¿ENCIERROS EN SAN SEBASTIÁN DE LOS REYES EN AÑO EL 1516?
Ago 28 2025

POR JULIAN CABALLERO AGUADO, CRONISTA OFICIAL DE ALCOBENDAS (MADRID)

Documento relativo a la celebración de encierros de 1516 en San Sebastián de los Reyes (Madrid)

El 23 de marzo de 1525 una provisión del emperador Carlos V pedía al Arzobispado de Toledo la devolución de lo cobrado a los vecinos de San Sebastián de los Reyes en lo referente a “correr toros”. Es el marcado origen documentado de los encierros de San Sebastián de los Reyes, su gran seña de identidad. Documento descubierto y difundido por su archivero y cronista oficial Santiago Izquierdo González.

La provisión real instaba al Arzobispado de Toledo a devolver a los vecinos lo cobrado por “correr toros”. Los sansebastianenses del siglo XVI se habían quejado de las sanciones económicas y de excomunión que les imponía el Arzobispado por hacer encierros con cargo a “advocaciones, cofradías y devociones”, aduciendo que lo hacían para que “las memorias dellas no se perdieran”, demostrando el arraigo en ellos de la costumbre taurina tomadade Alcobendas, de donde la mayoría de ellos provenían.  Esta provisión de la cancillería real del rey Carlos I les amparaba siempre y cuando pagaran los toros con los propios bienes y haciendas de los cofrades.

La efeméride de los 500 años de ese documento es conmemorada en este año 2025 con distintos actos, como la ocasión lo demanda, pero la existencia de otro documento pudiera remontar a nueve años antes la documentación histórica de los encierros de San Sebastián. Sabido es que la localidad fue fundada a finales del siglo XV por vecinos alcobendenses que habrían llevado consigo la costumbre de correr toros como lo hicieron los españoles que arribaron en América cuya primera referencia documentada también parte de esos mismos años (del año 1526 en México).

Afición y costumbre tan encomiablemente conservadas hasta nuestros días, no sin trabas en el camino. La remota afición a los toros presente en los pueblos castellanos, auspiciada por la ubicación de Alcobendas y San Sebastián entre las dos zonas ganaderas de toro bravo del centro peninsular por excelencia, la colmenareña y la jarameña, forjaron la importante afición taurina existente desde esos cinco siglos atrás.

En un documento del año 1516 encontramos la primera referencia escrita de los encierros de Alcobendas. Se trata de un informe realizado por un visitador eclesiástico comisionado por el cardenal Cisneros sobre las parroquias del arciprestazgo de Madrid conservado en el Archivo de Simancas (Casa y Sitios Reales, leg. 394-75), en el que el visitador habla de unos toros que se corrían y que prohibió: “He quitado en diversos lugares ocho o nueve toros que corían por voto, principalmente en Alcovendas donde tiré quatro de quatro cabildos declarandoles que aquel voto no les obligaba porque era ilicito, y haziendoles que la costa del toro o su parte lo diesen a pobres necesitados o al espital”.

El documento nos habla de cuatro toros de cuatro cabildos que se corrían por votos. Los cabildos parroquiales eran equivalentes a las actuales hermandades y cofradías que,según la séptima acepción del Diccionario de la Real Academia de la Lengua, eran “juntas de hermanos de ciertas cofradías”. Descubrimos por el documento que al menos existían en la parroquia de Alcobendas cuatro cofradías bajo jurisdicción eclesiástica.

En el siglo XVI la Iglesia y sus visitadores arzobispales no eran tolerantes con las corridas de toros. Según Caro Baroja, desde el principio las corridas de toros fueron consideradas como un juego, y algunos teólogos lo pusieron en relación con los “ludi” romanos y, concretamente, con los juegos y espectáculos circenses. Y, al hacerlo, la consecuencia parecía indefectible: correr toros era cosa profana y condenable desde el punto de vista cristiano. De ahí la alusión a lo ilícito del voto de correr toros en Alcobendas expresada en el documento del Archivo de Simancas del año 1516.

Hay un detalle de este documento de 1516 que ha de subrayarse, y es que va referido a la visita o inspección de un visitador eclesiástico a una parroquia, la de Alcobendas, en la que estaba incluido el lugar de San Sebastián de los Reyes aunque en lo político-administrativo las dos localidades estuvieran separadas, perteneciendo una al conde de Puñonrostro y la otra a la villa de Madrid. En lo eclesiástico, San Sebastián pertenecía, y perteneció, a la parroquia de Alcobendas hasta el año 1791en que el cardenal Lorenzana autorizara su propia parroquia. Ello significa, en el tema que nos ocupa, que el documento del visitador eclesiástico del año 1516pudiera ser que se estuviera aludiendo a los toros que se corrían en San Sebastián por  cargo a “advocaciones, cofradías y devociones” aludidas en el documento de 1525 localizado por Santiago Izquierdo.

Entiendo que ambos documentos están interrelacionados. El de 1525 hace referencia a una sanción anterior hecha por el Arzobispado toledano por correr toros con cargo a “advocaciones, cofradías y devociones”, sanción que probablemente habría tenido lugar como consecuencia del informe del visitador plasmado en el documento de 1516. No se hacían visitas parroquiales todos los años, y el tiempo transcurrido de nueve años entre la visita, la sanción, la queja sansebastianense y la resolución a modo de provisión de la Chancillería Real, se antoja suficiente para apoyar la hipótesis. La lentitud de cualquier proceso administrativo o judicial, civil o eclesiástico, máxime en aquel siglo XVI, se ajustaría perfectamente a esos nueve años que distan entre los dos documentos.

Es una hipótesis que, de confirmarse, supondrán la primera referencia escrita de los encierros en San Sebastián de los Reyes en el año 1516.

FUENTE: J.C.A.

 

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