POR CELEDONIO PEREZ SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE SANZOLES (ZAMORA).
Las llamas de la hoguera de los quintos deberían servir para quemar el abandono de los pueblos y su indefensión, culpa de quienes legislan a ciegas, aquellos que están atorando el futuro del ámbito rural, quienes no ponen más que cortapisas basadas en argumentos falaces. Hay que abrasar la dejadez y la desidia y reivindicar una cultura que sostuvo el mundo durante miles de años. Nadie se opone al progreso, por Dios, sí a la insensatez de los “listillos”.
Las fiestas de quintos mantienen activa la candela de la esperanza, aunque hay tantos flancos que atender que la empresa se presenta repleta de maleza, baches y tormentas. Lo primero, blindar este tipo de celebraciones tradicionales y populares con la declaración oficial de bien de interés cultural (BIC), ¡ya están tardando los que mandan!
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