FASTOS Y NEFASTOS DE UN AÑO.
Dic 30 2025

POR AGUSTÍN DE LAS HERAS, CRONISTA OFICIAL DE VALDEPIÉLAGOS (MADRID).

Este año que termina ha afianzado en mí el concepto de la volatilidad de la vida.
Y en no arrepentirse en un futuro de no saber vivir el presente.
Aquel manuscrito perdido en un cajón virtual se convirtió este año en un libro. «Historia de un patio» ha tenido un éxito no esperado con los tres anteriores. Pero cada vez que lo pienso estoy seguro que mis escritos solo fueron la llave de un deseo de compañeras y compañeros de colegio. De vuestro deseo de reuniros después de medio siglo. El libro fue la causa encendida que queriais vivir. Y así lo hicisteis volviendo a aquel patio, a aquellas escuelas y escribiendo un capítulo de nuestras vidas que quedaba por vivir. Os doy las gracias por querer vivirlo.

Durante este año he seguido investigando, buscando en legajos el pasado de Valdepiélagos y mientras viva intentaré seguir haciéndolo.
El primer mes del año amaneció con dulces sonidos donde una compañera de aquel patio de las Escuelas Aguirre, Marian Montero, el 11 de enero, nos deleitó con su guitarra. La más afortunada al ser afinada y acariciada, con el dulce rasgueo de los dedos de una mano, mientras los de la otra mimaban el diapasón. Al menos el 2025.empezaba sonando a dulce melodía.
El 6 de febrero fue el día del reencuentro. Merece la pena volver a escribir otro libro con tal de veros juntos como aquella tarde en nuestro antiguo colegio, las Escuelas Aguirre.

El 9 de febrero acudí a la Romería de San Blas para escuchar a mi amigo pregonero Luis María González. No imaginaba que iba a ser un preludio para volver a ser yo nombrado pregonero.

El día 15 de febrero me acogieron en Valdepiélagos para presentarles el libro «Historia de un patio». Otro placer.
El 17 de febrero dimos la bienvenida a un nuevo compañero cronista. En este caso de la villa de Alcobendas, Julián Caballero Aguado. Y estuve presente en ese acto.

Mis amigos de Pedrezuela me invitaron el 21 de febrero a que les hablara del patio de las Escuelas Aguirre. Y aproveché para contarles las raíces compartidas de esta villa con la de Valdepiélagos.

Este año también os hablé de las raíces de mi otro apellido, Martínez, y su relación con la madrileña calle de Los Madrazo.
Y antes de acabar febrero os conté que dentro del libro «Romances tradicionales y canciones narrativas de Madrid y su provincia» se encontraban las letras y las voces de valdepielagueñas y valdepielagueños, como la de Maria Isabel cantando un fragmento de un mayo, otra sobre la Virgen cantada por Antonina González Sanz, la más antigua letra cantada por Andrés Calleja Garrido y por supuesto la angelical voz de Angelina.

El 3 de marzo escribí una crónica de las que no me gusta escribir. Había fallecido Juan Calleja Pérez, mi tío Tayo. Un hombre bueno. Y aquí el 2025 se empezó a torcer falleciendo conocidos, amigos, compañeros y gente muy cercana.
El día de la mujer trabajadora recordé a mi madre y el día del padre simplemente recordé.

El.21 de marzo nos reunimos en una comida muy cerca de la Puerta del Sol de Madrid los amigos cronistas y por ende sus villas… Alcobendas, Leganés, Getafe, Pedrezuela, Valdetorres y Valdepiélagos.

Escribí también una crónica sobre los nacimientos en Valdepiélagos en 1825, hace 200 años
En abril el ayuntamiento de Valdepiélagos me hizo un sitio en su web para poder ser leído.
Y el 27 de abril tuve la suerte de ser telonero en la presentación en Valdepiélagos del libro «+300 Historias en el Metro de Madrid» de Luis Maria González Valdeavero.

En el mes de mayo, gracias a la investigación en los libros de difuntos de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, descubrimos que en octubre de 1884 fue el primer enterramiento en el suelo de la ermita de Nuestra Señora de la Soledad. Hasta entonces se había enterrado en el suelo de la iglesia. Durante 1884 se utilizó para enterramientos el suelo de la ermita pero ya en octubre de 1885 se empieza a enterrar en el actual cementerio.

En las fiestas patronales del pueblo fueron las primeras donde tuve el honor de llevar la medalla de la Hermandad de San Isidro.
El 28 de mayo en la Sala de Conferencias de la Casa de Cultura Agustín de Tagaste de San Agustín del Guadalix la Asociación Cultural Atalayas organizó, con la colaboración del Ayuntamiento de San Agustín del Guadalix, la conferencia «Un fuero para Talamanca y sus aldeas» en la que pude hablar de aquella época.

El.22 de junio presenté «Historia de un patio» en la IV Feria del libro en El Casar.

