los «Encierros de Cuéllar y de la pacense «Puebla de Sancho Pérez».
Y ¡cómo no!, Soria también está presente con sus festejos de San Juan y del Toro Jubilo. El primero de ellos bajo el epígrafe: «San Juan, del mito al rito en un solsticio de verano» de la pluma de Enrique Rubio Romero.
Una curiosa e interesante visión de los «sanjuanes» de nuestra capital en donde ritos y símbolos están presentes para cohesionar la comunidad soriana mediante el mítico toro.
«La saca», «el sábado agés» y «el domingo de calderas» son muestras de una liturgia pagana donde «Sol, vino y toros», año tras año, decenio tras decenio, siglo tras siglo, han sido elementos claves para que los sorianos hayan mantenido «usos y costumbres» en torno al TORO.
Pues, no debemos olvidar lo que dijo el soriano adoptivo y padre de la Constitución, Gabriel Cisneros, en su pregón de 1971, como nos ha recordado el autor de esta colaboración: «… respetar la tradición es obrar según el uso y la costumbre», y en ello nuestro pueblo es maestro.
Por cierto, el Boletín Oficial de Castilla y León el pasado día 26 de diciembre publicó la incoación de la «Doma vaquera» como Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial. Una protección no solo a la técnica ecuestre, sino también al universo cultural, social y artesanal que la rodea, y ahí están nuestras fiestas sanjuaneras, concretamente «la Saca».
El segundo artículo sobre nuestros festejos es: «El toro Jubílo de Medinaceli. El único «toro de fuego en Castilla y León» y está firmado por José Antonio Martín de Marco y por el autor de esta sábana quincenal.
Estas páginas, dedicas al recientemente incoado como Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial, se centran en la importancia y la historia del «Toro Jubílo». El único toro de fuego que queda en nuestra Comunidad Autónoma. Ese tipo de festejo que tan bien plasmó Caro Baroja en su «Estío festivo: fiestas populares de verano», cuando escribió: «El toro al que ponen luminaria varios fines, conocido en épocas de la Antigüedad sobre todo a través de los textos latinos. Pero ahora dejaremos estos posibles antecedentes remotos y recordaremos que, al animal en España desde el medievo, se le ha asociado con el fuego de varias maneras».
El «Toro Jubílo», hoy día, muestra una expresión cultural que se ha trasmitido de generación en generación, desde tiempo inmemorial, como patrimonio cultural. Grandeza que como ha afirmado Gonzalo Santonja: «está en que el toro tiene que ser devuelto a la dehesa sin un solo rasguño».
Y todo esto se cumple perfectamente, como se desprende de los textos del catedrático de «Producción animal», Prf. Dr. Purroy Unanua, pues:
– «El toro jamás ha sufrido daño alguno ni quemadura alguna por la espesa capa de arcilla que lo protege».
– «De todo cuanto se dice y se hace, hay, cada año, documento oficial del veterinario que manifiesta su perfecto estado».
Es más, acabado el festejo, el toro vuelve a su vega, a su hábitat, dándose el caso de que algunas veces ha repetido festejo.
Por otra parte, este año la sorpresa en el mundo del toro ha sido la retirada del maestro Morante y esta ha quedado igualmente reflejada en la «Agenda» gracias al cálamo de Gonzalo Bienvenida, nieto del mítico Antonio, bajo un curioso epígrafe: «Después de Morante ¿nadie?»
El mismo autor recuerda en la entradilla como viene a ser lo mismo que aquella histórica frase que decía: «antes y después de Guerra», refiriéndose a Rafael Guerra Bejarano «Guerrita»; y algo similar, también se dijo después de que «Islero» matase a Manolete.
En definitiva, una nueva «Agenda Taurina», un nuevo éxito de Ediciones Temple y un agradecimiento más que el mundo del toro y los taurófilos debemos a Vidal Pérez Herrero. «Gracias Vidalín».
Y para que algunos vean la importancia que tienen los festejos taurinos y las lidias actuales, para que no desaparezca el «Toro de lidia», recordemos unas recientes palabras del escritor y doctor en Antropología Cultural por la Universidad de Bourdeaux, François Zumbiehl: «Por cada toro de lidia criado en la dehesa viven tres animales bravos no destinados a las plazas, y la duración de vida de ese toro es de cuatro a cinco años, mientras la de cualquier bovino de carne es de ocho a treinta y seis meses».
Sin comentarios.