POR RICARDO GUERRA SANCHO, CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE ARÉVALO (ÁVILA)

Toros en la Plaza del Real hacia 1895-1900. Colección Emilio García Vara-Archivo Fotográfico de la Asociación Cultural “La Alhóndiga”.
A través del tiempo las costumbres de los festejos taurinos, que eran inseparables de las fiestas, van cambiando. A finales del s. XIX y principios del s. XX, en ese proceso tendremos que asistir a algunos episodios tensos en el consistorio, por la ruptura de estas tradiciones y por otras circunstancias. Porque el arraigo en el pueblo pide insistentemente y a veces exige esas celebraciones taurinas.
Por esas fechas, los festejos taurinos de San Juan de Junio, que se venían celebrando desde tiempo inmemorial, ya habían sido absorbidos por las Ferias y Fiestas al concentrarlos en torno a esas fechas para darlas mayor atractivo por el público que atraían. Quedaban los festejos taurinos de Santiago y la Virgen de Agosto. Tenemos documentadas al menos desde el s. XVI la celebración de esos festejos taurinos, además de otros que se realizaban por otros motivos, como el agasajo a los reyes. Y desde la proclamación como Patrón de la Villa a San Victorino Mártir en 1610, también algunos años se celebraron festejos de toros.
En ese orden de cosas, debemos de convenir que los tres principales cosos taurinos de nuestra historia taurina, donde se celebraban aquellos tradicionales festejos de correr toros, son las tres plazas principales: la Plaza de la Villa, la del Real y la del Arrabal. Cada festejo específico generalmente tenía su lugar de celebración. Los toros de Santiago y la Asunción de Nuestra Señora, popularmente la “Virgen de Agosto”, se celebraban en la Plaza de la Villa. Los de San Juan en la Plaza del Real. Y los de las Ferias y Fiestas en la Plaza del Arrabal. Las tres plazas eran testigo de los festejos más populares.
Hoy nos fijaremos especialmente en una de esas plazas donde se celebraron fiestas, la Plaza del Real. Esta plaza fue coso taurino documentado desde que se construyen las Casas Reales en festividades tradicionales y en los agasajos a los Reyes cuando estaban en Arévalo. En ella se efectuaban los festejos taurinos que se realizaban en torno a la Casa Real, por la venida de los reyes, por su proclamación, el nacimiento de príncipes, bodas o alguna victoria del rey.
El primer dato que tenemos de celebración de toros en la Plaza del Real es del s. XV con motivo de la proclamación del rey Enrique IV tras la muerte de Juan II. Se celebró en 1454 “…y después a la tarde se corrieron toros en la Plaza Real y duraron las alegrias hasta la noche…”.
Posteriormente, en 1496, se menciona en un documento muy curioso un corredor “en la plaza hacia los palacios de su Alteza” para que la Justicia y el Ayuntamiento pudiesen ver los toros y otros festejos. Hay que recordar que entonces la Casa de Ayuntamiento estaba en la Plaza de la Villa. Y así aquellas costumbres siguieron con más o menos esplendor, según las circunstancias de cada momento y durante mucho tiempo.
Pero, ante tan excesivo número de festejos, −a veces se dejan puestos “los palos” por el poco tiempo que había entre algunos de ellos−, y los elevados costes que tanto festejo ocasionaba, gastos que generalmente no se pueden permitir, el Ayuntamiento hacía ya algún tiempo que intentaba eliminar alguno de ellos. En 1891 ya no aparecen toros en la fiesta de San Victorino.
En esos momentos había también algún miembro de la corporación contrario a estos festejos y no dejan de insistir intentando suprimirlos. Se aviva la polémica de toros sí, toros no. El año 1891 el Alcalde Presidente alega que no es tan fácil ni momento de cortar costumbres tan arraigadas. El tema se sometió a votación y la mayoría decide que se celebren en la forma ordinaria. Es el itinerario del encierro el que nos certifica que se celebraron en la Plaza del real, porque dicen “…que se dé esta en la forma ordinaria, verificándose el encierro de aquellos al amanecer del mismo día, por el puente de Valladolid y calle de San Martín…”.
Ese mismo año precisamente es cuando se comienza a construir una plaza de toros fija, de fábrica, quizás como una reacción o respuesta a la posibilidad de que esos festejos desaparecieran o disminuyeran considerablemente, y porque al pueblo le gustaban los toros y los consideraba una tradición ineludible.
