POR JESÚS MARÍA SANCHIDRIÁN GALLEGO, CRONISTA OFICIAL DE ÁVILA.

«La historia de un vínculo inquebrntable», lema del aniversario de los «150 años del traslado de la Academia del Cuerpo Administrativo del Ejército a Ávila», es el motivo que nos sirve para recrearnos en la imagen histórica que tal acontecimiento ha proyectado en la ciudad a lo largo del tiempo, lo que hacemos desde un punto de vista social y cultural, tema sobre el que también trataremos en la conferencia que tendrá lugar el próximo miércoles, día 1 de octubre, en el Palacio de Polentinos a las 18:30 h.
A este respecto, resultan ilustrativos los testimonios del Cronista Oficial de la Ciudad, José Mayoral Fernández (1887-1958), cuando escribe sobre su amada ciudad, la cual ilumina con una foto del Palacio-Academia de Julián Fuentetaja:
«Como patria de brillantes tradiciones militares / vive unida íntimamente al Ejército español / la ciudad amurallada, poseyendo entre sus lares / la Academia cuyo emblema va exornado por el sol. / Los alumnos de Intendencia con sus franjas y galones / constituyen la alegría de la vieja población, / pues las almas se alborozan y se animan los balcones / cuando pasan por las calles en correcta formación» (Postales en verso, 1909).
Igualmente, Mayoral celebra los lazos populares y académico-militares teresianos existentes en torno a Teresa de Ávila, y añade: «La antigua Casa de Palentinos que ocupa la Academia de Intendencia Militar, unida al pueblo por vínculos estrechos, afianzados ahora con haber sido declarada Patrona del Cuerpo la que lo es de la ciudad de Santa Teresa de Jesús. Ávila vive asociada espiritualmente al centro docente militar por íntimos afectos y de los actos de una y otro, Academia y pueblo, son participes ambos, en mutua solidaridad de intereses» (La ciudad de Ávila, 1916).
Recordamos aquí, que José Mayoral Fernández, hijo del primer cronista de Ávila José Mayoral Sáez, fue escribiente municipal, académico correspondiente de la RAH, secretario de la Cámara de Comercio e Industria, Presidente de la Comisión provincial de Monumentos, y redactor honorario perpetuo de El Diario de Ávila. También es el autor de Prosa y versos, periódico literario (Ed. 1907); Postales en verso (1909); La Ciudad de Ávila. Museo (1916); Manual del turista peregrino (1923). Los viejos cosos de Ávila (1927); Ávila en los viejos y en los nuevos caminos (1948); y el libro histórico El municipio de Ávila (1958), entre otros textos.
IMPRESIONES.
Otro ejemplo de sentidos testimonios e impresiones que nos dejaron escritores y periodistas de viajes a su paso por Ávila lo encontramos en el libro Por tierras de Ávila, de León Roch (Francisco Pérez Mateos, 1872-1927), donde el autor, situado frente al Palacio de Polentinos que fotografía su compañero Carlos Boronat, dice:
«Siento admiración hacia este noble y sufrido Cuerpo de Administración Militar, formado de hombres trabajadores y modestos, de hombres de ciencia y de estudio, para quienes rara vez brillan las au¬reolas de gloria de otras armas. Hasta hace poco considerábase al Cuerpo como de secundaria importancia, y acaso no se le mira¬ba con grandes sentimientos de afecto y com¬pañerismo. ¡Grave injusticia!… La experiencia y el estudio han puesto de relieve toda la enorme importancia que la Administración tiene en los ejércitos modernos, enalte¬ciendo á aquel Cuerpo sufrido y estudioso».
Los libros de viajes siempre han sido un extraordinario escaparte visual de la ciudad, y a ellos solemos acudir buscando la representación gráfica de la historia que se cuenta. Es así, como en 1914 la imagen de Ávila cobra especial relevancia en la obra de Henri Guerlin. En este año, publica en Francia la guía de arte titulada Les Villes d’Art Célèbres: Ségovie, Ávila et Salamanque, con 38 fotografías de Ávila, de las cuales 20 son realizadas por el propio Guerlin, y el resto pertenecen a Laurent, Hauser y Menet, y González Nieto, y alguna editada por Lucas Martín.
En este caso, las imágenes seleccionadas para darnos cuenta de la riqueza arquitectónica del renacimiento abulense son las fotos de la fachada y del patio del Palacio de Polentinos que tomó Jean Laurent en 1864 y 1878, impresas a partir de copias de la casa Lacoste.
