POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN)

En los periódicos encuentros con el Mediterráneo, siempre me he encontrado con personas de ascendencia de Jaén. Pudo ser el periodo de los setenta cuando la emigración de nuestra provincia se trasladó a Benidorm y zonas próximas, en el que las ofertas de trabajo eran numerosas, primeramente de periodo de verano, pero una gran mayoría de las familias, se han establecido aquí, y ya han quedado anclados.
José Avío, fue uno de los que llegaron jóvenes y aquí se forjaron como trabajadores y empresarios.
Heladería Ferreti, es el negocio que José regenta, junto a su familia. Temprano a las ocho de la mañana ,está en su local, preparando con mimo, los helados del día, intenso y cuidado trabajo, para de manera artesanal, una vez finalizados, exponer en las vitrinas el fruto de su trabajo. He querido por el conocimiento y frecuencia de trato, divulgar su labor, su trabajo y sus raíces, nunca perdidas del mar de olivos de Jaén.
“Mis recuerdos de infancia y adolescencia, en Puente de Génave (Jaén) son felices, y alegres. Días de juegos interminables con mis hermanos y amigos, los veranos en el río Guadalimar, que a su paso por el pueblo lo divide por la mitad, era nuestro lugar favorito para jugar.
La primavera vestía el campo de flores de manzanilla y amapolas, en un marco verde olivo formando un paisaje multicolor, lleno de vida. Calurosos veranos, abrasadoras tardes donde el sol brillaba en el viento, como minúsculas estrellas”.
¿Cómo surge tu traslado a Benidorm?
”En el año 1969 con quince años edad al finalizar el colegio, tenía inquietudes que el pueblo no me podía dar y, decidí trasladarme a Benidorm. Una prima mía trabajaba las temporadas de verano en este lugar y me contaba cómo era. Después de meditarlo decidí probar, así comuniqué a mis padres lo que quería hacer. Ellos no querían, decían que tan joven no podría vivir sólo, sería peligroso, pero yo lo tenía decidido y, en la mañana del 19 de febrero de 1969 salimos de Puente de Génave. El viaje fue largo y pesado, viajamos seis o siete personas en una furgoneta. Recuerdo que al llegar sentí el olor del mar, pregunté ¿qué olor era ese? es el mar me dijeron, no pude verlo porque era de noche; tenía mucha curiosidad, ya que nunca lo había visto, cuando lo tuve delante me pareció un inmenso río que se perdía en el infinito. En aquel momento quedé atrapado por él, se convirtió en mi lugar de reflexión.
A los poco días de llegar empecé a trabajar en un restaurante cafetería. Fue mi primer trabajo, no tenía experiencia, coincidió que al poco tiempo empezó a trabajar en este mismo lugar un chico (Juan Peña), que venía de la escuela de hostelería de Madrid. Se convirtió en mi maestro y mejor amigo, fue como mi hermano mayor.
Me adapte rápido a esta nueva forma de vivir. En mis horas libres me dedicaba a explorar el pueblo, sus calles, tan diferentes a las que yo conocía. En aquellos años Benidorm era muy pequeño, empezaba a crecer, a desarrollar un plan urbanístico diseñado por Pedro Zaragoza. Poco a poco con mucho esfuerzo y buena promoción, fue creciendo y sigue desarrollándose y adaptándose a los tiempos.
Mi vida aquí ha sido maravillosa, estoy muy agradecido a Benidorm y a la gente de Benidorm. Aquí crecí en un ambiente abierto y enriquecedor con la oportunidad de conocer otras culturas nacionales e internacionales; el aprendizaje de idiomas y de una profesión que me dio la oportunidad de conocer a personas de toda índole o estatus social y sobretodo lo más importante y maravilloso conocí a mi mujer Carmen, la persona más importante de mi vida.
En los años ochenta, conocí un Bar-Restaurante, cercano al lugar donde estábamos, Maitai, al que acudimos en varias ocasiones, más cuando en una de las conversaciones hablamos de nuestro origen de Jaén.
“Maitai surgió de mis inquietudes de independencia laboral. En el año 1982, llevaba doce años trabajando en la hostelería, la que ha sido, mi profesión y medio de vida. Hacía varios años que tenía la idea de montar un negocio en el que proyectar mis conocimientos y, decidí junto a mis hermanos comprar un local al que pusimos el nombre de Maitai. El nombre viene de un cóctel hawaiano ya que me especialicé en coctelería y era uno de mis favoritos. Comenzamos el negocio vendiendo platos combinados, unos años más tarde y después de haber comprado otros dos locales más, lo convertimos en restaurante pizzería, que fue muy popular.
Pasaron catorce años y por circunstancias surgió el momento de disolver la sociedad, distribuyendo los locales en dos partes, mi mujer Carmen y yo decidimos alquilar nuestra parte durante catorce años, tiempo en el que estuve trabajando como segundo jefe de bares en el bar de coctelería en un hotel de cinco estrellas (Altea Hills).
