LA ERMITA DE SAN GREGORIO EN LA ZARZA: LAS CUENTAS DE SU COFRADÍA EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XIX
Oct 28 2025

POR FABIÁN LAVADO RODRÍGUEZ, CRONISTA OFICIAL DE LA ZARZA (BADAJOZ)

San Gregorio

 

San Gregorio Ostiense fue abad del monasterio de San Cosme y Damián en Roma, obispo de Ostia, de ahí su apelativo de Ostiense, y posteriormente cardenal. Venerado como santo de la Iglesia católica, su festividad se celebra el 9 de mayo, fecha de su muerte en Logroño en el año 1044. Sus reliquias se custodian en la basílica de San Gregorio en Sorlada (Navarra).

Como legado papal pasó cinco años en España, reclamado por Navarra y La Rioja que por entonces eran asoladas por plagas, principalmente de langosta, predicando la penitencia y organizando rogativas, de forma que saneó sus campos del terrible insecto. Su fama se extendió por toda la geografía nacional, siendo muy solicitadas tanto la “Santa Cabeza” de plata del santo, que contenía algunas de sus reliquias, como el agua milagrosa que se filtraba en dicha cabeza para bendecir los campos. Esto explica que la “Santa Cabeza” realizara numerosas salidas en procesión por distintas zonas del norte español como las de 1598, 1687, 1689, 1710, 1727 y sobre todo la de 1756-57, que duró 120 días, por gran parte de España por “hallarse infestados de la plaga de langosta los reinos de Andalucía, Murcia y Valencia y las Provincias de Estremadura y la Mancha”.

La comitiva pasó por Extremadura en febrero de 1757 tras abandonar Sevilla rumbo a Fuente de Cantos, Tierra de Barros y Mérida, desde donde posiblemente se desplazaría a tierras manchegas. De ahí el dicho de “andas más que la cabeza de San Gregorio”.

El Ostiense no solo era patrón contra las plagas, sobre todo de langosta, pulgón y otros insectos y animalillos que arruinaban los campos, sino también contra las heladas, enfermedades del oído y de los animales, así como ayudaba a encontrar pareja.

A partir del siglo XV, se desarrolla un progresivo culto a los santos al sentir el pueblo llano la necesidad de tener protectores contra los males que le afligen. En esa época persisten los miedos medievales (pestes, plagas, enfermedades y sequías, entre otros) lo que se transforma en remedios religiosos. Los vecinos realizan votos o ruegos colectivos pidiendo gracias y remedios a los santos; es en este momento, cuando esta devoción directa entre el pueblo y los santos se refuerza, materializándose en la construcción de ermitas, como ocurrió con la de San Gregorio.

A su vez surgen las cofradías como foco asociativo dentro de la localidad, potenciadas tras el Concilio de Trento, perteneciendo la mayoría de los zarceños a alguna de las muchas cofradías devocionales que existían en La Zarza como la de la Santa Cruz, Ánimas, Santísimo Sacramento, Concepción, Ntra. Sra. del Rosario, Ntra. Sra. de la Soledad, San Martín, los santos mártires San Fabián y San Sebastián, San Marcos y San Gregorio. De esta última, desconocemos la fecha de su fundación, pero suponemos que se erigiría a la par que la construcción de su ermita.

Las cofradías estaban gobernadas por un mayordomo, cargo que conllevaba cierto prestigio social y trampolín para aspirar a puestos de mayor relevancia, siendo inspeccionadas anualmente por el escribano del Ayuntamiento y el cura párroco.

La ermita de San Gregorio de La Zarza en 1604

Las primeras noticias que tenemos acerca de la ermita del “bienaventurado” San Gregorio aparecen en las Visitas de la Orden de Santiago de 1604, donde cita que la ermita estaría a las afueras de la villa de La Zarza, pero pegada a la población y en algún lugar de la actual calle San Gregorio, en el camino que iba hacia la villa de Alange, la cual “no está acabada por ser obra nueva y haberse comenzado a labrar después de la visita pasada”, por lo que posiblemente se mandara edificar en el último cuarto del siglo XVI.

La ermita era una modesta capilla de bóveda de media naranja de ladrillo, las paredes de piedra “gajada” y mampuesto, con los estribos que sujetan la bóveda, de ladrillo y piedra tosca, la entrada miraba hacia el oeste o poniente, tenía por puerta una reja de palo por no estar finalizada la obra y en su altar estaba la imagen del “Señor San Gregorio” de bulto redondo.