Con el mismo propósito, en 1917 llegó a España el fotógrafo alemán Otto Wunderlich (1886-1975). Viajaba con la cámara por encargo de anticuarios y empresas constructoras e industrias, al tiempo que documentó España, hizo fotos que vendía directamente en su estudio de Madrid y a editoriales (Espasa y Labor), y al Patronato Nacional de Turismo.
Su visión de Ávila se publicó en la revista La Esfera y algunas fotografías se comercializaron en una de las veinte carpetas con diez vistas distintas cada una dentro de la colección titulada Paisajes y Monumentos de España.
También en folletos turísticos de la provincia, mientras otras de la provincia abulense, de tipo costumbrista, permanecen en el rico catálogo conservado en la Fototeca del Instituto de Patrimonio Cultural de España, donde se incluyen excelentes vistas de la Academia instalada en el Palacio de Polentinos.
De igual manera, el editor barcelonés Miguel Seguí y Riera (1858-1923) publica el libro España Artística y Monumental: Viaje ilustrativo y reseña histórica de todas las bellezas arquitectónicas, antiguas y modernas de la Península con la descripción de cada una de ellas en sus diferentes estilos y épocas (1920), donde se incluyen las fotografías que ilustran textos históricos de los monumentos de Ávila, y entre ellas figura la Administración Militar en vistas de la fachada del Palacio de Polentinos de Laurent y del patio central de Juana Roig, quien en 1915 se había hecho con el catálogo de la casa Laurent y Cía sucediendo en el negocio a José Lacoste.
La especial atención prestada al patrimonio cultural de Ávila y su territorio se conserva en el Arxiu Mas, adquirido por la Diputación Provincial que presidía Ángel de Diego Capdevilla (1852–1944), quien se había graduado en la Academia de Ávila en 1875 y fue jefe de Intendencia Militar. Otro ejemplo de estrecha vinculación histórica de la Academia con la tierra que la acogió.
El millar de fotografías de la colección fue realizada en la campaña de 1928-1929 por Pelayo Mas Castañeda (1891-1954), y en la que se incluyen imágenes de la capital y provincia, encuadernadas en trece volúmenes.
Dichas fotografías, junto con las de otros autores, han servido para promocionar, documentar y estudiar el patrimonio histórico artístico de Ávila, como puede comprobarse en la reedición del Catálogo Monumental de la Provincia de Ávila, de Manuel Gómez Moreno (IGDA, 1983), y en la guía Ávila monumental, de Santiago Alcoléa (Plus Ultra, 1952).
Entre aquellas, destacamos sendas vistas del patio del Palacio de Polentinos donde se encuentra instalada la Academia de Intendencia, y también la antigua iglesia de Santo Domingo, la cual fue demolida en 1960 para incorporar el solar a la ampliación de las instalaciones académicas.
Otro ejemplo de vinculación social de la Academia es su inclusión en los programas de difusión turística de la ciudad, siquiera por su relación con el palacio monumental que lo alberga, en el cual planea la formación de cadetes por entregados profesores. Así, las vistas del Palacio de Polentinos, con fotos de Luis Lladó Fábregas (1874-1946), se incluyen en folleto editado en 1928 por la Patronato Nacional de Turismo, atractivo indiscutible para alumnos y visitantes.
Lluís Lladó fue colaborador del Patronato y de los folletos promocionales de la época. También fue fotógrafo oficial de la Escuela de Arquitectura de Madrid. Durante la Guerra Civil se ocupó de organizar y dirigir el archivo y laboratorio fotográfico de los Ministerios de Propaganda y Estado, y colaboró con la Junta del Tesoro Artístico y el Servicio Especial de la Presidencia de la República. En 1939 se exilió en Francia, y luego en México, donde trabajó como traductor, fotógrafo y docente en el Instituto Luis Vives hasta su muerte en 1946.
Del mismo modo, la relación de patronazgo de Santa Teresa, tanto de Ávila como del Cuerpo de Intendencia, se recoge en la obra Vida Gráfica de Santa Teresa de Jesús, del Carmelita Descalzo de Fr. Gabriel de Jesús (Ed. Voluntad, Madrid, 1929-1935). Toda la historia gráfica de Ávila está recogida en más de mil fotografías.
