POR JOSÉ MANUEL TROYANO VIEDMA. CRONISTA OFICIAL DE LAS VILLAS DE BEDMAR Y DE GARCIEZ (JAÉN).
BEDMAR (I): Reseña del libro:*Literatura de tradición oral y Juegos infantiles en la villa de Bedmar. Diputación Provincial de Jaén. Jaén, 2010.
“La obra de la que ahora disfrutamos tiene además carácter de globalidad, pues nos regala una canción para cada edad; un poema o una pieza anónima o de una renombrada pluma, como la del Marqués de Santillana; un sucedido pintoresco o de los que hacen historia con mayúsculas, como la que denominan verídica, de la venganza de D. Alonso de la Cueva, que luego fuera primer Señor de la villa de Bedmar y último Comendador de Bedmar y Albanchez, en la Orden de Caballería de Santiago, de esa ilustre casa de La Cueva.
Este libro supone una aportación bastante considerable que sumar a la que ya había hecho alguna publicación anterior. El trabajo sin duda es digno de elogio, igual que lo es el fomento que hacen los Ayuntamientos de la zona, la Delegación de Educación o la Asociación de Desarrollo Rural con los certámenes de villancicos o la que hace la denominación de origen con las fiestas del mundo del olivar de la comarca.
Los Troyano representan además el mejor ejemplo de lo que quiere poner de manifiesto este libro, la fuerza de la transmisión oral de padres a hijos de Bedmar. Yo mismo me siento encajado en esa tradición, pues en la parte gráfica de la obra, entre todas las magníficas ilustraciones de D. Claudio Viedma Gámez (†2009) y en las fotografías, descubro en una de ellas a una de mis hijas. Al verse en ese grupo, en ese lugar preciso, con esa edad y de esa guisa, a buen seguro que este libro también servirá para unirnos a ambos en la misma tradición.
El trabajo ha sido ingente, y además merece especial mención no sólo la bibliografía que nos aporta, sino esa aproximación final a un diccionario local, que curiosamente tiene sus giros, pero que sin duda no es el cada vez más pacato y reducido de los sms. Felicidades pues a José Manuel padre e hijo”.
*La Literatura local de Sumuntán: Poesías.
El árabe dialectal era la lengua en la que hablaban las gentes de nuestra Comarca y fruto de ello surgieron las moaxajas, en las cuales se incluían preciosas jarchas en lengua romance, como la que ponemos a continuación, de autor anónimo:
“Rubba ´adraa hannat
Ila licai l-habibi:
Iu raat-un tamannat
Zauala jaufa l-raquibi.
Anzadat, hina gannat
Bi-husni sautin ´achibi:
¡Alba de meu fogor!
¡Alma de meu ledor!
No estando el Raquib
Esta noyte quero amor”.
Y cuya traducción es la que sigue:
“Tal cual vez una mozuela
quiere verse con su amante,
y si lo ve, lo que anhela
es burlar a los guardianes
y decirle, cuando canta,
con acento sollozante:
¡Alba de mi fulgor!
¡Alma de mi alegría!
No estando el espía,
Esta noche quiero Amor” (36) – (1).
Sin embargo, si podemos decir, que escribió aquí el poeta cortesano del emir Abdellah, Ubaydis Abenmahmud, quien tras abandonar Córdoba se vino a Sumuntán donde se puso al servicio de Ibn al-Saliyya, de quien cantó sus sonadas victorias o alabó la fortaleza del caudillo muladí, tal y como se pone de manifiesto en este pequeño, pero significativo poema de tan solo dos versos, que podría, ¿por qué no, cantar a las fortalezas de Al-Matmar o de Walma?:
“El Alcázar del Emir Abumarguán Abenaxaliya
parece sacado del Paraíso Eterno,
por la magnificencia con que ha sido construido.
Tiene salones sustentados
en columnas labradas en mármol
y doradas con oro de tíbar” (2).
-Cancioncillas, coplas y decires locales.
