POR GOVERT WESTERVELD, CRONISTA OFICIAL DE BLANCA (MURCIA).

Reverendísimo Padre Nuestro. En cumplimiento de lo que Su Majestad tuvo a bien ordenarme por su real cédula dada en El Pardo el primero de marzo de 1612, despachada por Antonio de Aroztegui, secretario de Estado, en la que se me mandó ir al reino de Murcia para averiguar si los moriscos que actualmente residen en él, llamados mudéjares, han vivido y viven de manera virtuosa y cristianamente; si sus antepasados han servido en las guerras, especialmente en la de Granada; si están mezclados y emparentados con cristianos viejos; y si se consideran a sí mismos como tales, sin diferencias en sus costumbres. Además, debía investigar todo lo demás conforme a la instrucción de Vuestra Paternidad Reverendísima, la cual seguí puntual-mente, elaborando a partir de ella las preguntas del interrogatorio que acompañarán a esta relación. Me dirigí al reino de Murcia para llevar a cabo dicha averiguación, y con el fin de presentar a Vuestra Paternidad Reverendísima de manera clara y detallada lo que he podido conocer sobre este asunto, esta relación tendrá tres partes. En la primera, señalaré lo que, en términos generales, se ha dicho a favor o en contra de esta gente por parte de las personas de quienes me he informado. En la segunda, describiré de manera más específica la vecindad, disposición y estado de cada lugar, así como las opiniones que, en favor o en contra de ellos, se expresan.
En la tercera parte, expondré lo que, por mi cuenta, he podido entender, junto con mi opinión sobre los testimonios de las personas de quienes me he informado en este asunto, así como las observaciones que, al respecto, me surgen.
Relación de lo que se entiende en general sobre esta gente
Debe partirse de la presunción de que en el reino de Murcia no hay moriscos granadinos ni valencianos, salvo algunos aislados que pudieron quedar tras ser expulsados conforme al bando general de Su Majestad. Por tanto, actualmente solo permanecen los moriscos antiguos, quienes, según la opinión común, eran naturales de esta tierra y, con el tiempo, muchos de ellos se convirtieron en pobladores de ciertos lugares de moriscos que aún existen en esta región. La conversión de esta gente comenzó, como refiere el Padre Maestro Fray Hernando del Castillo en la primera parte de la Historia de Nuestro Padre Santo Domingo, capítulo 80, hacia el año 1252. Así, en este presente de 1612, han transcurrido 357 años desde que comenzaron a convertirse, razón por la cual se consideran a sí mismos antiguos conversos, o lo que podríamos llamar cristianos viejos. Además, han sido tratados y privilegiados como tales por los señores reyes. Este tratamiento no solo lo recibieron aquellos conversos de antaño, sino también los de la última conversión de este reino, como consta en un privilegio de los Reyes Católicos dado en Granada el 21 de septiembre de 1501, despachado por Juan Ruiz, secretario, en el cual se les concede que sean tratados y considerados en todo como cristianos viejos. Este privilegio abarca la mayoría de los lugares de este reino, conforme a las palabras contenidas en dicho documento:
A las aljamas y antiguos hombres buenos de los moros de las villas y lugares pertenecientes a las órdenes de Santiago, Calatrava y San Juan en el reino de Murcia, o de las villas, lugares o señoríos abadengos de dicho reino, que recientemente se han convertido o desean convertirse a nuestra santa fe, etc. Estos son, sin duda, los que hoy en día se llaman mudéjares. Aunque he encontrado una notable variedad en la interpretación de este término, el significado más común es el de «moros convertidos voluntariamente en tiempos antiguos», en contraste con los de Granada, que son más recientes en su conversión. No obstante, no falta quien dice que los propios granadinos les dieron este nombre en árabe a los de este reino, llamándolos «mudéjares» para mofarse de ellos, significando «cambiantes» o «gente sin valor en su ley», porque se convirtieron a la nuestra y no los apoyaron en su levantamiento. Por esta razón, hay interpretaciones muy distintas de este término: unos lo consideran honroso, afirmando que significa «convertido antiguo por voluntad propia», mientras que otros lo ven como despectivo, significando «gente baja y de pensamientos viles», traidores a su nación y ley, tal como los granadinos los trataban. Estos mudéjares viven en la ciudad de Murcia y sus alrededores, siendo el lugar más distante a catorce leguas. Se distribuyen en unos 35 o 36 lugares. En la villa de Granja, que es del reino de Valencia, en el obispado de Orihuela, y fue habitada por moriscos valencianos, han poblado hasta doce vecinos mudéjares. Se calcula que entre todos ellos hay más de nueve mil personas de esta gente, según el listado que me proporcionó don Luis Fajardo, basándose en un promedio de tres personas por vecino. En este cómputo, o bien no se incluyen mujeres y niños, o me parece que el número de personas es mayor.
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