Recrearse con estas imágenes es viajar por la ciudad amurallada del primer tercio del siglo XX con la imaginación puesta en la época de Teresa de Jesús. Bajo las vistas de la fachada y patio del Palacio de Polentinos de Mariano Moreno, incluidas en el libro se apunta: «Como todos saben, S. M. el Rey de España. Don Alfonzo XIII (q.D.g.), se digno a petición y ruego de los Intendentes, declarar por Real Orden de 22 de julio de 1915, a la ínclita Doctora, Santa Teresa de Jesús, Patrona del Cuerpo y Tropa de Intendencia del Ejército».
ARQUITECTURA.
Respecto a las distintas intervenciones arquitectónicas que ha sufrido el Palacio para servir a la Academia, solo apuntamos algunas de las primeras que tuvieron lugar a finales del siglo XIX, las cuales son un singular testimonio de la restauración histórica que se conserva y de las que nos ocupamos atendiendo a sus protagonistas, tales como los arquitectos municipales, Ángel Barbero y Emilio González; el arquitecto del patrimonio abulense Enrique Mª Repullés; el contratista y aparejador municipal, Antonino Prieto; el ingeniero Miguel Vaello; el ceramista, Daniel Zuloaga; y el administrador azulejero, Isidro Benito Lapeña.
Enrique Mª. Repullés (1845-1922), arquitecto de la muralla y de San Vicente, escribió una interesante monografía alabando la restauración del Palacio de Polentinos proyectada por Arquitecto Ángel Barbero y realizada por el contratista Antonino Prieto en 1894.
Las obras consistieron en la recuperación de la primera plana con galería, balaustrada de plantas altas del patio, y la sobreelevación y cubierta de un segundo cuerpo que completara el lienzo norte del Palacio, a la vez que publica alzados y plantas de la restauración, los cuales son la imagen viva del aspecto actual de esta parte del Palacio (Resumen de Arquitectura, 1//05/1894).
Otra obra peculiar que podemos observar en fotografías y planos, son las obras de construcción en ladrillo del edificio del picadero, realizadas en 1896 por el contratista Antonino Prieto según proyecto del Capitán de ingenieros Miguel Vaello. En tiempos pasados, el amplio local del picadero también sirvió de salón de actos, bailes y celebraciones de juramento a la bandera.
Sobre Antonino Prieto Garcinuño (1848-1909), diremos que su activdad está unida al patrimonio histórico de la ciudad en la restauración monumental y en la realización de significativas obras públicas, donde participa como aparejador y contratista en el Palacio de Polentinos, la Muralla o la Basílica de San Vicente, así como en los puentes de Ávila sobre el Adaja y el río Chico, y de varios edificios de viviendas, por ejemplo. Con 26 años, empezó a trabajar en el Ayuntamiento de Ávila, ocupando el cargo de fontanero y sobrestante. En este trabajo se ocupará de todo lo relacionado con el abastecimiento y saneamiento de la ciudad y con las obras municipales ejerciendo como aparejador y capataz mayor, como ya hemos dicho en otra oportunidad (DAV, 8/01/2018).
Entre las obras en las que intervino Antonio Prieto destacan el nuevo puente sobre el Adaja, proyectado por el ingeniero Justo Fungairiño, que se terminó con éxito en octubre de 1881, y que fue abierto al tránsito en 1883 (“Revista forestal”, 4 /1881; y “La Democracia”, 189/1883).
Para la Academia de Administración Militar trabajó en la conducción de aguas pluviales; la ordenación del patio principal del Palacio proyectada por Ángel Barbero y dirección final del arquitecto Emilio González; y el cerramiento exterior en la fachada norte mediante la construcción de un pretil con rejerías que incorporaba parte de la antigua calle de la Rúa, también según proyecto de Emilio González.
Otra actuación singular en el palacio, de carácter decorativo, tuvo lugar en 1898, consistente en la construcción de zócalos de azulejos en galerías y la escalera principal, obra del ceramista Daniel Zuloaga (1852-1921), igual que lo hizo en el Palacio de los Almarza, la Capilla de la iglesia de Santa Teresa; y el Palacio del Marqués de Benavites, hoy parador.
El prestigioso ceramista Daniel Zuloaga (pintado por su hermano Ignacio Zuloaga) fue un renovador de la artesanía fabril y alfarera de la cerámica española elevándola a la categoría de arte, como ha advertimos en tiempo atrás (DAV, 22/05/2022).
