POR VICENTE RUIZ DE MENCÍA, CRONISTA OFICIAL DE BURGOS.
Casi todos los años la misma historia, la misma polémica, el mismo ruido, ya saben. Es lo que tiene no contar con un Real de la Feria, esto es, un emplazamiento fijo que acoja las tradicionales barracas. Así, desde que se celebran las fiestas mayores en torno a San Pedro y San Pablo (esto sucede desde 1873; hasta entonces, se celebraban a mediados de septiembre y se denominaban de la Santa Cruz), las atracciones de los feriantes que en este tiempo han sido han pasado por un sinfín de ubicaciones. Como ha recordado en alguna ocasión Vicente Ruiz de Mencía, cronista oficial de la ciudad, uno de los primeros espacios que acogieron recurrentemente las atracciones, tómbolas, circos y teatrillos de las fiestas fue el Mercado de San Lucas, en el entorno del cuartel de Caballería (hoy complejo de la Evolución Humana), a caballo entre el colegio Jesús María y la plaza de Santa Teresa. Sin embargo, y gracias a la espléndida labor delArchivo Municipal y su tarea de digitalización de fondos gráficos, se ha sabido ahora que, antes que allí, los feriantes pasaron por La Flora: tiovivos y casetas se extendían a lo largo de toda la plaza del Huerto del Rey. Eran albores del siglo XX.
Tras una temporada en San Lucas, durante unos años se instaló entre el paseo del Empecinado y la iglesia de la Merced. Se barajaron ya entonces otros emplzamientos: el Parral, el cerro de San Miguel y hasta el Camino a Cortes, según Ruiz de Mencía. Fue en torno a la década de los años 50 cuando la feria regresó al entorno de Caballería. Hubo un primer tramo que iba desde el puente de San Pablo hasta el de Gasset, incluyendo la plaza de Santa Teresa.
Fue aquella, sin duda, la época dorada, a pesar de que las monjas del convento carmelita tuvieron que ‘convivir’ con teatros de varietés. Algo más tarde, el Real de la Feria se expandió más allá del puente Gasset: desde el arranque del paseo de La Quinta -entonces se hallaba allí el Depósito de Sementales, instalación militar- hasta lo que hoy son los bajos del ronda. Hubo, eso sí, paréntesis en el que, durante algunos años, las barracas se trasladaron al entorno de la plaza de toros de Los Vadillos (hoy la plaza de España) lo que deja a las claras que nunca se tuvo una idea clara y firme de qué hacer durante las fiestas con la feria.