Este año hemos celebrado el 40 aniversario de la Asociación Cultural El Pilar de Valdepiélagos con multitud de actividades. Una asociación que con mucho esfuerzo, sin apenas medios y en ocasiones soledad, ha sido motor cultural del pueblo y gracias principalmente a personas comprometidas. Y por ello me quiero implicar como hace unos días le dije a Elisa, en ser adalid de la cultura en Valdepiélagos y en aportar todo lo que pueda. Me tenéis a vuestra disposición.

El 7 de julio, como viene siendo habitual, y espero no romper la costumbre, cumplí años. Ya son 60.

El 16 de julio publiqué otra investigación en forma de crónica descubriendo que Miguel de Unamuno visitó valdepielagos en 1932.
A finales de julio nos dejó Jesús Fernando Abad, un primo de mi mujer, con el que compartí botellines, risas y partidas de mus en un lugar soriano llamado Quintanilla de Nuño Pedro.

Este año Caronte ha vuelto a embarcar a familiares y amigos. Y siempre lo hace sin avisar. A ver si en el 2026 aprendemos a vivirnos más, antes de surcar el Aqueronte.

En el mes de agosto viajé a mi lugar de retiro en la ribera del Pilde, junto al Camino del destierro, donde Burgos es rayano con Soria. Y desde la sombra del moral en Brazacorta narré crónicas y escribí alguna nueva. Recordé a mi maravillosa Quintanilla de Nuño Pedro, a Galba, a Ermesenda, al cura Merino, a Balbina Martínez de Zayas… arduo y precioso trabajo habrá para una cronista amiga.
Y en fiestas disfruté de dulzainas, procesión, de las gentes y hasta de la rana.

Y como no tenemos barreras, Luis María González se rodeó de una morena y una rubia, y ante San Cayetano y la Virgen de la Paloma fue elegido el mejor Don Hilarión. ¡Qué sí!

En agosto también marqué un nuevo récord, llegué a las 250 crónicas y a más de 9.600 visitas en mi web.
En septiembre escribí una crónica sobre uno de los curas más significativos de Valdepiélagos, Don Vicente José Poveda. Y también descubrí que un valdepielagueño había estado en el Balneario de los Baños de Carlos III, en Trillo, allá por 1845.
Y para acabar el mes acudí al 50° Congreso Nacional de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales y 4° Congreso Hispano Mexicano de Cronistas, celebrado en el Real Sitio de la Granja de San Ildefonso, Segovia, del 26 al 28 de septiembre, donde pude compartir con mis compañeras y compañeros. Qué grandes sois.

En octubre visité Orellana, Badajoz, y prácticamente así llegamos a la Fiesta de la Hispanidad. En esos días os conté un suceso médico que ocurrió en nuestro pueblo en 1850.
El 22 de octubre Julián Caballero, cronista de Alcobendas, nos deleitó en una conferencia sobre la historia de su villa en la que tuve el placer de estar presente.

El 7 de noviembre acudí a Valdepiélagos a visualizar un documental premiado, El «Legado de las pastoras», donde tuve el placer de ver y escuchar en primera persona a octogenarias que fueron niñas pastoras en la sierra.
El 13 de noviembre tuvo lugar la asamblea de los cronistas madrileños, esta vez en Alcobendas.
Y el 16 de noviembre me vestí de romero al tener el honor de ser elegido pregonero de la Romería de San Eugenio en El Pardo. En ese acto añadieron otra línea a mi curriculum, Romero Mayor de la Villa.

Fue al final de noviembre cuando conseguí el expediente militar de Doroteo Andrés Lozano, brazacorteño, tatarabuelo de mi hija, condecorado hasta cinco veces en la Guerra de Cuba. De esa vida hay no sólo para un libro sino para una película.
Y ya en diciembre, Luis María González, nos presentó un segundo libro en el mismo año, El metro de Madrid en la guerra civil. Excelente trabajo que no puede realizarlo sino un merecedor de ser en un futuro cercano, Cronista de la Villa. Lucharé por ello.
Por mi parte terminé el año como censor en el Belén Viviente de Valdepiélagos, otro gran honor. Y hace menos días me alegraron el alma escuchando el coro y la rondalla de San Isidro.

Esta vida de caminos imprevistos me llevó a conocer a José Brias, consejero delegado, y cofundador de Madridiario junto a un ejemplo de persona de las que en esta vida me han servido de.maestros con su trayectoria, Constantino Mediavilla. Merecedor de una calle en nuestro Madrid y que en su día grabó a fuego en mi mente una palabra cuando Valdepiélagos me eligió como pregonero, honor. Pues bien, este encuentro me ha dado la posibilidad de escribir artículos de opinión en Madridiario y como no, mentar a Valdepiélagos.

Para terminar el año el Boletín Oficial del Ayuntamiento de Madrid BOAM, anuncia un acuerdo de la Junta de Gobierno de fecha 18 de diciembre donde se informa que Valdepiélagos ya tiene su propia calle en Madrid.
En fin, es un placer ser testigo de la historia que no debemos olvidar.
OS DESEO UN FELIZ Y PRÓSPERO AÑO 2026. DE CORAZÓN.

FUENTE:https://www.facebook.com/agustin.delasheras

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