POR PEPE MONTESERÍN, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS)
Aunque voy poco a misa alteran un factor y me sobresalto más que si retocaran el teorema de Pitágoras. De hecho, rezo el Paternóster en arameo. En San Juan el Real, Javier Suárez ya adoptó, me dijo que es obligatoria desde el primer domingo de Cuaresma, la nueva fórmula de la consagración; “Hic est enim calix sanquinis mei, (…) qui pro vobis et pro multis effundetur…”, se traduce ahora por “Tomad y bebed todos de él porque éste es el cáliz de mi sangre, (…) que será entregada por vosotros y por muchos para el perdón…”. ¡Por muchos! “Pro multis” pierde contundencia, es menos que multitud y uno sospecha que Cristo no murió para salvarnos a todos. A los que somos de ciencias nos choca, como chocaría que la suma de los cuadrados de los catetos fuera a veces diferente al cuadrado de la hipotenusa; todo ello movería a creer que existen hipotenusas insumisas a las que ni Dios perdona.
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