«Al olivo, al olivo,
al olivo subí,
por coger una rama,
del olivo caí.
Del olivo caí
¿quién me levantará?,
una niña morena
que la mano me da,
que la mano me da,
que la mano me dio.
Una niña morena
que es la que quiero yo,
que es la que quiero yo,
que es la que he de querer,
esa niña morena
que ha de ser mi mujer.
Que ha de ser mi mujer,
que ha de ser y será,
esa niña morena
que la mano me da».
Por la Era «el Pelotar«.
«Por la era el Pelotar
va mi mulilla trillando.
Los suores de mi cara,
van tu pañuelo enjugando.
Arre, mula…
¡Qué buena es mi mula!
Arre, arre mulilla.
Arre, arre mulilla,
antes que apriete el sol,
que en la fuente La Pililla
descansaremos los dos» (3).
Por el Puente de Cuadros.
“Por el puente de Cuadros se tiró, se tiró
se tiró el tío Juanillo, pero no se mató.
Pero no se mató, pero no se mató.
Por el puente de Cuadros se tiró, se tiró.
A mí no me dejó nada
cuando se murió mi abuela
a mí no me dejó nada.
Y a mi hermano lo dejó
asomado a la ventana
asomado a la ventana,
cuando se murió mi abuela.
Por el puente de Cuadros …
De las hijas del Alcalde
mal hay quien se enamora
de las hijas del alcalde.
Que tienen un quita, un quita, quita,
quita que viene mi padre.
Quita que viene mi padre,
mal haya quien se enamora.
Por el puente de Cuadros …
Inchi, pirrisqui, chirisqui, botera.
Quiero cantar una jota,
inchi, pirrisqui, chirisqui, botera.
Una jota de mi tierra,
una jota jaeneera.
Una jota jaenera.
Inchi, pirrisqui, chirisqui, botera.
Por el puente de Cuadros …
Se me ha «metío» en la cabeza
se me ha «metío» en la cabeza
que me he de morir dos veces.
Para cuando Dios lo quiera
la otra cuando tú me dejes.
La otra cuando tú me dejes,
se me ha «metío» en la cabeza.
Por el puente de Cuadros …
Dicen que no vale nada
y una despedida sola
dicen que no vale nada.
Vayan una, vayan dos,
vayan tres y cuatro vayan.
Vayan tres y cuatro vayan.
Y una despedida sola.
Por el puente de Cuadros …[Bis] (4).
-En esta Copla de amoren el campo de Algodón, cuando los campos de Bedmar, colindantes con el Guadalquivir, estaban sembrados de algodón y a esta tarea se dedicaban una gran parte de nuestra población, especialmente mujeres y niños, se da cuenta del amor que surgía entre los trabajadores/-as y que con tanto acierto nos recuerda el poeta giennense, D. Guillermo Sena Medina (5).
“Suave como el algodón
es la cara primorosa
de la que más quiero yo.
Cuando está saliendo el sol
qué bonita está mi niña
recogiendo el algodón.
Niña, entre el algodón,
cuando todos den de mano,
te daré mi corazón.
Como el trigo en el granero
llenaré tu corazón
con el amor verdadero.
Ha perdido el molinero
el vino de su lagar
y el trigo de su granero
¡Qué triste tiene que estar
sin un amor verdadero!”
-“La aceituna en el olivo
si no se coge se pasa,
eso va a pasarte a ti,
morena, si no te casas”.
“Mi suegra a mí no me quiere
porque tiene un hijo guapo,
¡que lo meta en una orza
y lo tape con un trapo!
Mi suegra a mí no me quiere
porque no tengo carrera,
en mi casa tengo un galgo
que lo pille cuando quiera”.
“Cuatro esquinitas tiene mi cama,
cuatro angelitos me la guardan:
San Miguel, San Rafael, San Gabriel
y el Ángel de la Guarda”.
–«Aunque soy tan pequeñito
y tengo tan poquita voz,
no me canso de decir:
Viva la Madre de Dios».
