POR MANUEL GONZÁLEZ RAMÍREZ, CRONISTA DE ZACATECAS (MÉXICO)
Sí, el acto solemne del descendimiento de Jesús crucificado, para luego salir en procesión de Viernes Santo. El 9 de abril de 1591 fue fundada la Cofradía del Santo Entierro de Cristo Nuestro Señor, en el convento del Señor San Francisco de la ciudad de Zacatecas. Y el 8 de marzo de 1592, en ese mismo convento, se reunieron autoridades civiles y religiosas, así como los cofrades para la redacción y aprobación de las ordenanzas de esta cofradía.
En el primer mandato de dichas ordenanzas se consignaba que cada Viernes Santo se llevarían a cabo una serie de actos “en memoria y remembranza de los acerbísimos dolores y angustias de la Sacratísima Reina de los Ángeles, Madre de Dios y Señora Nuestra, sintió en el descendimiento de su hijo, Dios y señor nuestro, de su sacrosanta cruz, donde por las entrañas de su misericordia quiso padecer y morir por la salvación del género humano, llevándolo a enterrar en el Santo Sepulcro” (según consta en el Archivo de la Catedral de Zacatecas, Libro Primero de Cofradías).
De tal manera que cada Viernes Santo se conmemoraba el descendimiento y el traslado del cuerpo de Cristo a su sepulcro. Y por esa razón, los cofrades se reunían el Viernes de la Semana Mayor, después del mediodía en el convento de San Francisco para realizar el descendimiento de un Cristo Crucificado y posteriormente lo sacaban en una muy impresionante y monumental procesión por las calles de la ciudad de Zacatecas.
Y para esos actos, solo podían participar los cofrades en activo e iban vestidos con túnica y capirote, lo cual, era obligatorio e indispensable. Un elemento primordial era la música procesional, triste y solemne que le imprimía una enorme carga emotiva a cada uno de esos momentos. Es uno de los antecedentes históricos de lo que ahora conocemos como la Procesión del Silencio en Zacatecas, declarada Patrimonio Cultural Inmterial del Estado de Zacatecas en 2015, hace diez años. Y desde este espacio lo conmemoramos…
