
Una vez efectuada la subasta de la Renta del Pasaje del Pedrido, perteneciente a los Propios de la ciudad de Betanzos, el adjudicatario tenía que situar una fianza como garantía del exacto cumplimiento de las obligaciones del contrato y de la satisfacción del importe en que le había sido rematada. A mediados del siglo XVII, el mayor postor había sido el labrador Alonso dos Santos, vecino del coto de Bergondo, por espacio de tres años y por la cantidad de cinco mil maravedís cada uno de ellos, libres de cualquier gravamen y contados desde el 1º enero de 1650 y los siguientes de 1651 y 1652, y en consecuencia el 18 de enero del primero de dichos años procede a formalizar la preceptiva escritura de fianza, del tenor siguiente: