POR HERMINIO RAMOS, CRONISTA OFICIAL DE ZAMORA
El progreso técnico constituye una constante histórica imparable, auténtico motor de cambio que obliga a la sociedad a adaptarse y a evolucionar, introduciendo, asimismo, cambios en la propia Administración que la rige.
El mundo vive enganchado ahora a toda clase de aparatos, un complejo conjunto de medios de comunicación que encierra inmensas posibilidades de uso, lo que a su vez genera una cierta inseguridad, por lo que la propia sociedad debe vigilar, corregir y proteger, incluso sancionar.
Hemos llegado a un punto en el que en un pequeño artefacto podemos almacenar toda una biblioteca de miles de volúmenes. Ese avance ha llegado también a la Administración, que bajo la consigna de acercarse al ciudadano ha dado lugar muchas veces al «dedismo», enchufismo o amiguismo. Ahora esa revolución tecnológica en cuanto a medios crea una problemática nueva, que exige actuaciones muy concretas para evitar llegar a un desequilibrio cada vez más difícil de resolver.
Nuestra Administración está pidiendo a gritos un reajuste adecuado, no se puede esperar a que los problemas se resuelvan con nuevas aventuras, de las que ya va cargada nuestra historia. Asistimos al final de un ciclo, al epílogo de una civilización, por culpa de un error en esa segunda parte en la que todos estamos pensando.
Fuente: http://www.laopiniondezamora.es/
