LA ODISEA DE UNA PEQUEÑA IMAGEN DE SANTA TERESA DE JESÚS
Feb 03 2026

POR CARLOS AZNAR PAVÍA CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE ASPE (ALICANTE)

 

 

En la revista de la Semana Santa de 2024 “El Monte”, en su edición Nº 23, en las páginas 133 y siguientes, se encuentra un artículo bastante curioso, también en este boletín (RAECO) de noviembre 2024, escrito por el que suscribe.

En ese artículo, conseguí rescatar las imágenes piadosas salvadas de la destrucción en los asaltos a los distintos lugares de culto en Aspe, ocurridos en agosto del año 1936, y daba amplia información y  nombres de las personas que se arriesgaron a las represalias de los llamados “milicianos” escondiendo las imágenes que habían permanecido durante muchos años en las hornacinas  de las distintas calles de Aspe.

Yo creí haber realizado un trabajo bastante exhaustivo, en cuanto al número de imágenes y las circunstancias, escondites y anécdotas que los descendientes de aquellas personas que guardaron con tanto celo lo que para ellos era un tesoro.

Cometí un error, se me pasó por alto una imagen de Santa Teresa de Jesús, que se encontraba en una bonita hornacina en el número 7 de la Calle Juan Calpena, por creer que era posterior a la Guerra Civil Española, es decir posterior al año 1939. Error del que no era consciente puesto que la Santa de Ávila ya no estaba en su hornacina a fecha del citado artículo, sino que desde el año 2022 estaba depositada en la Casa de la Hermandad Oración en el Huerto de la que yo era su presidente.

Santa Teresa, fue canonizada en el año 1622 por el Papa Gregorio XV, Pablo VI en el año 1970 la declaro Doctora de la Iglesia, es la santa española más universal. Su mencionada imagen en la actualidad se encuentra ubicada en el local social de las Amas de Casa de la que es su patrona.

La mal llamada Gripe Española que trascurrió entre los años 1918-1920, se llevó a un tercio de la población mundial en solo 18 meses. En la primera Guerra Mundial entre los años 1914-1918 se calcula que murieron 20 millones de personas, nunca se sabrá la cantidad exacta de los que murieron por las armas o a causa de la pandemia. Los años más trágicos de La Revolución Rusa transcurrieron entre 1917 y 1923.

En este contexto pasó su adolescencia y juventud el personaje de esta historia Antonio Requena Coves “Requena” como era conocido en este su pueblo Aspe, había nacido el 22 de diciembre del año 1901. En los años mencionados aprendió el oficio (de alpargatero) muy común en Aspe.

Los bancos donde fabricaban las alpargatas se han convertido en piezas de museo. Yo los he conocido pues en cuando la temperatura lo permitía, estos bancos los podías ver en calles y plazas, la mayoría de las veces se juntaban barios alpargateros haciendo un círculo con sus bancos para poder conversar mientras trabajaban.

Juan Suarez López, lo describió en su pregón en el año 1976 así: “Banco de Alpargatero: Aparato de madera ligeramente parecido a un pupitre, pero con la inclinación de la parte superior (tablero) en sentido contrario (caballete) parte del banco, sobre él se sentaba el alpargatero de (ahí su nombre). Suarez en su pregón del 2 de agosto, recitó una hermosa poesía dedicada a estos hombres, que fabricaban muy artesanalmente las alpargatas para la gente obrera, cito unas líneas que le dedico a Antonio:

“Colgado tengo en mi casa mi banco de alpargatero.

Cuantas horas de sudores en el caballete muerto.

Cuando me paro a mirarlo me cae una lágrima dentro.

Quedo en el mí juventud y en él están mis recuerdos:

Recuerdos de sol y luna, recuerdos de sangre y cieno.

Recuerdos de amor y lucha al compas de pan moreno”.

Requena, fue movilizado para hacer el servicio militar obligatorio cuando contaba 18 años de edad, en  1919, fue destinado a la ciudad española de Melilla, situada en el norte de África  frontera con Marruecos, él que nunca había salido de Aspe, supo adatarse a un cambio tan brusco ganándose la simpatía y el cariño de sus compañeros y de sus superiores.

Realizando unas maniobras a varios kilómetros de donde tenían situado el campamento, Requena, junto con un grupo de compañeros, explorando terrenos prácticamente vírgenes encontraron una pequeña imagen de unos 70 centímetros que fue reconocida enseguida por Antonio como Santa Teresa de Jesús.

Antonio les explico  a sus compañeros que su madre se llamaba Teresa, y en su casa habían estampas de la Santa de Ávila, por eso la había reconocido, también les dijo que si él se la quedaba a su madre le daría una gran alegría, pero sus compañeros no estuvieron conformes y discutieron entre ellos, al final por unanimidad decidieron sortearla y el agraciado casualmente fue Antonio Requena, no obstante, las discusiones y las acusaciones dirigidas Antonio, continuaron insinuando algunos de ellos que había hecho trampas en el sorteo. Al final,  viendo el descontento general, se volvió a sortear a petición de nuestro hombre y la imagen en el segundo sorteo, para sorpresa y desconcierto de todos los presentes, volvió a favorecer a Antonio.

Después de tres años en Melilla realizando en el servicio militar, Antonio Requena,  con miedo al largo del viaje de regreso y temiendo porque la imagen sufriera algún daño, la protegió entre los enseres de su petate y regresó  a Aspe con la imagen intacta, su madre enterada del hallazgo por las cartas ya le tenía preparado un altar al que visitaron amigos, parientes y vecinos, contando infinidad de veces la historia de su hallazgo.

Antonio se casó en el año 1928 con una joven del pueblo, Rafaela Sánchez Gil, fueron padres de dos hijos, Dolores y Antonio, este último ya falleció y  era conocido, al igual que su padre,  como “Requena”, pero en su caso como “Requena el Maestro de Obras”.

Antes de estallar la Guerra Civil, ya había comenzado la destrucción de imágenes piadosas que desde sus hornacinas presidian varias calles de la población. La calle de la Cruz divide dos calles, si subes desde abajo a mitad del recorrido a la derecha la calle Conde y a la izquierda la calle Juan Calpena, en la primera existía y existe una hornacina con la imagen de San Isidro Labrador, Antonio Pomares, fue en busca de la mencionada imagen para destruirla, pero ya la habían retirado de la hornacina, Antonia Prieto (La Polla) se la entregó a él,  pero Pomares, se dio cuenta de que al yunque con los dos toricos que acompañan a la imagen le faltaba un toro.

Este hombre amenazó a la anciana con un revólver dándole un susto de muerte. Requena que vivía en el número 7 de la Calle Juan Calpena a escasos 50 metros, de donde habían ocurrido estos hechos, se preparo para la llegada de Pomares, cuando éste llegó con otro miliciano reclamándole la imagen de San Teresa, les dijo que después del susto que le habían dado a Antonia (La polla) él por miedo la había destruido y los trozos los había tirado a un vertedero cercano en el paraje de La Coca, que fueran allí a buscarlos. Y con esta explicación, ya no lo vivieron a molestar.

Acabada la Guerra Civil, el 1 de abril del año 1939 se dio el último parte de guerra, las campanas de la Iglesia de Aspe (actual Basílica de Ntra. Sra. del Socorro) fueron echadas al vuelo, habían permanecido mudas durante el tiempo que duró la contienda. Los badajos desaparecieron en el asalto a la Iglesia el día 13 de agosto de 1936 y ese primero de abril, alguien los volvió a colocar, cada uno en su correspondiente campana. Nunca hasta la fecha se ha tenido noticias de quien dejo las campanas sin lengua, las guardó y las volvió a colocar el llamado «Día de Victoria», como tampoco se enteró la familia y los vecinos de Antonio Requena, donde había tenido escondida la imagen de Santa Teresa, ese mismo día, con el sonido de las campanas Antonio le improvisó un altar en el interior de su casa.

Unos años después ayudado de su hijo, le construyó una bonita capilla en la fachada de su casa.

Antonio Requena, falleció el 6 de octubre de 1987 a los 86 años de edad, pero la pequeña capilla con la santa en su interior, permaneció en la fachada de la que había sido su casa y la de su hija Dolores, hasta que sus herederos: Paco, Antonio, Victoria e Inma, hijos de Dolores, decidieron venderla el año 2022.

El nuevo propietario de la casa les pidió que se llevasen la imagen, para hacer obras en la fachada. Inma se la ofreció a Carmen Alcaraz, vecina de la calle Juan Calpena. Carmen,  a la que me une una gran amistad, después de tenerla unas semanas en su casa me la ofreció a mí, como presidente de la Hermandad Oración en el Huerto.

Mi amiga pensó que estaría la imagen más en su elemento en la sede de una hermandad de Semana Santa, junto con las demás imágenes, mejor que en una casa particular, a lo que yo accedí, colocándola en una bonita peana en el centro de nuestro salón de juntas, donde permaneció hasta el 27 de octubre de 2025.

En el mes de agosto de 2025 invité a que visitasen la casa Nº 13  de la Calle Virgen de las Nieves, sede de la Hermandad Oración en el Huerto a María Jesús Cantó Pastor, presidenta de la Asociación de Amas de Casa y a un grupo de compañeras de la citada asociación. Todas dirigieron la mirada a la imagen de la Santa reformadora de la Orden del Carmelo, por darse la circunstancia que la asociación la tiene como patrona y protectora, y en el día que se celebra su fiesta le dedican cultos en su honor.

Les expliqué que allí estaba depositada por Carmen Alcaraz, que hablasen con ella y si ella aceptaba, podríamos trasladarla a la asociación que María Jesús preside, y así ocurrió, Carmen se puso en contacto con los nietos de Antonio Requena y todas las partes estuvimos de acuerdo.

Las Amas de Casa en uno de los salones del inmueble que la asociación tiene en el Nº 17 de la Calle San Pedro,  le prepararon un bonito altar y por fin terminó la odisea de la pequeña imagen de Santa Teresa de Jesús, quedando definitivamente en esta asociación, que la recibió con una con una gran fiesta, donde no faltó ninguna de las asociadas. También estuvo presente en el acto, una representación de la Corporación Municipal, la Jueza de Paz y dos de los nietos de Antonio Requena: Antonio y Victoria. Un documento que leí a todos los asistentes redactado en términos de donación de la imagen por parte de los herederos de Antonio, a la Asociación de Amas de Casa, quedó enmarcado junto a la peana con el relato del hallazgo en Melilla de esta imagen. D. Carlos Mendiola, Rector de La Basílica de Ntra. Sra. Del Socorro, puso el broche de oro bendiciendo a imagen de Santa Teresa de Jesús.

Notas: Testimonios de: Carmen Alcaraz, Antonio, Paco, Victoria e Inma Gómez Requena.

FUENTE: C.A.P.

 

 

 

Calendario

febrero 2026
L M X J V S D
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
232425262728  

Archivos

UN PORTAL QUE CONTINÚA ABIERTO A TODO EL MUNDO