POR SANTOS BENITEZ FLORIANO, CRONISTA OFICIAL DE CÁCERES.
«Ser cofrade en Cáceres una forma de peregrinar como Iglesia, una forma de vivir en comunidad, y de custodiar la tradición. En definitiva, una identidad que nos hace cristianos, cacereños y ciudadanos al mismo tiempo». La Semana Santa no puede dar comienzo sin su pregón. Este ha tenido lugar este jueves en el Gran Teatro de Cáceres. A cargo de Francisco Pizarro Escribano, dio comienzo sobre las 20.00 horas.
Con unas 300 personas en el emblemático teatro cacereño, distintas personalidades de entidades como el Ayuntamiento o la Diputación de Cáceres, la Unión de Cofradías Penitenciales (UCP) y una representación de todas las cofradías se dejaron ver en los pasillos del edificio.
El acto lo amenizaron diferentes actuaciones de Antonio Luis Suárez al piano, que interpretó el Himno Nacional para dar comienzo al pregón. Tras una intervención del presidente de la UCP, Santos Benítez Floriano, se hizo entrega de los galardones de Cofrades de Honor. Los galardonados fueron Luis Manuel Rodríguez Parra, Mayordomo de los Ramos; la DYA, por su aportación a la seguridad y buena realización de cada Semana Santa; y el hermano Juan Raúl Galán Monroy, de forma póstuma, por su magnífica labor cofrade.
Pregón
Economista de formación y actual director de desarrollo de negocio en Fundecyt-Pctex, si Pizarro ha sido elegido como pregonero es, sin duda, por su enorme pasión hacia la Semana Santa de Cáceres, la cual ha sentido fuertemente desde pequeño. Cofrade desde la cuna, pertenece a cuatro cofradías: la del Nazareno, la Vera Cruz, las Batallas y los Ramos. El Mayordomo de esta última fue el encargado de darle paso.
La escenografía fue llamativa, pero tenía un gran significado. Tres reposteros colgaban en el escenario, representando a la Pasión, la Eucaristía y la Fuente de agua viva. A la izquierda, un ecce homo desconocido por la población y guardado en la iglesia de la Preciosa Sangre completaba esta escenografía.
El pregón fue largo pero se hizo ameno. A lo largo de su intervención, realizó un recorrido por los días centrales de la Pasión, desde la entrada triunfal del Domingo de Ramos hasta la alegría de la Resurrección, utilizando las imágenes, cofradías y escenarios de la ciudad como hilo conductor. Cada jornada fue presentada como una oportunidad para la reflexión sobre aspectos universales como el sufrimiento, la traición, el perdón o la esperanza.
«El Jueves Santo es el día del Amor Fraterno, el día de la Caridad, y así lo ensalza la Cofradía del Amor al levantar sus pasos frente a San Juan, con la Esperanza como testigo, las tres virtudes eologales, Fé, Esperanza y Caridad indisolublemente unidas, como tres puntales que sostienen nuestra existencia» es solo uno de los ejemplos de estas introducciones.
Jóvenes
Ya lo adelantó y ahora se ha hecho realidad: los jóvenes tuvieron su papel en el pregón. De hecho, fue uno de los primeros puntos que mencionó. «Jóvenes cacereños, os admiro y os quiero y os rindo mi homenaje esta tarde por proclamar con alegría y sin miedo que al paso de Jesús el corazón os arde», exclamó.
Este protagonismo que tuvieron los jóvenes, motor de renovación y esperanza, lo compartieron con las madres y la figura de la Virgen María, presentadas como pilares silenciosos de la fe y la transmisión de valores. La memoria familiar y el legado generacional fueron evocados como elementos esenciales para comprender el arraigo de esta celebración.
Y puso énfasis al destacar que «por primera vez en la historia los jóvenes son más creyentes que sus padres y estamos observando atónitos cómo se están acercando a las hermandades nuevos miembros atraídos por el fervor de sus vástagos».
«Muchos de nosotros hemos aprendido a ser cofrades de la mano de nuestros padres. Mi padre me enseñó a cargar bajo el palio de la Esperanza y al crujir de la madera del paso de la Vera Cruz. A su lado, delante de la Virgen de los Dolores, he aprendido a sacar el paso por una puerta estrecha y a hacerlo caminar cuidando, sobre todo, a los hermanos», leyó en un día especial como es el Día del Padre.
Tradición
Otro de los ejes del discurso fue la tradición, haciendo mención al primer pregón cofrade de la ciudad, realizado en el año 1957 por el profesor Antonio Floriano Cumbreño, del cual Pizarro aseguró sentirse «heredero». «Nuestra Semana Santa no es, no debe ser, ni meseteña ni andaluza, sino sencillamente cacereña”, afirmó citando a Floriano.
Lo volvió a hacer más adelante, cuando añadió que «nuestra tradición cofrade tiene un acento extraordinariamente democrático, porque es algo de todos, del rico y del pobre, del intelectual y el menestral, porque todos nos sentimos en estos días como lo que somos, es decir, como iguales».
El discurso, con un marcado tono literario y poético, alternó pasajes narrativos con oraciones y versos, reforzando su carácter íntimo y espiritual. En ellos, el pregonero interpeló directamente a los fieles, invitándoles a una vivencia coherente de la fe, basada en las obras y no solo en las palabras.
Valoración del alcalde
De forma previa a la intervención del pregonero, el alcalde de Cáceres, Rafa Mateos, subrayó en su discurso que la Semana Santa, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, “sorprende tanto a quienes nos visitan como a quienes hemos crecido en ella”, poniendo en valor la singularidad que supone la unión entre los desfiles procesionales y el conjunto monumental de la ciudad, capaz de generar “recuerdos que marcan para siempre”.
En su intervención, el alcalde incidió en que esta celebración no solo atrae a un número creciente de visitantes, sino que mantiene intacta su capacidad de emocionar a los propios cacereños y cacereñas, quienes la viven “con la misma ilusión, los mismos nervios y el mismo sentimiento de siempre”, reforzando así su carácter identitario.
Además, recordó todas las labores que el Ayuntamiento está desarrollando para reforzar y poner en valor la Semana Santa cacereña, entre las que destacan la mejora del Centro de Divulgación con una renovada exposición fotográfica, nuevas pantallas digitales y la restauración de la pasarela del aljibe; la instalación de estandartes en la fachada consistorial; la edición y distribución de material promocional y guías informativas; el refuerzo de la promoción turística en ferias y en la oficina de turismo; la puesta en marcha de campañas audiovisuales en redes sociales; el embellecimiento de calles y espacios públicos; la colaboración con el Colegio Profesional de Fisioterapeutas para la atención a cofrades; y la coordinación de los distintos servicios municipales como limpieza, electricidad, obras, parques y jardines, Policía Local, Turismo, Cultura y Comunicación para garantizar el correcto desarrollo de todos los actos.
Esta Semana Santa llega precisamente en el año en el que la ciudad celebra su 40 aniversario como Patrimonio de la Humanidad, pero no es la única conmemoración. La Unión de Cofradías se fundó en 1986, por lo que está también de aniversario. Del mismo modo, la Semana Santa cacereña cumple 15 años Fiesta de Interés Turístico Internacional.
