LA HISTORIA VERDADERA, LA RAZÓN HISTÓRICA, ES FRENO CONTRA EL AMARILLISMO
Ene 29 2026

POR MARÍA DEL CARMEN CALDERÓN BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CABEZA LA VACA (BADAJOZ).

 

Es preciso subrayar la utilidad social y cultural de las disciplinas históricas, presentándolas como herramientas fundamentales para comprender la formación y transformación de las sociedades humanas, tanto en el pasado como en el presente.

La historia no solo explica procesos históricos, sino que contribuye activamente a la construcción de identidades colectivas y a la transmisión de tradiciones y herencias culturales que configuran las sociedades actuales.

Uno de los ejes centrales sería la defensa de la historia como saber crítico, capaz de establecer límites frente a discursos especulativos, míticos o ideológicos que pretenden hablar del pasado sin apoyo empírico.

La investigación histórica, basada en fuentes y métodos contrastables, actúa como filtro frente a interpretaciones arbitrarias, impidiendo que el pasado sea utilizado como un espacio de proyección de creencias, fantasías o intereses ajenos al conocimiento científico. En este sentido, la “razón histórica” es un instrumento racional que frena la credulidad y la manipulación del pasado.

La función pedagógica y cívica de la historia es imprescindible para la formación de una conciencia ciudadana crítica.

El conocimiento histórico permite a los individuos comprender su papel en la sociedad, reflexionar sobre los asuntos públicos y adoptar una actitud consciente ante los problemas colectivos. Y muchos nos preguntamos sobre la crisis que sufren las humanidades en los días que corren, si un sujeto no sabe, no se puede cuestionar, actuará como le digan porque no tiene criterio, dirá que ese campo lo desconoce. Nos preguntamos también si no será esta mencionada crisis el marco idóneo para la manipulación de las masas.

Sin una adecuada conciencia histórica, el ciudadano queda expuesto a simplificaciones, mistificaciones o interpretaciones reedificadas de los fenómenos sociales, lo que supone un riesgo para la salud democrática y cultural de la sociedad.

Hay que abogar por la crítica interna en determinadas prácticas historiográficas que traicionan o pueden traicionar las funciones esenciales de la disciplina histórica. Se cuestionan esas aproximaciones que trivializan el análisis histórico mediante una excesiva fragmentación temática, una especialización sin conexiones explicativas o una equiparación acrítica de hechos históricos de muy distinta relevancia. Este tipo de enfoques, al renunciar a establecer jerarquías interpretativas y relaciones causales, vacían de sentido explicativo al conocimiento histórico y lo reducen a una mera acumulación de datos.

El profesional investigador histórico ha de tener una perspectiva crítica en su defensa de la historia como disciplina racional y socialmente necesaria.

El riesgo de banalización no se limita únicamente a la especialización o a ciertos enfoques microhistóricos, sino que también puede aparecer en grandes relatos excesivamente simplificadores, lo que refuerza la idea de que la clave no reside en el tamaño del objeto de estudio, sino en la capacidad analítica, explicativa y crítica del historiador.

Aboguemos por reivindicar una concepción exigente de la historia: no como simple narración del pasado, sino como un saber crítico orientado a la comprensión profunda de las sociedades humanas y a la formación de ciudadanos conscientes y responsables a los que, “digan lo que digan los demás”, no se los pueda engañar.

FUENTE:https://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/5750173/historia-verdadera-razon-historica-freno-contra-amarillismo

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