POR DAVID GÓMEZ DE MORA, CRONISTA OFICIAL DE LA PERALEJA, DE PIQUERAS DEL CASTILLO, VALDEPINO DE HUETE, SACEDA DEL RIO Y CARECENILLA (CUENCA)
A finales del siglo XVIII, en la zona occitana de Veyreau, se produjeron una serie de ataques mortales, ocasionados por una criatura, sobre la que escasos datos se han podido recabar hasta la fecha.
Como solía ocurrir en este tipo de situaciones, aquel animal se acabaría asociándo con uno de los muchos que el imaginario popular nunca llegaba a determinar, pero que nada más lejos de la realidad, podría tratarse de uno de los tantos lobos, que vivían en las entrañas de la Francia rural.
En este caso, los sucesos relataban las incursiones de un animal, rápido y violento, que desaparecía en escaso margen de tiempo, y que tenía como presa preferente a los niños que vivían en la región de la Causse Noir. Un relato que recuerda mucho en parte a los trágicos sucesos, vividos tres décadas atrás en la región de Gévaudan.
I. El terror se apodera de la región de la Causse Noir
La bestia de Veyreau, llegó a ser vista por algunas personas, no obstante, nunca se llegó a certificar que acabase siendo cazada, por lo que sólo podemos suponer que el periodo en el que se movía por esta región rural, fue al menos entre los años 1799-1801.
Hubo incluso gente de la zona que creía que la bestia de Gévaudan cazada en 1767 por Jean Chastel, no había sido abatida, llegando a señalarla como causante de lo sucedido. Algo obviamente sin sentido, pero que alimentaba todavía más el miedo.
A priori no conocemos la cifra exacta de víctimas que se vieron afectadas, aunque se cree que pudieron ser alrededor de una decena de personas fallecidas. La información que nos llega sobre este animal, procede básicamente de la crónica del padre Fages1, así como de los relatos recogidos en la obra “Peiralèu” de Christian-Pierre Bedel2.
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