POR JERÓNIMO LÓPEZ MOHEDANO, CRONISTA OFICIAL DE PEÑARROYA-PUEBLONUEVO (CÓRDOBA).
La Biblioteca Pública Municipal fue escenario, el 21 de noviembre de 2025, de las II Jornadas de Patrimonio, una cita ya consolidada que busca reforzar el conocimiento y la valoración de la historia local. El cartel de este año anunciaba una ponencia especialmente esperada: “Vida y tragedia de los peñarriblenses en los 100 primeros días de la Guerra Civil”, impartida por Jerónimo López Mohedano, cronista oficial del municipio y figura clave en la recuperación de su memoria.
Durante el acto, se subrayó la enorme dedicación de López Mohedano, cuya labor investigadora se ha convertido en referencia para comprender el pasado de Peñarroya y Pueblo Nuevo. Su ponencia arrancó con una descripción precisa del contexto político y administrativo de 1936, momento en el que ambas poblaciones estaban prácticamente segregadas y atravesaban uno de los episodios más complejos de su relación.
El cronista explicó cómo se vivieron las horas previas y posteriores al levantamiento militar del 18 de julio, y cómo la población fue interpretando las noticias que llegaban por radio. Señaló también el papel del movimiento obrero, la preocupación de las autoridades municipales y las tensiones que marcaron aquellos días, en los que la organización local intentó responder a las órdenes que llegaban desde Córdoba pese al desconcierto general.
Uno de los aspectos más valorados por el público fue la capacidad del ponente para convertir hechos duros en un relato comprensible, humano y cercano. López Mohedano insistió en que conocer lo ocurrido no es un ejercicio de dolor, sino una forma de responsabilidad colectiva: comprender las decisiones, los miedos y los errores de ese tiempo ayuda a reforzar la convivencia y a valorar el patrimonio histórico con mayor conciencia.
Las Jornadas, organizadas con la colaboración de diversas entidades culturales, volvieron a demostrar que el patrimonio no es algo estático, sino un espacio vivo que se alimenta del diálogo y del conocimiento compartido. En palabras de los asistentes, esta edición dejó una sensación clara: la historia de Peñarroya-Pueblonuevo sigue teniendo mucho que contar, y mientras existan voces dispuestas a investigarla y transmitirla, seguirá siendo un pilar esencial para comprender quiénes somos y hacia dónde vamos.