POR MIGUEL FORCADA SERRANO, CRONISTA OFICIAL DE PRIEGO (CÓRDOBA)
El día 2 de Enero del año 1926 se produjo un movimiento de las rocas y seguidamente el hundimiento estrepitoso del muro que forma la calle “Balcón del Adarve, a lo largo de unos 20 metros, quedando varias casas al borde mismo del precipicio. No sabemos a qué hora del día ocurrió el suceso, ni cual fue la reacción de los habitantes de aquellas casas en los minutos y en los días siguientes…
Pero sí nos ha llegado, justo ahora que se cumplen cien años de aquellos hechos, una interesante documentación sobre los mismos. Aunque todavía no hemos podido esclarecer todo lo ocurrido, no queremos pasar estas fechas (cien años ya!!!), sin dar a conocer lo que ha pasado al olvido de todos los prieguenses durante las tres últimas generaciones.
El día 16 de Enero de 1996, se reúne la comisión permanente del Ayuntamiento que, tras tener conocimiento del derrumbamiento del Adarve acuerdan: 1º.- Desalojo inmediato de las casas nº. 25, 29 y 33 del paseo del Adarve “en previsión de posibles hundimientos que pongan en peligro la vida de las personas”. 2º.- Que, dada la gravedad del asunto, hay que dirigirse a través del Gobernador Civil al Ministro de Gobernación, suplicando se otorguen por el Estado a este municipio los auxilios necesarios para acometer las reparaciones y obras que obligadamente hay que hacer, habida cuenta de la escasez de medios con que cuenta este Ayuntamiento.
El día 25 de Enero se tiene conocimiento del informe elaborado por el ingeniero Miguel Cabrera Castro, que aporta las siguientes observaciones, comprobaciones y datos.
“Como consecuencia de las socavaciones producidas por la filtración constante de las aguas sobrantes del pueblo y las pluviales, a través de la caliza tobosa que forma el acantilado, sobre cuya cresta está situada la calle del Adarve, aumentadas considerablemente por las pertinaces lluvias de los últimos temporales, han determinado reblandecimientos del terreno que (…) han dado lugar a una falta de cohesión en la roca y, como consecuencia, el hundimiento de una parte de ella, arrastrando tras sí a la parte del muro que corona y limita la calle a que nos referimos.
La zona desprendida arrastró en su caída casi la totalidad de la calzada en una longitud de unos 20 metros contados en la dirección de la calle, llegando la influencia de los desprendimientos hasta medio metro de las fachadas de las casas.”
Dice también el ingeniero que las raíces de los higuerones existentes en el muro han contenido una mayor caída y que …”examinando el perfil en sentido vertical, se ve como la toba ha sido socavada casi enteramente y el agua ha ido rellenando los huecos con los sedimentos de descomposición de la misma roca.” Seguidamente afirma que continúan las socavaciones por debajo del terreno, por lo que es necesario que las casas número 25, 29 y 33 continúen sin habitar porque si llegara a producirse otro desprendimiento, serían arrastradas… Y añade que si se quiere conservar la actual calzada de la calle habría que buscar la cimentación por debajo del acantilado, que tiene 15 metros de altura por esta zona “y siempre con el peligro de que otros desprendimientos futuros, pudieran producir la ruina del muro de contención…”
Por último, el ingeniero dice en su informe que ha recorrido todo el acantilado y que ha observado que “otras partes de él presentan síntomas de descomposición”.
En vista de todo lo anterior, propone se adopten las siguientes medidas:
1º.- Demolición inmediata de las casas números 25, 29 y 33 para poder variar la alineación de la actual calzada.
2º.- Desescombro y aseo de las partes movidas.
3º.- Construcción de un nuevo muro con arreglo a la nueva alineación de las casas.
4º.- Resanar todo el cantil.
El presupuesto calculado por el ingeniero es el siguiente: Trabajos de desescombro, 3.000 pts. Construcción de un nuevo muro de 30 metros de longitud por 10 de altura media y un espesor aproximado de 3 metros, que supone un volumen de 900 metros cúbicos, lo que al precio de 35 pts. importa 31.500 pts. Adquisición de las 3 casas: 15.000 pts. Saneamiento de la parte inferior del cantil, 2.000
Total de las compras y trabajos a realizar: 51.500 pts. No sabemos si tras el desescombro, se realizaron con urgencia las obras de derribo de las casas afectadas y la reconstrucción del muro del Adarve.
En las actas de las reuniones plenarias de la corporación municipal, no hemos encontrado rastro del asunto hasta la celebrada el 20 de Julio de 1926. Se reúne el plano bajo la presidencia del Alcalde José Tomás Valverde Castilla, para tratar, según dice literalmente el acta, sobre las obras “de extraordinaria importancia por afectar a la parte monumental de esta ciudad, cuyo histórico Adarve obliga a este municipio a proceder hasta en sus más mínimas reparaciones, con toda aquella cautela que el caso requiere.”
El secretario y el interventor, que asisten al Pleno, leen la memoria, el presupuesto y el pliego de condiciones económico-facultativas y muestran los planos del proyecto a ejecutar, todo ello bajo la dirección del ingeniero Miguel Cabrera Castro. El coste de las obras pendientes será de 10.330,20 pts. para ejecución material, y 12.086,33 pts. en presupuesto de contrata.
Se aprueba todo por unanimidad y se nombra como letrado par el bastanteo de poderes, a D. Víctor Rubio Chávarri. (Archivo Histórico Municipal, Leg. 2015. Libro de actas de la Corporación Municipal de 1926).
El 26 de Noviembre de 1997, es decir 71años después del derrumbamiento descrito, se produjo otro desprendimiento en el balcón del Adarve, pero al parecer fue menos grave que el de 1926 y además, informó sobre él el periódico ADARVE, luego los interesados pueden consultar el nº. 517-518, extra de Navidad (segunda época), para informarse sobre lo ocurrido.
Agradezco a José Tomás Valverde Abril los documentos de 1926 que me aportó para realizar este artículo.
FUENTE: M.F.S