Pasados esos catorce años, vendieron el hotel y, los nuevos dueños contrataron su propio personal por lo cual me quedé sin trabajo y mi mujer Carmen y yo decidimos retomar el negocio, y así surgió Ferretti una heladería situada en el inicio de la Playa de Poniente, con una gran demanda por la calidad de los helados, de la atención y el lugar excelente.
Le indico a José, las especialidades en las que trabaja y lo más demandado.
Nuestra especialidad es el helado italiano, hecho a diario en la misma heladería, así como los gofres y los crepes hechos con masa de nuestra propia elaboración. Nuestro producto estrella y lo más demandado es el helado, los granizados, batidos, zumos naturales, crepes.
Seguimos preguntando sobre su trabajo en innovaciones
Mi trabajo consiste en la fabricación del helado y la masa de gofres y crepes. Nuestra innovación, es dar un producto hecho en la propia tienda, con una presentación diferente, en el que la satisfacción del cliente es nuestra máxima prioridad. Debido al producto que vendemos, en época de vacaciones y que estamos en la costa, el verano se convierte en la época de mayor demanda.
Continuamos con las personas que trabajan en la actualidad
En plena temporada somos seis personas trabajando, mi hija, mi mujer y yo, reforzándose con tres personas que contratamos.
Volvemos la vista atrás hacía el año del Covid
La pandemia al igual que a todo el mundo nos paraliza y sorprende. Fue algo que no podíamos imaginar que pudiera ocurrir. El miedo al contagio nos condiciona cambiando nuestra rutina y hábitos de vida. Encerrados en casa, sin la posibilidad de salir. Nos llevó a reflexionar sobre lo frágil que es nuestro equilibrio y, cómo puede cambiar todo en poco tiempo. La relación de la humanidad, en un caso extremo como este, la solidaridad con las personas encargadas de velar por nuestra salud, nuestro apoyo colectivo a una hora en la que quedamos y aplaudimos desde los balcones a todos los que nos protegían exponiendo su salud. probablemente nos haya cambiado un poco nuestra relación con los demás.
Le indico las diferencias del Benidorm del ayer de su llegada a la actualidad.
Como comenté anteriormente el Benidorm que conocí cuando llegué era un pueblo pequeño, en el verano había mucha actividad, con pocos hoteles, la mayoría cerraban en el periodo de invierno, con lo cual nos quedábamos los habitantes y algunos turistas. Era un periodo en el que convivíamos y nos relacionábamos, aprovechando para conocernos, ya que al igual que me pasaba a mi había gente de fuera que se quedaba todo el año, así como los autóctonos, convivimos haciendo amistades que aún hoy perduran. Poco a poco fue creciendo hasta convertirse en lo que es hoy.
Cierre y vacaciones: Debido a nuestro producto, en invierno que es cuando menos demanda tenemos cerramos cuatro meses, que dedicamos al descanso, disfrutar conviviendo con la familia y viajar.
Qué relación mantiene con sus orígenes.-: A pesar de no tener familia viviendo en Puente de Génave, ya que todos emigraron, conservo grandes recuerdos de mi tiempo vivido allí y, de vez en cuando me gusta volver y sumergirme en ellos, recorriendo los lugares donde crecí y vivieron mis padres, abuelos y demás antepasados.
Entramos en el periodo final de la charla: Aficiones, musicales, lecturas, viajes, televisión.
Me gusta la música en general, y dependiendo del estado de ánimo así es lo que escucho. Soy aficionado a la guitarra clásica, intentando tocar algunas obras. Me gusta leer los clásicos, en particular filosofía. He viajado por Europa y Estados Unidos.
La familia ocupa un lugar destacando en su vida, especialmente la llegada de un nieto ha motivado un nuevo motivo de alegría para José.
Al siguiente año de venir yo a Benidorm también se trasladaron mis padres y hermanos. Mis padres murieron hace unos pocos años, y mis hermanos siguen viviendo aquí.
Tengo una hija, de la que hace dos años y medio recibí el regalo más grande que podía darme, y este es mi nieto LEO, cuando nació ella creí que no podía existir una felicidad mayor, pero me equivoque, la felicidad que ha traído LEO es un sentimiento inexplicable, es algo que sólo se puede entender sintiéndolo.
Tras nuestra charla con José hemos conocido parte de un Benidorm de ayer y hoy .Unas vitrinas llenas de originalidad y variedad de colores y sabores de helados, que son un oasis para el gusto, la vista y el sabor, fruto de una ilusión y creatividad e ilusiones diarias, aportando su grano de arena a la distinción en el servicio de la hostelería al nombre de Benidorm. Y al éxito de los giennenses en la costa; su plena integración con la ciudad y las personas que le abrieron sus puertas y corazón, y nos alegramos que lleven por bandera con orgullo su lugar de nacimiento.
FUENTE: M.L.F.