Las cuentas de la cofradía del primer cuarto del siglo XIX

Gracias a la visita de 1604, también conocemos las primeras cuentas que se examinaron a la cofradía por parte de los visitadores santiaguistas, cuyo mayordomo era Cristóbal Martín. En su cargo o ingresos se apuntan 153 maravedís que le legó su antecesor en el cargo Domingo Martín, más 355 mr. que recibió de limosnas y testamentos, un vellón de lana y unos anillos que revendió. En total, sumaba el cargo 508 mr. En cuanto a la data o gastos: 428 mr. que emplearon “en cosas tocantes a la dicha ermita” y en pagar al cura y capellanes la limosna de la procesión y misa del día de San Gregorio. Por lo tanto, resultó un alcance a favor de la cofradía de 80 mr.

Las cuentas de la cofradía de San Gregorio que se exponen a continuación son las últimas conocidas, reflejan una cofradía muy humilde y con escasos recursos para su mantenimiento, de hecho solo contaba con el dinero recaudado en el petitorio por el pueblo y la velada, ambos realizados el día del santo. Esta situación parece premonitoria de lo que sucedería años más tarde, en torno a la década de los 40 del siglo XIX, cuando Pascual Madoz cita en su Diccionario que la ermita se encontraba destruida. El culto a San Gregorio, al igual que el de los otros santos, surgió producto de una necesidad vital: las plagas; desaparecidas éstas o espaciadas en el tiempo, su culto también comenzó a declinar, además de la aparición, entre las clases dirigentes y la población en general, de nuevas ideas más acordes con los tiempos que corrían y menos religiosas.

Año 1807

En la villa de Zarza junto Alange, a 16 de mayo de 1816, ante mí (el escribano) los señores D. Fernando Carrasco, alcalde ordinario por Su Majestad y D. Francisco López Naranjo, provisor cura ecónomo de la parroquia de San Martín, compareció Álvaro Benítez, de esta vecindad y mayordomo que fue del Señor San Gregorio en el año de 1807, a fin de rendir la cuenta de su cargo, lo que ejecutó en la forma siguiente:

Cargo

Se hizo cargo del producto de una velada cuyas limosnas ascendieron a 30 r., según hace memoria, porque el papel de su asiento que conservaba, se lo quitaron los franceses.

Data: 30 r. por el gasto en cintas. 30 r. en derechos parroquiales de la función hecha al santo y refresco para el estado eclesiástico. 4 r. de derechos de esta cuenta.

De manera que importa la data 64 r. que conferidos con el cargo, resultan de alcance a favor del mayordomo 343 r., salvo “yerro en la suma y pluma, declarando juradamente, conforme a derecho,  haber rendido esta cuenta bien y fielmente, no firma por no saber, hizo una señal de cruz, firmando los otros señores, de que yo el escribano, D. Juan Francisco Lobato, doy fe.

Años 1812 y 1813

En la villa de Zarza de Alange, a 15 de mayo de 1816, ante mí (el escribano) los señores D. Fernando Carrasco, alcalde ordinario por Su Majestad, y D. Francisco López Naranjo, provisor cura ecónomo de la parroquia de San Martín, compareció Fernando Galán, de esta vecindad, mayordomo que ha sido en los años 1812 y 1813 de la cofradía de San Gregorio, a fin de rendir su cuneta como lo ejecutó con cargo y data en la forma siguiente:

Cargo

Se hace cargo de 100 reales, producto y limosna que se juntó de una velada celebrada en 1813, pues el año anterior no la hubo, sin limosna alguna con motivo de la invasión de los franceses y por no haber de que hacerse más cargo.

Data

80 r. que costaron unas andas nuevas que se hicieron para el santo.

50 r. que gastó en la función de misa, vísperas y refresco para los sacerdotes.

4 r. en derechos del escribano.

Importa la data de esta cuenta 134 r. que conferidos con el cargo, resulta de alcance a favor del mayordomo 34 r., salvo “yerro” de suma y pluma, declarando juradamente, conforme a derecho,  haber rendido esta cuenta bien y fielmente, y en su crédito la firma con dichos señores, de que yo el escribano, D. Juan Francisco Lobato, doy fe.

Año 1814

En la villa de Zarza junto Alange, a 13 de mayo de 1816, ante mí (el escribano) los señores D. Fernando Carrasco, alcalde ordinario por su Majestad, y D. Francisco López Naranjo, provisor cura ecónomo de la parroquia de San Martín, compareció Alonso Merino, de esta vecindad, mayordomo que fue del Señor San Gregorio en el año de 1814, a fin de rendir su cuenta, lo que ejecutó con cargo y data en la forma siguiente:

Cargo

Se hace cargo de 126 reales producidos de limosna pedidas por el pueblo y la velada que se hizo.

