POR LA REAL ACADEMIA DE CULTURA VALENCIANA.
La reedición del poemario Noche entreabierta (Averso) una década después de su primera publicación en 2015 ha puesto sobre la mesa la calidad de unos versos que en su día merecieron el premio La Manzana Poética (Córdoba, 2014), uno de tantos reconocimientos que el alicantino Manuel Valero Gómez ha recogido a lo largo de su trayectoria literaria: son más de una decena, entre los que destacan el XVI Premio Gerardo Diego de Investigación Literaria y el XV Certamen Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos, quedando además finalista de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana en tres ocasiones por El grupo de «Intimidad Poética». Primera promoción poética de la posguerra alicantina, Juan Gil-Albert, la posesión del ser sin exigencias (2013) y Prohibido fijar carteles (2021). Podemos leer sus poemarios Hijos del cometa Halley (XV Certamen Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos, Difácil, Valladolid, 2017), Noche entreabierta (III Premio de Poesía Joven La Manzana Poética, La Manzana Poética, Córdoba, 2015) y Café Montparnasse (Devenir, Madrid, 2012). También es colaborador en el suplemento Arte y Letras de INFORMACIÓN.
Noche entreabierta es una suerte de canto a una generación (aunque qué poemario no lo es) que el autor pretende aunar, junto a otros trabajos, dentro del proyecto Geometría de la explotación. Poesía 2012-2022. Lo esencial y característico de este libro, sin embargo, es que las «estancias» (tres partes y una coda) en las que se divide el poemario, así como la estructura y la temática del mismo, no responden a la poesía joven que abunda en la actualidad, donde el el yo se suele poner en el centro sin tener en cuenta el proceso de «ficcionar» el yo poético. Esto hace que las vivencias que se escriben en sus páginas son tan originales como universales. Noche entreabierta logra desprenderse de la individualidad para alcanzar de lleno al lector y derribarlo, en algunos casos, mediante un pellizco sordo al corazón.
Por ahora, la primera tirada de esta reedición ya está agotada y se anuncia una nueva tirada. En esta entrevista, el autor reflexiona sobre los motivos de su poesía, los estándares donde se encasilla el acto de creación poética o su visión sobre los actos culturales frente a espacios como colegios o institutos, donde el aprendizaje y el gozo de la literatura le acercan más al centro mismo de su objeto de creación e investigación.
P. ¿Existen “dos” Noche entreabierta (publicada por primera vez en 2015) o solo una (que acaba de ser reeditada en 2026)? Explique también el origen, tradición y a qué remite esa Noche entreabierta.
R. Noche entreabierta es un libro decisivo a la hora de plantearme –a lo largo– una poética alejada de la perspectiva idealista y burguesa mediante la cual nos han enseñado la literatura. Y este sentido radicalmente histórico, desde unos planteamientos claramente marxistas, responde directamente al magisterio –entre otros– de los profesores Juan Carlos Rodríguez y Miguel Ángel García, así como del ejemplo que supone la trayectoria de aquellos poetas que constituyeron La otra sentimentalidad, proyecto desarrollado en Granada –principalmente– entre los años 1979 y 1983, como Javier Egea, Álvaro Salvador, Luis García Montero, Ángeles Mora, Teresa Gómez, Antonio Jiménez Millán, etc. Aunque tampoco quisiera olvidarme de otros compañeros de viaje como los profesores Félix Martín Gijón, David Ferrez o Rubén Ortega Jiménez. La composición de este libro se remonta a una coyuntura decisiva en mi formación, y mi paso por las aulas de la Universidad de Granada desde el año 2009, que se extiende del 2012 al 2013. En cualquier caso, la problemática textual de Noche entreabierta se resuelve de una manera rápida: mereció el premio de poesía joven de La Manzana Poética, en Córdoba, el año 2014 y fue publicado al año siguiente en su sello editorial. Mientras que ahora, diez años después, la editorial granadina Averso ha reeditado el libro con algunas modificaciones y un prólogo excepcional del profesor Pablo Carriedo Castro.