Todas estas producciones de azulejos se hicieron en la Fábrica “La Moncloa”, cuyo administrador era Isidro Benito Lapeña (1842-1933), un rico industrial y senador por Ávila, padre del arquitecto diocesano Isidro Benito Domínguez, y autor de novelas moralizantes y textos sociales.
De la misma fábrica de cerámica, y hechos por Zuloaga, se conservan algunos azulejos, mosaicos y piezas decorativas en su casa de campo abulense, así como en las cerámicas escultóricas, objetos de arte y lozas reunidas en el Museo de Ávila.
POSTALMANÍA.
El Palacio de Polentinos y la Academia Militar, por su imponente monumentalidad y por la atracción para alumnos y profesores, también para las familias y conocidos, y el público en general, encontraron en las tarjetas postales, blogs y forfolios una extraordinaria forma de comunicación y divulgación. Así, las imágenes reproducidas fototipia sirvieron de fuente de conocimiento y en el mejor medio de propaganda e ilustración de la vida de la Academia y de las gentes y monumentos de Ávila.
Así, con ello, se universaliza su historia, ya que las postales ilustradas «satisfacen a todos los gustos y sentimientos; todo está comprendido y compendiado en ellas; y en ellas se estudia y se aprende geografía, historia, mitología, indumentaria, heráldica, etnografía y arte» (Durán Borai en el Boletín Cartófilo, 1901).
Y es que, ciertamente, la tarjeta postal «tiene un alcance y significación extraordinaria, populariza los monumentos, lo más notable de los pueblos, revela los gustos del individuo, su cultura y sus aficiones. Sintetiza todo lo grande de una comarca, de una ciudad o pueblo, estableciendo un intercambio espiritual por medio de la reproducción de la vida pasada y presente», escribió Adolfo Alegret (Revista Gráfica, 1904).
En nuestro caso, de las representaciones palaciegas y académicas se ocuparon, particularmente, Joseph Thomas, Antonio Cánovas ‘Kaulat’, Alberto Martín, José Mayoral Encinar, Luis Saus, B. Galmes y Antonio Passapote, entre otros, a quienes referenciamos como forma testimonial de la ingente actividad promocional que realizaron.
Siguiendo entonces la trayectoria de dichos artífices de la imagen, nos detenemos en Joseph Thomas y Bigas (1852-1910), un gran fotograbador e impresor, pionero en la técnica de la heliografía (fototipia) que desde 1901 se dedicó a la producción de postales, donde la reproducción de la imagen de Ávila constituyó una de las primeras formas de divulgación masiva de la ciudad como objeto coleccionable de atracción turística, como ya apuntamos en otras ocasión (DAV, 21/12/2014).
Corría el año de 1896, cuando en los escaparates del Mercado Grande se exhibía un curioso cuadernillo de fotograbados firmado por Josep Thomas, formado por catorce vistas desplegables de los monumentos de Ávila (Muralla, Catedral, Mercado Grande, Academia, San Vicente, Santa Escolástica, Mosén Rubí, Santo Tomás y Ayuntamiento), los cuales se vendían en el establecimiento de Lucas Martín, quien se anunciaba como “sucesor de Llenderrozas” y del antiguo comercio de Gutiérrez”. Se trataba de un bloc en cuya tapa podía leerse “Recuerdo de Ávila”, y en el reverso figuraba “Fototipia J. Thomas. Barcelona, 1896”, y entre las imágenes se observa en una de ellas las obras de cerramiento del patio norte del palacio que se estaban realizando, mientras en otra vista están varios cadetes recostados en las columnas el patio porticado. Años después, las escenas anteriores se completan con otro grupo de cadetes ante la fachada de entrada a la Academia, aparte de otras vistas de la ciudad que se vendían en blog de recuerdo.
Coincidiendo con el esplendor de la postalmanía que animaba al público a coleccionar instantáneas postales, llegó a Ávila Antonio Cánovas del Castillo y Vallejo “Kaulak” (1862-1933), quien tituló el retrato que hizo en 1902 como el «Patio del antiguo Palacio del Conde de Polentinos, hoy academia de Administración Militar», tarjeta que fue editada por la casa Hauser y Menet de Madrid junto con una veintena de vistas más de la ciudad, otras vistas fueron editadas por fototipia Laurent. ‘Kaulak’, seudónimo de Antonio Cánovas, fue un gran fotógrafo e investigador de las técnicas fotográficas, pionero en la producción de postales y uno de los creadores de la tarjeta postal artística, como ya dijimos tiempo atrás (DAV, 13/02/2015).
En negocio que respondía a la apabullante afición coleccionable de postales se completa con la edición de cuadernillos o porfolios que reunían una selección de fotografías de una temática o materia concreta.
Tal fue el caso del proyecto editorial de gran difusión puesto en macha por el barcelonés Alberto Martín, quien a partir de 1903 publicó un porfolio de cada una ciudades de España, uno de ellos dedicado a Ávila con dieciséis vistas, destacando ahora la que titula: «Ávila. Academia de la Administración Militar. Notable ejemplar del Renacimiento constituye este patio que fue palacio de Polentinos».
También se mezcla entre las postales monumentales alguna escena cotidiana, como aquella en la que se ven soldados de la Academia de Intendencia paseando por la plaza del Mercado Grande, algo natural toda vez que ya formaban parte del paisanaje de la ciudad. Esa instantánea fue captada hacia 1910 por Luis Saus González (1885 -1950?), quien también fotografió la fachada y el patio central de la Academia.
Luis Saus era un fotógrafo madrileño que trabajó con Manuel Compañy, en cuyo gabinete coincidió con Alfonso Sánchez García, dos prestigiosos fotógrafos del primer tercio del siglo XX. Como autónomo y ambulante recorrió España, también Ávila, retratando pueblos y monumentos, cuyas vistas reprodujo en tarjetas postales (revista Sombras, 1946), las cuales fueron comercializadas en Ávila por Lucas Martín y la fototipia Lacoste hacia 1910.
Sin embargo, el fotógrafo con mayor proyección y relevancia en la realización de postales de la ciudad de Ávila fue José Mayoral Encinar (1890-1971). Aunque a él nos referiremos en sucesivos apartados de este artículo, ahora diremos que fue redactor gráfico de El Diario de Ávila desde 1913, siendo el primer periodista que introduce la imagen fotográfica de una forma estable en el periodismo abulense. La mejor manera que encontró José Mayoral para promocionar Ávila, y a la vez desarrollar su actividad profesional, fue la de editar una amplia colección de postales de más de un centenar de vistas de los monumentos de la ciudad, con escenas costumbristas incluidas.
Por otro lado, entre los diversos reportajes gráficos de José Mayoral cabe destacar los publicados en las revistas nacionales La Esfera, Blanco y Negro y Estampa, por su gran repercusión y divulgación, aparte de colaboraciones en otras muchas publicaciones como La Hormiga de Oro, La Unión Ilustrada, El Debate, La Vanguardia, Mundo Gráfico, Nuevo Mundo, Informaciones, y ABC, Pueblo, The Associated Press, y la Agencia Efe. Igual que lo hizo en diversos libros sobre Ávila, como los escritos por su pariente José Mayoral Fernández, cronista oficial de Ávila, y por el periodista Rafael Gómez Montero.
En estos años, el Palacio y la Academia siguen siendo escenas habituales, también en postales de distintos editores y autores que retoman antiguas imágenes de Laurent que publica José Lacoste junto a otras más recientes de Lucien Roisin.
La presencia de cadetes en la mayoría de vistas aporta a la imagen escala y vitalidad, también protagonismo de la Academia en la sociedad abulense. A ellas, hacia 1920, se une un blog de una decena de postales de B. Galmes impresos por la fototipia Catañeira, Álvarez y Levenfeld con imágenes de las dependencias de la Academia y de la patrona santa Teresa de Jesús. Aparte, Galmes editó varios porfolios de 31 fototipias cada uno de la Academia fechados en 1920 y en 1923, con retratos de grupos de alumnos y profesores de distintas promociones, de los cuales nos ocuparemos más adelante en otro apartado.
En los años 1926-1930, la casa Loty retrata Ávila con originales perspectivas de gran valor artístico. Loty es el nombre comercial formado por el acrónimo del francés Justin Marie Charles Alberty Jeanneret (Besangon, 1885) y los apellidos de su mujer, Concepción López. El fotógrafo de esta casa fue el portugués Antonio Passaporte (1901-1983), y a él se debe la renovación de la industria de las tradicionales postales ilustradas con nuevas vistas de la ciudad impresas en papel fotográfico (1929), las cuales se completaron con otras para la promoción turística de Ávila (1930), incluidas algunas del Palacio de Polentinos, sede de la Academia de Administración Militar, las cuales fueron comercializadas como postales con gran éxito. El fondo fotográfico Loty se conserva el Instituto del Patrimonio Cultural de España del Ministerio de Cultura.
