POR GOVERT WESTERVELD, CRONISTA DE BLANCA (MURCIA).

Se critica a quienes se casan con ellos, diciendo que mezclan su sangre. También se menciona que han oído palabras ofensivas y escandalosas que deshonran a su comunidad, lo que sienten como una causa de su expulsión. Estos dos testigos han sido probados por enemigos de esta gente, quienes han tenido enfrentamientos y desean su expulsión para quedarse con sus propiedades. Citando a otros siete testigos que dirían lo mismo, solo el mencionado de Villanueva coincide con ellos; los demás hablan muy bien en su favor. Se dice que algunos de esta comunidad se niegan a comer tocino, beber vino y han dado refugio a moriscos de Valencia. Además, se menciona que, después de la expulsión, antes se comunicaban con ellos. Se constata que hace más de doce años hubo algunos matrimonios con personas de Valencia o Granada. La mujer de Oyo, de este lugar, se trasladó a La Granja, en el reino de Valencia, donde tuvo dos hijos y dos hijas, y todos se fueron de allí durante la expulsión.
El auditor de don Luis Faxardo, una persona de estima, dice que ha escuchado lo que se dice sobre el levantamiento de un rey. Asegura que ese hombre viajaba cada año al reino de Valencia, vivía de fondos públicos y no se casaba con la intención de ser rey. Sin embargo, no le da crédito a esto porque se ha mencionado después de la expulsión, y él tiene evidencia (son sus propias palabras) de que en esta ocasión han surgido rumores similares a otros mudéjares que ha comprobado que son falsos. Otras personas que han oído sobre este rumor del levantamiento del rey dicen que se intentó investigar judicialmente y no se encontró nada; antes bien, el hombre fue declarado libre y lo consideran una quimera y un falso testimonio. Se dice de esta gente que algunos de los más viejos hablan en arábigo y, en general, son más reservados y menos devotos que los demás del Valle. Incluso se comenta que han oído a otros mudéjares del Valle decir que estos de Blanca los han arruinado.
A pesar de todo, en general se habla bien de su cristianismo, y hay doce testigos que lo afirman, uno de los cuales ha sido su cura. Tienen cofradías y han dotado ocho misas perpetuas. Compran y crían ganado porcino y consumen su carne. Se sabe que adquieren cada año 200 bulas. Piden predicadores y confesores para las Cuaresmas, y han solicitado al guardián de Jumilla, descalzo, que funde allí un convento. Han apresado a tres o cuatro moros que pasaron por sus campos y han servido en lo de Orihuela. Un Padilla y otro Molina vinieron de tierras de moros, han tenido algunos soldados y han hecho matrimonios con cristianos viejos.