LA ANTICIPADA MUERTE DEL TORERO JOSÉ REDONDO, «EL CHICLANERO».
POR JOSE LUIS ARAGON PANES, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CÁDIZ).
Era conocido en sus círculos más íntimos que nuestro diestro estaba, en febrero de 1853, enfermo de cuidado –como se solía decir de alguien que tenía ya un pie en la tumba–. Sin embargo, ya fuese por su apariencia física deteriorada, sus síntomas externos o alguien cercano, la noticia de su fallecimiento se anunció en dos periódicos madrileños de tirada nacional, «El Clamor Público» y «Las Novedades».
El 14 de febrero de aquel año, tal día como hoy, el periódico «El Observador» publicaba un comunicado de su hermano Marcos, aclarando que José se hallaba bien de salud: « No sé á qué atribuir la versión de semejante especie; pero como quiera que ello sea, estas inventivas no creo tiendan á favorecer á mi hermano, como fácilmente se deja comprender, y por esto, pues, cumplo á mi deber manifestar que, dicho mi hermano, gracias á la Providencia, se encuentra bueno y sano en su patria, Chiclana, y dispuesto a adquirir nuevas glorias y favores del respetable público de Madrid».
Un mes y medio después, José Redondo, el Chiclanero fallecía en su casa de Madrid, el 28 de marzo de 1853, precisamente, cuando en el coso madrileño lidiaban el tercer toro de la tarde.