Data

32 r. satisfechos por derechos parroquiales de misa cantada y vísperas.

41 r. del refresco para el estado eclesiástico.

73 r. costo de dos varas de tafetán necesarias para componer la capa y andas.

6 r. y 12 maravedís de derechos del escribano y papel.

De forma que suma la data 152 r. y 12 mr., los que conferidos con el cargo resultan de su alcance a favor del mayordomo 26 r. y 12 mr., salvo “yerro”, jurando según derecho haberla dado bien y fielmente, y en su crédito y forma con dichos señores, de que yo el escribano, D. Juan Francisco Lobato, doy fe.

El 4 de mayo de 1818, el Ilustrísimo Señor Obispo Prior de la Real Casa de San Marcos de León y su Provincia (diócesis a la que perteneció la parroquia de La Zarza), del Consejo de Su Majestad, estando en Santa Visita en Zarza junto Alange y ejecutada la de su parroquia de San Martín, mandó traer estas cuentas para su inspección y reconocimiento desde la última Santa Visita, y en vista dijo que del libro mismo “aparece que está roto y descuadernado”, sin la debida custodia, que no se ha rendido cuenta alguna hasta el año 1807, sin saberse la inversión de los 145 r. que quedaron de existencia en la visita anterior y aunque por la calamidad de la guerra (de la Independencia) se hubiera perdido o extraviado todas las cuentas, faltan las del año 1815, 1816 y 1817, y no pudiéndose demorar la Santa Visita por más tiempo en esta villa, daba y dio su comisión, con todas facultades para que las puntualice, a D. Juan Clemente Cortés, provisor de esta vecindad, encargando al mayordomo compre un libro donde se rindan todos los años las cuentas. Lo firmaron el Obispo Prior y el escribano que lo certificó, cobrándose 40 r. de derechos.

Año 1815

En la villa de Zarza junto Alange, a 7 de febrero de 1826, D. Juan Clemente Cortés, provisor de esta vecindad, ante mí el escribano, dijo que por auto de Santa Visita, dictado el 4 de mayo de 1818, estando celebrando la visita de esta villa el Señor Obispo Prior de la Real Casa de San Marcos de León y esta Provincia, con visita del estado que ocupaban las cuentas de la cofradía del Señor San Gregorio de esta población, se le dio comisión y facultades para que puntualizase las correspondientes a los años 1815, 1816 y 1817, y poniéndolo en ejecución en este día, no habiendo sido posible verificarlo con más anticipación a causa de ignorarse quienes fueron los sujetos que desempeñaron en expresados años aquellos cargos (mayordomos), hizo comparecer ante si a Fernando Galán, mayordomo que fue de explicado Santo en el año de 1815, a fin de que rinda la cuenta de los caudales que entraron en su poder, como así ofreció hacerlo y puso en ejecución con cargo y data en la forma siguiente:

Cargo

Es el único cargo 62 r. que produjo la velada que se hizo a dicho santo y limosnas pedidas.

Data

29 r. por los derechos parroquiales de misa cantada y vísperas.

7 r. de media libra de cera que se consumió en dicha festividad.

8 r. por la “compostura” de las andas del santo.

25 r., valor de doce varas de cinta a 2’5 r. cada una, invertidas en adorno del mismo.

De modo que la data suma 69 r. que conferidos con el cargo, resultan de alcance a favor del mayordomo 7 r., salvo “yerro”, jurando en forma legal haber dado dicha cuenta bien y oficialmente, y en su crédito lo firmó el señor comisionado Fernando Galán, que yo el secretario, D. Francisco Gutiérrez y Mateos, doy fe, además de D. Juan Clemente Cortés de las Quentas.

Año 1816

En la villa de Zarza junto Alange, a 8 de febrero de 1826, expresado señor comisionado D. Juan Clemente Cortés, provisor de esta vecindad, hizo comparecer a su presencia y a la del escribano D. Francisco Gutiérrez y Mateos a Francisco Barrero, de esta vecindad y mayordomo en el año de 1816, a fin de que rindiese la cuenta correspondiente, como lo ejecutó en esta forma:

Cargo

48 r. producto de la limosna que se juntó en la velada que se hizo en dicho santo.

Data

29 r. por derechos parroquiales de una misa cantada y víspera celebrada el día del santo.

22 r. y 17 mr. que importaron cinco relicarios para el adorno del santo.

6 r. de dos varas de cinta para unos lazos.

Importa la data 57 r. y 17 mr. que conferidos con el cargo, resultan de alcance a favor del mayordomo 9 r., y 17 mr., salvo “yerro” en la suma y pluma, declarando bajo juramento en forma de haber rendido esta cuenta bien y fielmente, y en su crédito lo firmó el sr. comisionado, no haciéndolo Francisco Barrero por no saber, de que yo el escribano, D. Francisco Gutiérrez y Mateos, doy fe.

Año 1817

En la misma villa en referido mes y año expresado que el anterior, el señor comisionado hizo comparecer a su presencia y a la del escribano D. Francisco Gutiérrez y Mateos a Sebastián Montero, de esta vecindad, a fin de que como mayordomo que había sido del Señor San Gregorio de esta villa en el año de 1817, rindiese la cuenta de lo que había entrado en su poder correspondiente a él mismo y enterado dijo que aún cuando era cierto que había obtenido dicho cargo, no había entrado en su poder cantidad alguna a él perteneciente por no haber pedido ni celebrado la velada de costumbre a causa de sus quebrantos de salud y por cuya razón no se celebró la festividad, ni hizo gasto alguno. Y no firmó por no saber, lo hizo el comisionado, de que yo el escribano, D. Francisco Gutiérrez y Mateos, doy fe.

Años 1818 y 1819

En la villa de Zarza junto Alange, a 18 de enero de 1826, los señores D. Francisco de las Quentas Zayas, alcalde ordinario por Su Majestad y estado noble de la villa, y D. Juan Fernando de Ovando, teniente cura de su única parroquia de San Martín, estando en las casas consistoriales para tomar las cuentas de las cofradías, hicieron comparecer a Sebastián Montero, de esta vecindad, mayordomo que había sido de la de San Gregorio en los años pasados de 1818 y 1819, a fin de que diese las cuentas pertenecientes a dichos años, y presentando que fue las da en los términos siguientes:

Cargo

En 1818 se hace cargo de 60 r. que producen el petitorio por el pueblo.

En 1819 también en cargo, 46 r. a que ascendió el petitorio por el pueblo.

El total del cargo de los dos años suma 106 r.

Data

26 r. y medio satisfechos por derechos parroquiales de víspera y misa cantada el día del santo del año 1818. En 1819, 26 r. y 17 mr. por el mismo motivo.

14 r. de una libra de cera en 1818, al año siguiente 17 r.

21 r. valor de unos manteles para el altar en 1818 y 14 r. por los ramos que se compraron para el santo en 1819.

De modo que importa la data de esta cuenta 109 r. que conferidos con el cargo, resulta a favor de este mayordomo y contra la cofradía, la cantidad de 3 r. Y juró en debida forma haber dado esta cuenta bien y fielmente, y no firmó por no saber y lo hicieron sus mercedes D. Francisco de las Quentas Zayas y Juan Fernando Ovando de Prado que yo el escribano, D. Francisco Gutiérrez y Mateos, doy fe.

Años 1820 y 1821

En la villa de Zarza junto Alange, a 18 de enero de 1826, los señores D. Francisco de las Quentas Zayas, alcalde ordinario por Su Majestad y estado noble de la villa, y D. Juan Fernando de Ovando, teniente cura de su única parroquia de San Martín, estando en las casas consistoriales con el fin de tomar las cuentas de las cofradías, hicieron comparecer a Casimiro Díaz, de esta vecindad, mayordomo que había sido de la de San Gregorio en los años de 1820 y 1821, a fin de que diese las cuentas pertenecientes a dichos años, y presentando que fue las da en los términos siguientes:

Cargo

40 r. producto del petitorio por el pueblo en 1820 y 36 r. en 1821.

Suma el cargo 76 r.

Data

33 r. y 17 mr. por derechos parroquiales de las vísperas y misa cantada con vestuarios el día del santo en el año 1820 y la misma cantidad en 1821.

7r. y 17 mr. satisfechos para media libra de cera en 1820.

4 r. por un ramo que se compró para el santo en 1821.

Suma la data de esta cuenta 78 r. que conferidos con el cargo, resulta de alcance a favor del mayordomo y contra la cofradía, 2 r. y 17 mr. Y juró en debida forma haber dado esta cuenta bien y fielmente, y no firmó por no saber y lo hicieron sus mercedes D. Francisco de las Quentas Zayas y Juan Fernando Ovando de Prado que yo el escribano, D. Francisco Gutiérrez y Mateos, doy fe.