VIDA ACADÉMICA.
La tradición de fotografiar a grupos de alumnos y profesores que año tras año acababan la formación de las distintas promociones que pasaban por la Academia, fue aprovechada por fotógrafos especializados en grupos que recorrían España con excelente resultado artístico y comercial. Y en esta tarea destacó, particularmente, el fotógrafo francés Jules David-Cavaz (1848-1923), especializado en retratos de grupos de los más diversos colectivos (cadetes de todas las academias militares, escolares, seminaristas, profesores, trabajadores, empleados, etc.).
J. David retrató Ávila en 1884, y en su obra las fotografías de la “milicia” abulense responden al original y personal estilo del autor, pionero y experto en la organización de grupos, que en este caso se componen por más de un centenar de cadetes y oficiales bien ordenados en el patio de armas, entre los cuales figura el jefe de estudios y luego director Julián Vallespín González (1840-1894).
Son escenas de la vida castrense en la Academia donde figuran soldados agrupados entre carros y furgones, caballerías y tiendas de campaña, actividad que se repite en reportajes de los años sucesivos, de los que se conservan grupos de 1900, 1902 y 1908. Aprovechando una de sus expediciones a Ávila, David retrató también al claustro de profesores y alumnos del Instituto de Enseñanza Media ubicado en la antigua casa palacio renacentista de don Gaspar Bullón situada frente a la Academia.
Siguiendo la estela de Jules David, hacia 1900, la firma del fotógrafo Borke, con estudio en la carrera de San Gerónimo de Madrid retrata a la Compañía de alumnos en formación en el patio de la Academia, siendo del mismo estilo una vista del remodelado palacio.
De la misma manera, el coronel Rafael Fuertes Arias, quien fuera director de la Academia de Intendencia durante 1921-1924, luego Intendente de División, reúne una amplia selección de fotografías de grupos de alumnos y profesores de distintas promociones que se graduaron desde 1900 a 1923, las cuales ilustran la valiosa y completa Monografía Histórica de la Academia de Intendencia del Ejército (Patronato de Huérfanos, 1936).
Nuevos reportaje de grupos fotográficos de la Academia se incluyen en el porfolio impreso en tipografía por H. Tourte & M. Petitin (ed. de Levallois) del curso académico 1913-1914, utilizando para ello clichés de la casa J. David, a quien sucedieron en Ávila. Las imágenes reflejan con todo lujo de detalles las dependencias de la Academia de Intendencia Militar (patio interior, gabinete de física, despacho de dirección, patio posterior, etc.). En años sucesivos (1920 y 1926), este tipo de porfolios con grupos de cadetes y profesores, y dependencias son editados por B. Galmes con igual éxito entre los inquilinos del palacio.
Por otro lado, resultan elocuentes las fotografías de autoridades, profesores y alumnos de la Academia de Intendencia después de las juras de bandera por los nuevos alumnos realizadas por José Mayoral Encinar publicadas en la revista La Hormiga de Oro. La Ilustración Católica en los números del 6 de noviembre de 1920 y 22 de julio de 1922.
Finalmente, las maniobras y prácticas de campaña, en las que participan alumnos y profesores, constituyen nuevos escenarios en los que la fotografía testimonia los frutos de la actividad formativa que se imparte en la Academia. Algunos ejemplos de ello son el reportaje gráfico del Comandante Ramón Bringas y Azpilicueta publicado en Instantáneas. Revista semanal de Artes y Letras el 5 de noviembre de 1898, donde los cadetes cargan furgones de utillajes varios en una operación de apoyo a las tropas. Bringas, antes de ascender a comandante, cuando era oficial de intendencia, en 1887, fue novio de Susana Sturgis, futura mujer de Celedonio Sastre y hermana del filósofo Jorge Ruiz de Santayana. Otras maniobras fueron recogidas por Manuel del Castillo, en el Pradillo (ABC, 23/02/1913) y por J. Mayoral en el Valle de Iruelas (Unión ilustrada, 2/07/926).
PRÓXIMA ENTREGA: Domingo 5 de octubre de 2025: La Academia de Ávila. Imagen Histroica dela Ciudad (III y última).