El tema volvió a salir a la actualidad el año 1895 cuando se trata si se darán o no las tradicionales funciones de novillos. Y de nuevo las polémicas. Tengamos en cuenta cómo estaba el tema de tenso, que por entonces también se urbaniza la Plaza del Real, entonces llamada “Plaza de la Libertad”, se plantan árboles, se colocan bancos y pedestales de piedra artificial, y se dice taxativamente que así no se podrán celebrar en ella nunca más esos festejos.
El 21 de julio de ese mismo año, “Reunidos el Muy Ilustre Ayuntamiento y Junta Municipal… bajo la presidencia del Sr. Alcalde Don José de Vega para tratar únicamente de si se daban ó no las tradicionales funciones de novillos en los días de Santiago y Nuestra Señora de Agosto que piden varios vecinos de esta población, se declaró por el Presidente abierta la sesión.
Hecha la pregunta ¿Hay novillos? Dijeron No el Presidente y Osorio.
Dijeron Sí, Sanz, López Sánchez, Linacero, Moyano, Criado, Nieto, Conde, Díaz, Marcos, Varade y Saenz
No cesan las protestas populares por esos momentos de presión para suprimir los toros, surgen manifestaciones, peticiones o altercados a favor de esas celebraciones, de tal forma que el Ayuntamiento apelando al orden y a la tradición, permite que se celebren, bien en la nueva plaza fija durante las Ferias y Fiestas, o bien otras fiestas tradicionales, pero éstas ya se celebrarán en la Plaza de la Villa, en la del Arrabal y otros años en la nueva plaza de iniciativa privada, con ayuda del Ayuntamiento o sin ella.
Por otra parte, abundando en las fechas de la extraordinaria fotografía de festejos populares taurinos en la Plaza del Real, que ilustra estas líneas por la deferencia y cesión de la Asociación de Cultura y Patrimonio La Alhóndiga, Colección Emilio García Vara-Archivo Fotográfico de la Asociación Cultural “La Alhóndiga”. Ajustando en lo posible la fecha de esta instantánea, tengamos en cuenta que en esa fotografía aparecen las antiguas Casas Consistoriales con balcón corrido y torreta del reloj, y por tanto las anteriores a las que se inauguran el año 1901.
El edificio del actual Ayuntamiento se compra en 1900 a Jorge Montalvo en la plaza de la Libertad (El Real) para nuevo ayuntamiento. Unas obras de acondicionamiento y en 1901, ya funcionaba como tal. De hecho, en esas Ferias se ilumina la fachada del “nuevo Ayuntamiento”. Que los últimos festejos taurinos en ella conocidos es en 1894, habrá que convenir que la foto se puede estimar tiene una fecha comprendida entre 1895 y 1900.
El 12 de julio de 1901 hay un pleno y petición de un sector de la población para celebrar el 25 de julio y el 15 de agosto corridas de novillos. Se esgrimen, además de la tradición, motivos económicos por la gran atracción de público a este tipo de festejos. Y se acuerda que se realicen los festejos “en la forma que otros años… se celebren como de costumbre dos corridas de novillos; y que este año sean en la Plaza de la Constitución (Plaza del Arrabal), por no ser posible en la de la Libertad…”, dicen que, “…ademas parece ser que al plantar árboles y hermosear el Municipio la Plaza de la Libertad (Plaza del real), en donde se corrían siempre los novillos, daba a entender que se debían suprimir estas fiestas”. Apenas tres días después se cambia el sitio de celebración, y dicen “que la capea sea este año en la plaza de la Villa…”.
En 1902 en los festejos oficiales no hay novillos y los propone la empresa de la fija, piden ayuda municipal y apenas les conceden alguna exención de “tasas y consumos”. Los festejos de Santiago y la Virgen de Agosto se celebran en la Plaza de la Villa.
Parecido sucede en 1903, en el acuerdo de 11 de julio dicen: “Novillos de Santiago y Ntrª Sra. / Dada cuenta de una solicitud presentada por varios vecinos de esta población, en la que piden que el Ayuntamiento acuerde la celebración de las dos corridas de novillos bravos, que es costumbre todos los años en los días de las fiestas de Santiago y Nuestra Señora de Agosto, por ser beneficioso a la Ciudad, en virtud de acudir a ellas multitud de forasteros… Que se accede a la solicitud presentada y se den las corridas que se piden y en los días que se indican”.
En año 1904 ya no se celebran más los toros tradicionales de Santiago y la Virgen. La continuación de los festejos taurinos, es ya otra historia.

![toros 5 - corrida-de-toros[1] - copia](http://www.cronistasoficiales.com/wp-content/uploads/2014/07/toros-5-corrida-de-toros1-copia-300x189.jpg)