Años 1822 y 1823

En la villa de Zarza junto Alange, a 18 de enero de 1826, los señores D. Francisco de las Quentas Zayas, alcalde ordinario por Su Majestad y estado noble de la villa, y D. Juan Fernando de Ovando, teniente cura de su única parroquia de San Martín, estando en las casas consistoriales con el fin de tomar las cuentas de las cofradías, hicieron comparecer a Juan Romero, de esta vecindad, mayordomo que había sido de la de San Gregorio en los años de 1822 y 1823, a fin de que diese las cuentas pertenecientes a dichos años, y presentando que fue las da en los términos siguientes:

Cargo

40 r. del petitorio practicado por el pueblo el día del santo en 1822 y 46 r. en 1823.

Suma el cargo 86 r.

Data

33 r. y 17 mr. por derechos parroquiales de vísperas y misa cantada con vestuarios el día del santo en 1822 y 26 r. y 17 mr. en 1823.

7 r. por media libra de cera en 1822 y 14 r. por el mismo motivo en 1823.

6 r.y 12 mr. satisfechos por el papel y formación de esta cuenta.

Suma la data de esta cuenta  87 r. y 12 mr. que conferidos con el cargo, resulta a favor del mayordomo y contra dicha cofradía, 1 r. y 17 mr. Y juró en debida forma haber dado esta cuenta bien y fielmente, y no firmó por no saber y lo hicieron sus mercedes D. Francisco de las Quentas Zayas y Juan Fernando Ovando de Prado que yo el escribano, D. Francisco Gutiérrez y Mateos, doy fe.

Años 1824 y 1825

En la villa de Zarza junto Alange, a 18 de enero de 1826, los señores D. Francisco de las Quentas Zayas, alcalde ordinario por Su Majestad y estado noble de la villa, y D. Juan Fernando de Ovando, teniente cura de su única parroquia de San Martín, estando en las casas consistoriales con el fin de tomar las cuentas de las cofradías, hicieron comparecer a Juan Macías, de esta vecindad, mayordomo que había sido de la de San Gregorio en los años de 1824 y 1825, a fin de que diese las cuentas pertenecientes a dichos años, y presentando que fue las da en los términos siguientes:

Cargo

38 r. producto del petitorio practicado por el pueblo el día del santo en 1824.

Data

26 r. y 17 mr. por derechos parroquiales de vísperas y misa cantada el día del santo.

14 r. por una libra de cera en 1824.

Suma la data de esta cuenta 40 r. y 17 mr. que confrontados con el cargo, resulta de alcance a favor del mayordomo y contra la cofradía, 2 r. y 17 mr. salvo “yerro” que pretextó deshacer siempre que aparezca y juró en debida forma haber dado esta cuenta bien y fielmente, y no firmó por no saber y lo hicieron sus mercedes D. Francisco de las Quentas Zayas y Juan Fernando Ovando de Prado que yo el escribano, D. Francisco Gutiérrez y Mateos, doy fe.

En acto continuo, mandándole dichos señores que diese la cuenta que le faltaba del año 1825 y contestó que de dicho año no puede dar cuenta porque no hubo petitorio por el pueblo, único haber que tiene el santo en su favor, y como de nada se hizo cargo no tuvo el santo ni vísperas ni misa, razón por la que nada tiene que datar. Lo que oído por sus mercedes, mandaron lo pusiese por diligencia fehaciente y no lo firmó por no saber, haciéndolo sus mercedes D. Francisco de las Quentas Zayas y Juan Fernando Ovando de Prado que yo el escribano, D. Francisco Gutiérrez y Mateos, doy fe.

Visita general de 1826

En la villa de Zarza junto Alange, a 19 de mayo de 1826, el Ilustrísimo Señor José Casquete de Prado, de la Orden de Santiago, Obispo Prior Perpetuo de la Real Casa de San Marcos de León y su Provincia, del Consejo de Su Majestad, estando en Santa Visita en esta villa, ejecutada la de la parroquia, hizo traer el libro de la cofradía de San Gregorio para reconocer sus cuentas y habiéndolas inspeccionado ante su secretario, dijo que resultando de la comisión que obra por cabeza de los presentes, que no se han averiguado fondos algunos y consistiendo ésta en los fondos que ofrecen los fieles, se procurará que todos los años se rindan las cuentas como está prevenido por reales órdenes, y no haciéndolo el Ayuntamiento, lo verificará el cura párroco o su teniente por si mismo, bajo su responsabilidad. Lo firmó su Ilustrísima el Obispo Prior ante D. Juan Clemente Cortés, su secretario, no cobrándose ningún derecho por el documento.

FUENTE: Semana Santa La Zarza 2022. La Zarza: Hermandad de la Santa Cruz, 2022, 83-90. F;L;

 

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