POR JOSÉ LUIS ARAGÓN PANÉS, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CÁDIZ)
Hubo un tiempo en que los mejores resultados del deporte chiclanero llegaban desde el ciclismo. Hubo un tiempo en el ciclismo español –la década de los años sesenta– dominado por grandes corredores vascos, castellanos, algún valenciano o un cántabro- catalán, además de los andaluces Antonio Gómez del Moral, de Cabra, y el jiennense Juan Sánchez, olímpico en 1960. En ese mismo periodo surgió, con gran extrañeza para muchos, otro ciclista olímpico andaluz que alcanzaría notoriedad a partir de 1962 en la celebración de la Vuelta Ciclista a Sevilla.
Nació en Chiclana de la Frontera y se llama, José Alba Montiel. Sus hazañas deportivas parecen que están olvidadas. Ya quedan pocos aficionados que le vieron correr, pero otros recuerdan cómo con diez años le deslumbraba la vitrina repleta de medallas y trofeos que tenía el corredor en casa de sus padres. Le visitamos en su museo particular lleno de bicicletas y recuerdos de su pasado como ciclista; el primero de la ciudad que logró fama internacional.
No lo tuvo fácil desde sus inicios. Su primera bicicleta la pagó «a dita» a Cristóbal Benítez que, además, le regaló un maillot con la marca Dual y un culote. La primera carrera la ganó siendo muy joven, entre Chiclana y Sancti Petri; un circuito que iba desde la plaza del Retortillo hasta la del poblado, ida y vuelta. El premio: un pequeño trofeo y cincuenta pesetas en metálico. Aquel chiquillo siguió corriendo y participando en otras carreras; la mayoría también las ganaba.
Su padre, gran aficionado al ciclismo, le ponía impedimentos para que no fuese ciclista, pero ante la evidencia… Entrenaba con «Saltatrenes», aunque nunca corrió con él como compañero. El bar del «Chícharo» fue su peña extraoficial. Allí le ofrecieron ayuda para competir fuera de Chiclana. Un amigo con una moto lo llevaba a él y a su bicicleta hasta Sevilla, para correr algunas pruebas. El amigo le decía: «Si ganas vuelves conmigo en la moto, si no, te vuelves a Chiclana tú solo en bicicleta». Así, que tenía que ganar. Y ganaba o quedaba entre los primeros puestos clasificatorios.
En octubre de 1962, participando sin equipo en Sevilla, consiguió el tercer puesto en la cuarta etapa. Al año siguiente, el segundo. Entre los ojeadores de la Federación Española de Ciclismo, uno de ellos se fijó en su fortaleza y posición en las carreras. Según parece se habló de él para las olimpiadas de Tokio de aquel año, sin embargo, se quedó fuera de los ciclistas preolímpicos por considerarlo muy joven, sin mucha experiencia y en detrimento de otros más veteranos. «Muchacho –le dijeron– tu tienes un gran porvenir en el ciclismo, seguro que podrás ir a varias olimpiadas». No hubo medallas para España en Tokio, solo un meritorio quinto puesto en «ruta individual» y octavo por equipo en cien kilómetros contrarreloj.
Corriendo la vuelta a Málaga en 1965, venció a «Saltatrenes» y otros más curtidos, subiendo al número uno del pódium en la quinta etapa, y premio de la montaña. Estaba en buenas condiciones atléticas y mentales para seguir triunfando. De nuevo corrió en la vuelta a Sevilla. En la tercera etapa se puso de líder, quedando segundo en la general al término de la vuelta, y segundo en el premio a la montaña. El equipo Ferrys, al verlo correr en Sevilla, le fichó. Y llegaron nuevos éxitos. El más importante para Pepe Alba, nos cuenta, fue conquistar el Premio Ciclista Chiclanero, con siete altos puntuables. En la subida a Vejer se escapó y continuó en solitario hasta llegar a la meta como claro vencedor por delante de Fernández Dueñas, también del Ferrys, y Manuel Galera, de KAS.
Este equipo vasco, el mejor de España y de Europa en aquellos años, le fichó en 1967. Comenzaba su mejor temporada. El inicio no pudo ser más prometedor. En la Vuelta a Valladolid consiguió el segundo premio de la montaña; un primer puesto –al sprint en la segunda etapa; y cuarto en la general; quedando primero por puntos. Once días más tarde, el 22 de mayo, repetía con nuevos triunfos en la Vuelta a Navarra: tercero en la clasificación general; y segundo puesto en el maillot verde. En junio, en la Vuelta a Asturias, fue tercero en la general.
Fuera de España, en el Tour de Marruecos, volvió a subir a lo más alto del pódium después de alcanzar en la etapa reina Casablanca-Rabat, a los hermanos suecos Pettersson; uno de ellos sería el vencedor en la clasificación general; el chiclanero obtuvo el décimo lugar. La temporada finalizaba para él con la Vuelta a Toledo; repitió el mismo puesto que en Marruecos. Menos suerte tuvo en el Tour del Porvenir en Francia, con un decimosexto puesto final. Con este importante palmarés, no resultó extraño, que fuese llamado por el seleccionador español de ciclismo para la olimpiada de México’68.
Publicado hoy en El Periódico de Chiclana, pp. 20-21
Bibliografía:
-ALBA MONTIEL, J. (2025): «Relato oral»
-BALLESTER ESCALERA A. (2024): «Grupo Deportivo Ferrys, una historia del ciclismo». Ayuntamiento de Canals, Diputación de Valencia. Impreso en España
-BIBLIOTECA VIRTUAL PRENSA HISTÓRICA: «El Diario Palentino», 11 de octubre de 1962; «La Rioja» (Diario), 12 de octubre de 1963; «Libertad» (Diario): 15 de octubre de 1966 y 11 de mayo de 1967y 26 de junio de 1967; «El Adelantado» (Diario): 11 de mayo de 1967
-VV. AA.: Museo del ciclismo.museocicclismo.it/conten/ciclista/568-
JoseALBA+MONTIEL /index.html
-FOTO: José Alba Montiel de joven con Federico Martín Bahamontes.
Calendario
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | ||||||
| 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 |
| 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 |
| 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 |
| 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | |
