POR JULIÁN CABALLERO AGUADO CRONISTA OFICIAL DE ALCOBENDAS (MADRID)

El lugar donde se encuentra la ermita de Ntra. Sra. de la Paz y el cementerio municipal de Alcobendas, en el Soto de la Moraleja, antaño fue una pequeña población desaparecida hace siglos de la que solo nos quedó el recuerdo de su iglesia, hoy la ermita, y unos cuantos datos históricos de su existencia y pasado.
Su nombre, Fuentidueña, coincide con el de las localidades homónimas de Madrid, en la vega del Tajo, y de Segovia en la comarca de Valtiendas, y es tan poco conocida su existencia que suele ser confundida con aquellas. Según alguna opinión su nombre provendría de los repobladores venidos de la villa segoviana de Fuentidueña[1].
Tras triunfar en la batalla de Montiel, el 15 de junio de 1369 el rey Enrique II donaba a Pedro González de Mendoza los lugares de Alcobendas, Barajas y Cobeña, que segregaba de la villa de Madrid como una más de sus “mercedes”. En la donación se incluían “los lugares de alcovendas e baraxas con sus degannas”[2], designándose con la imprecisa denominación de “degannas” los aledaños a los dos primeros lugares entre los que se encontraban las aldeas de Fuentidueña y La Alameda. Donación que sería confirmada y refrendada por el rey Juan I el 5 de agosto de 1379. El 17 de abril de 1383, Pedro González de Mendoza y su esposa Aldonza Ayala fundaban el mayorazgo de Barajas a favor de su hijo Juan González de Mendoza, en el que se encontraba expresamente incluido el lugar de Fuentidueña, junto con posesiones en la villa de Madrid, y los lugares de Cobeña, Pedrezuela, San Agustín, Alcobendas, Barajas, La Alameda[3]. En el año 1405, el concejo de Madrid elevaba al rey Enrique III reclamación contra lo que entendía usurpación de varios de sus lugares, entre los que se encontraba Fuentidueña[4] junto al Alcobendas, Barajas y La Alameda.
El primogénito de Pedro González de Mendoza, Juan González de Mendoza, murió sin sucesión y el mayorazgo se transmitió a su hermano Diego Hurtado de Mendoza[5], quien otorgó testamento el 5 de mayo de 1404 a favor de su prima Mencía García de Ayala dándole los lugares de Barajas, La Alameda y Fuentidueña[6]. Se separaba la suerte de Fuentidueña de la de Alcobendas, pues ésta seguía perteneciendo a la familia de los Mendoza pasando a manos de Iñigo López de Mendoza. Doña Mencía, la nueva dueña de los lugares de Barajas y de Fuentidueña, contrajo matrimonio con Ruy Sánchez Zapata a quien nombró su heredero testamentario[7] en el año 1416. No se aquietó Iñígo López de Mendoza a la segregación del mayorazgo y pleiteó la transmisión ante la Chancillería de Valladolid, firmándose una concordia el 1 de mayo de 1431 en Guadalajara por la que el marqués de Santillana reconocía la pertenencia de Barajas, La Alameda y Fuentidueña a Ruy Sánchez Zapata[8].
Ruy Sánchez Zapata, copero mayor del rey, en su testamento otorgado en 1432 a favor de su hijo Rodrigo Zapata incluyó las villas, vasallos, jurisdicciones, términos y territorios de Barajas, La Alameda y Fuetidueña[9], pero vendió Fuentidueña a Diego Romero, contador real y alcalde mayor de Toledo, en ese mismo año antes de fallecer[10]. En 1454 Diego Romero obtuvo el señorío sobre Alcobendas por permuta de la villa de Valdenebro con el conde Gonzalo de Guzmán[11], y el 28 de noviembre de 1457, Diego Romero, y su mujer Aldonza Núñez transmitían Fuentidueña junto con Alcobendas a Diego Arias Dávila, contador mayor de Castilla[12]. Dos señoríos diferentes, aunque colindantes, que se unían en la posesión de la familia Arias Dávila, más adelante condes de Puñonrostro, y así se mantendrán hasta la desaparición de los señoríos en el siglo XIX. En la escritura de adquisición por Diego Arias, por si cupiera alguna duda sobre el nombre con el de las villas de Fuentidueña de Tajo o de Segovia, se hacía constar que “el logar e heredad de Fuentidueña” que se transmitía “es cerca de la dicha Alcovendas”[13].
En el año 1462 Diego Arias Dávila y su esposa Elvira González fundaban el mayorazgo de Puñonrostro, en cuya escritura se incluyó el despoblado y término del lugar de Fuentidueña[14]. Pero no fue pacífica del todo la transmisión de Fuentidueña de Ruy Sánchez Zapata a Diego Romero, y de éste a Diego Arias, ya que en el año 1480 en una escritura otorgada por su descendiente Juan Zapata se hacía constar que había un pleito con los Arias Dávila sobre el lugar de Fuentidueña en el que pretendía recobrar la posesión por entender pertenecerle por título de mayorazgo. En julio de dicho mismo año hicieron de ello relación a los Reyes Católicos para obtener licencia para transigir y desistir del litigio, como así hicieron.
Los límites de lo que era el antiguo término del señorío del lugar de Fuentidueña son coincidentes con buena parte del término municipal de Alcobendas en su zona sur y oeste, y la conocemos al detalle gracias a unas declaraciones testificales en un pleito sobre la propiedad de su término suscitado entre la villa de Madrid y el conde de Puñonrostro a principios del siglo XVII[15]. Alonso Martín Sanz, vecino de San Sebastián de los Reyes, y Gerónimo Díaz, vecino de Barajas, facilitando muchos topónimos aun conservados en el presente o hasta pocos años atrás, lo describían así: “…es público y notorio, que el término de Fuentidueña, sobre que es este pleito y la mojonera de la redondez de él y dezmería, quedando incluida dentro de los límites y mojones de la dicha ermita de nuestra Señora de la Paz comienza junto a la ermita que llaman de San Cristóbal, jurisdicción y dezmería de Alcovendas, desde el camino que va desde la dicha villa a la dicha ermita de nuestra Señora de la Paz y le continúa hasta el camino de Hortaleza, hasta llegar a un mojón que divide los términos con el del dicho lugar de Hortaleza jurisdicción de Madrid, y a mano derecha queda dentro de la dicha ermita un gran pedazo de tierra, que será como hasta media legua poco más o menos, y por arriba desde el dicho mojón se va continuando el dicho término de Fuentidueña a juntar con el de Madrid y despoblado y dezmería de Veba de Horgaz, y Valdecristobal, y desde allí sube y se continua el dicho termino de Fuentidueña todo el camino hasta un mojón que solía tener una Cruz, que se llama de Cuestablanca, y el dicho mojón divide los términos del dicho despoblado de Fuentidueña, con el término de Madrid y dezmería de Fuencarral, jurisdicción de Madrid, que los divide con el termino de Fuentidueña, y desde la dicha Cruz va, y se continua el dicho termino el carril adelante hasta dar en una encrucijada de caminos de una vereda que viene de Fuencarral que es atajo para venir a Alcobendas, y desde allí sabe el testigo se sube y continúa por encima de un corral que vecinos de Fuencarral han hecho para recoger sus ganados de Invierno y de Verano y de allí prosigue la dicha mojonera hasta junto a un lavajo y se continúa al cerro de la Cabaña aguas vertientes, y desde allí atraviesa al Cantoblanco hasta el Colmenar que fue de Miguel de Fuste el viejo que de presente poseen los herederos de Pedro de Villamor, y de allí sube al cerro del Otero y confina con el monte de Valdalamasa y baja el dicho termino aguas vertientes por encima de las viñas de Valdelacasa, quedando las viñas dentro del término y jurisdicción de Fuentidueña y prosigue a dar a las viñas de Miraflor, termino y dezmería de Alcovendas y atraviesa de allí el camino que va de la dicha villa de Fuencarral a dar al arroyo de los membrillos, y prosigue y viene a donde dicen las Cabezuelas que atraviesan el camino de va de Alcovendas a Madrid hasta llegar al mojón y ermita de San Cristóbal que es la mojonera donde el testigo comienza que divide los términos del dicho despoblado de Fuentidueña que es donde el testigo comienza a deslindar y declarar”[16].
A finales del siglo XVII un testigo en un pleito refiriéndose a Fuentidueña manifestaba haber oído a sus abuelos decir haber visto señales de cierta despoblación, y añadían que la despoblación referida fue «ocasionada de un contagio que hubo en dicha villa» en tiempos inmemoriales[17]. Castilla y la zona de Madrid sufrieron dos graves epidemias de peste, una en el año de 1348, la otra en el de 1438, y a consecuencia de ambas se produjo una importante despoblación de ciudades, villas y lugares. La primera asoló a toda Europa, con especial incidencia entre los años 1347 a 1351, siendo conocida como la «peste negra». La segunda, vino precedida en nuestra zona madrileña de un gran temporal de aguas y nieves en los años 1434 y 1435 que causó estragos en personas, animales y edificios[18]. No repuestas las gentes de tales calamidades tres años después se propagó la temida peste, y en Madrid se calcula que murieron cinco mil de los cerca de sus veinte mil habitantes[19]. ¿Cuál de las dos epidemias asolaría Fuentidueña? En un documento fechado en el año 1357 del archivo del convento de Santo Domingo el real de Madrid aparece un vecino de Fuentidueña, el primer hombre que ingresaba en el convento con promesa de obediencia, residencia, observancia de la regla, castidad y renuncia a los bienes que poseía en la propia Fuentidueña, que donaba a las monjas[20]. En una visita pastoral de 1427 figuraba su iglesia como aneja al curato de Alcobendas y se decía que estaba sola[21]. En 1462 ya constaba como despoblado en los documentos notariales[22], y varias informaciones testificales de gente bastante mayor a principios del siglo XVII nos dicen haber conocido escombros y ruinas, pero no haberlo conocido habitado: “que alrededor de la dicha ermita de Nuestra Señora de la Paz había muchas paredes de tapias y muchos pedazos de tejas que parecía haber sido casas”[23]. “Por vista de ojos se ve, haber habido cimientos de casas en dicho sitio, y en él se parecen hoy muchos cascos de teja que parece haber sido de tejados de casas”[24]. Algunos aseguraban haber visto algunas paredes y cimientos de casas[25], y un testigo muy anciano decía haber conocido gente que murió hacía muchos años, siendo muy mayores, que habían conocido muchas casas en Fuentidueña y en la iglesia de Ntra. Sra. de la Paz habían visto pila en la que bautizaban. Se refería a Alonso Rodríguez, vecino de Alcobendas, que hacía 75 años que había muerto y que por entonces tendría unos 100 años, lo que supone que nos remontaríamos allá por principios o mediados del siglo XV[26]. Si la primera Peste diezmó, la segunda precedida de los estragos apuntados, terminaría por asolar lo poco que quedaba.
En el año de 1537, en uno de los innumerables pleitos que enfrentó a Alcobendas con Madrid y su lugar de San Sebastián de los Reyes por el uso y dominio de la denominada Dehesa Vieja, un vecino de Fuencarral, Francisco López, testigo de una de las partes litigantes, hablando de los pastos comunes existentes en la zona, decía acordarse «… que ciertos lugares que fueron del suelo y tierra de Madrid que fueron despoblados por la pestilencia habitaron otros lugares comarcanos, tenían sus dehesas limitadas y ahora los herederos que quedaron de las personas que vivieron en los dichos lugares tienen y poseen las tales dehesas”[27]. Proseguía enumerando esos lugares ya despoblados “Beba de Horgaz, Mesones, Galápagos, Dos Casas y Moraleja”[28]. No mencionaba a Fuentidueña, pero un testigo de Fuente el Fresno declaraba en ese mismo pleito que Alcobendas tenía la dehesa de Fuentidueña, que no podría estar muy lejos de la del despoblado de La Moraleja, si no fuera la misma. Es más que probable que las dehesas de ambos despoblados tras sucesivas anexiones se fundieran ampliando el monte que continuaría denominándose de La Moraleja tras compras a los herederos de los habitantes de la aldea de Fuentidueña a finales del siglo XVI y principios del XVII[29].
En 1580 los informantes alcobendenses en las Relaciones del rey Felipe II decían “…que oyeron decir que en la dicha ermita había un pueblo que se nombraba Fontidueña, y que ahora está despoblado”[30], por su parte los de San Sebastián de los Reyes manifestaban que había “una ermita que se llama nuestra Señora de la Paz, que primero este pueblo se llamaba Fuentidueña, y se despobló”[31].
Desde el siglo XV y hasta la desaparición de los señoríos en 1812, la villa de Madrid, su aldea de San Sebastián de los Reyes, los condes de Puñonrostro y el concejo de Alcobendas mantuvieron multitud de querellas, pleitos, y discusiones sobre el dominio jurisdiccional de Fuentidueña, así como enfrentamientos en la romería que anualmente se celebraba el día 24 de enero, festividad de Ntra. Sra. de la Paz en la ermita del lugar. Lo que llevó al arzobispo de Toledo, Luis Antonio Fernández de Córdoba, conde de Teba, a suprimir las romerías en el año 1768, mandando que las celebraciones tuvieran lugar en lo sucesivo en la iglesia parroquial de Alcobendas[32].
Formado el término municipal de Alcobendas en el año 1822, con la aquiescencia de los pueblos limítrofes de San Sebastián de los Reyes, Fuente el Fresno, Barajas, Hortaleza y Fuencarral, tanto la ermita de Fuentidueña como el antiguo término de la aldea desaparecida quedaron formalmente incluidos en el municipio alcobendense[33].
FUENTE: J.C.
[1] Pedro Luis Siguero, “Significado de los nombres de los pueblos y despoblados de Madrid”, Colmenar Viejo, 2009, pág. 133.
[2] Ayuntamiento de Madrid, Archivo de Villa, sig, , 3-176-14.
[3] Archivo Histórico Nacional, Nobleza, Fondo Fernán Núñez, legs. 748/7 nº 4, 728/7, nº 2, 199/2, 728/3, 794/4 y 2102/46.
[4] Ayuntamiento de Madrid, Archivo de Villa, sig. , 3-178-7.
[5] Archivo Histórico Nacional, Nobleza, Fondo Fernán Núñez, leg. 728/7 nº 2.
[6] Ibidem, leg. 728/1 nº 4.
[7] Ibidem, leg. 728/7 nº 1.
[8] Ibidem, leg. 728/6 nº 2.
[9] Ibidem, leg. 728/9.
[10] Seminario Conciliar de San Julián, Cuenca, “La villa de Madrid y su Procurador General con Don Arias Gonçalo de Avila Conde de Puñonrostro sobre la juridicion del termino de Fuentidueña, y sitio donde esta la Ermita de Nuestra señora de la Paz”, 1618, pág. 56.
[11] Archivo General de Simancas, CCA,DIV,41,DOC.16
[12] Archivo condes de Puñonrostro, caja 146, nº 5.
[13] Ibidem.
[14] Ibidem, caja 117, nº 5.
[15] Seminario Conciliar, op. cit.
[16] Ibidem, fol. 33.
[17] Archivo de la Villa de Madrid, S-4-324-17, fol. 3 v., testigo Gregorio Álvarez.
[18] José Amador de los Ríos, «Historia de la Villa y Corte de Madrid», Madrid, 1861, tomo II, pág. 51.
[19] Crónica de Madrid», Ed. Plaza y Janés, Madrid, 1990, pág. 13.
[20] Archivo Histórico Nacional, Archivo de Santo Domingo el real de Madrid, pergaminos nº 35, citado por Juan Ramón Romero Fernández, “Santo Domingo el Real de Madrid…”, op. cit., pág. 228.
[21] Biblioteca Nacional, Madrid, manuscrito 8.561. Gregorio de Andrés, “Actas de la visita al arcedianazgo de Madrid en 1427”, en “Hispania Sacra”, Madrid 1986, vol. 38, núm. 77, pág. 83.
[22] Seminario Conciliar, op. cit., fol. 81.
[23] Ibidem, fol. 37, testigo Alonso de Martín Sanz de 97 años.
[24] Ibidem, fol. 40, testigo Gerónimo Díaz, de Barajas.
[25] Ibidem, fol. 46 y 49.
[26] Ibidem, fol. 40, testigo Gabriel Sánchez.
[27] Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, Pleitos civiles, caja 223-1, fol. 329.
[28] Ibidem.
[29] María Teresa Fernández Talaya, «Un documento inédito del Real Sitio de la Moraleja en el Archivo General de Palacio», Anuario de la Hermandad de Nuestra Señora de la Paz, Alcobendas, 1998, pág. 65.
[30] Alfredo Alvar Ezquerra, op. cit. Vol. I, pág. 57.
[31] Alfredo Alvar Ezquerra, op. cit. vol. II, pág. 695.
[32] Francisco García Calatrava, «Novena a María Santísima que bajo la advocación de Madre de la Paz se venera en la Villa de Alcobendas y es patrona de la misma», Madrid 1.877, pág. 70.
[33] Ayuntamiento de Alcobendas, Archivo Municipal, «Acta de coteo y amojonamiento del término municipal de Alcobendas», Alcobendas, 1822.
FUENTE: «Revista Madrid Histórico nº 119, septiembre/octubre 2025».