P. ¿Qué dirección toma su trayectoria con este libro? ¿Va a seguir investigando en las problemáticas que se exponen en esta obra?
R. De alguna manera, la reedición de Noche entreabierta pretende, por un lado, paliar la desatención o pésima difusión que, en muchas ocasiones, llevan a cabo los premios literarios. Ya sean conocidos o desconocidos, de grandes o pequeñas editoriales. Y, por otro lado, otorga sentido a esta coyuntura decisiva que inicia Noche entreabierta y se extiende a Hijos del cometa Halley (2017), Prohibido fijar carteles (2021) y Custodia compartida, de inminente aparición por parte de Bartleby Editores. Después de algunas tentativas previas, que Carriedo Castro denomina como el inicio mediante una poesía idealista, esta coyuntura asienta las bases del proyecto ideológico y estético de mi producción literaria. Próximamente, me gustaría reunir estos cuatro libros bajo el título de Geometría de la explotación. Poesía 2012-2022. De momento, me siento muy ilusionado con la recepción que está teniendo esta reedición de Noche entreabierta. Puedo adelantarte que, a partir de septiembre, se anunciará una nueva edición en Averso, tras agotarse la primera tirada en unos pocos meses.
P. Hay en su poesía un pulso de clase y un reflejo de cómo la ideología atraviesa la vida. ¿Opina que existe una tendencia al desclasamiento o el olvido de clase en la literatura o en la producción editorial, marcando las diferencias entre ambas cosas?
R. Evidentemente, se trata de una cuestión mucho más profunda que, paradójicamente, se produce a diario, y en todos los ámbitos (el trabajo, la familia, el amor…), delante de nuestras propias narices. Y aquello que resulta más grave: somos nosotros mismos quienes renunciamos a pensarnos desde la explotación. Un matiz decisivo, sin duda, para explicar que no existe una palabra inocente, incólume de ideología, limpia de sociedad civil y problemáticas críticas. Es decir, la ideología de la palabra poética y una supuesta esencialidad previa o refugio de no sé qué sentimentalidad humana. ¡Basta ya de apriorismos!… Al mismo tiempo, la categorización de aquello que conocemos como compromiso literario, su normalización y generalización, sigue viciada por estos mismos planteamientos dialécticos. Porque el pensamiento crítico no deja de ser un invento burgués. Y quisiera acordarme de esos octosílabos lorquianos…La noche se puso íntima / como una pequeña plaza.
P. ¿Es necesaria una concepción materialista de la literatura para hacerla propia? Hablo tanto para apropiarse de la tradición literaria como para conquistar la experiencia narrada.
R. Debo confesarte que suelo aborrecer los actos culturales, y concretamente los literarios. Normalmente, se nos presenta un autor que habla continuamente de sí mismo o de los acontecimientos vitales y biográficos que, así se presume, han propiciado la escritura de una historia, un poema, etc. Tal vez porque admitimos que, nosotros mismos, es de lo que más podemos saber…cuando, precisamente, es al contrario: somos un gran desconocido para el mentiroso espejo de nuestra conciencia. Y es muy posible que por este motivo, salvo algunas excepciones, no acuda a estos eventos. Principalmente, porque de aquello sobre lo que menos se habla es, curiosamente, de literatura. Quizá, porque hoy día aquello que menos importa de la literatura sea la literatura. La problemática ideológica de la producción textual, sus contradicciones y antagonismos irreconciliables. Por el contrario, disfruto acudiendo a los institutos y colegios…significan todo un alivio con respecto al capital simbólico y la desagradable vanidad de los círculos literarios, signifique lo que signifique dicho sintagma. Por ello, volviendo a tu pregunta, solo puedo concebir esa experiencia narrada o personalización del discurso textual mediante el robo de una verdad esencial. Concibiendo la poesía como un género de ficción, donde la subjetividad literaria sea una extraña frente a sí misma. Imagino que la clave de una poesía sincera reside en traicionar la norma literaria establecida. Negándonos, en primer lugar, como un yo establecido de antemano. Pero no debemos olvidar que ser sincero contra una forma de vida genera rechazo y antipatía, cuando no enemigos…