-«Niño Jesús,
ven a mi cama,
dame un besito
y hasta mañana».
La Golondrina(6).
“Ya vienen las golondrinas
con el pico muy sereno,
de quitarle las espinas
a Jesús el Nazareno.
Ya vienen las golondrinas
con el pico ensangrentado,
de quitarle las espinas
a Jesús Crucificado”.
La Jota de Albanchez (Versión cantada en Bedmar).
“A Jódar voy por esparto,
a Jimena por las brevas,
a Bedmar por los cenachos
y a Albanchez por las mozuelas.
Estribillo:
Sal, salerosa conmigo mi niña,
sal, salerosa conmigo a bailar,
sal, salerosa conmigo mi niña
al Peñón del Pelotar.
De Jaén salen los tunos,
de la Mancha los ladrones,
de Jimena los caretos
y de Bedmar los panzones.
Estribillo:
Sal, salerosa conmigo mi niña,
sal, salerosa conmigo a bailar,
sal, salerosa conmigo mi niña
al Peñón del Pelotar.
El Peñón de Gibraltar no tiene tantos cañones
como mi moreno tiene en el pelo caracoles.
Estribillo:
Sal, salerosa conmigo mi niña,
sal, salerosa conmigo a bailar,
sal, salerosa conmigo mi niña
al Peñón del Pelotar”.
-Hechos verídicos. *María Jiménez.
“Muhammad III cuando hubo organizado su Reino, tras su acceso al Trono Nazarí de Granada en 1302, y dado su carácter nada impetuoso, pero muy maduro, dada su edad -44 años-, decidió definir su política de Estado, consciente de que debía de fortalecer el reino, no ceder ante nada ni ante nadie, mostrarse fuerte con sus enemigos y sobre todo engrandecer Granada. Pero su principal problema era Castilla, por lo que hubo de deliberar con todos los miembros de su corte. De esa reunión salió la decisión de enfrentarse a Castilla, un reino, que en esos momentos no tenía la fuerza y el prestigio de antaño.
Sólo unos meses después de ocupar el Trono buscó el lugar más propicio para atacar a los castellanos, a su mejor arraez y a la fuerza militar más preparada –(Los Combatientes de la Fe, venidos del Norte de África: Los Benimerines)- para llevar a efecto su empresa militar.
Muhammad llamó a su sayj al-guza, su jefe para encargarle el ataque a la ciudad castellana de ALMANDHAR (Bedmar), una fortaleza fronteriza de Castilla con el Reino de Granada. Ahí daría su primera lección, su primer puñetazo encima de la mesa en la que se estaba jugando la partida de ajedrez diplomático y militar, de la que saldría la supremacía de una de las dos razas. Después de muchos años de retrocesos y derrotas tocaba a esta parte la iniciativa.Los ejércitos benimerines salieron de Granada hacia los Puertos del Norte. Los acompañaban destacamentos de Caballería Granadina, expertos conocedores del terreno y de las defensas de las Fortalezas cristianas. Atravesaron las llanuras cercanas a Granada. A su izquierda quedó la fortaleza de Colomera, a su derecha el castillo de Piñar, recibieron información de sus destacamentos en el Torreón de Cardela, continuaron dejando a la izquierda los castillos de Montejicar, de Huelma y un amanecer se presentaron ante la fortaleza de Bedmar.Los Benimerines eran expertos en el asalto de las fortalezas. Y en Bedmar ni se les esperaba. Era una plaza mal defendida. En realidad, sus habitantes vivían ajenos al peligro, disfrutando la plácida existencia de los pueblos del Sur de España. De buenas a primeras se encontraron cercados por un poderosísimo ejército.
El ataque fue feroz. Los granadinos venían provistos de ingenios y máquinas de guerra que aplicaban a los muros hasta asaltarlos rápida y eficazmente. Como la defensa era escasa abrieron brechas y portillas y entraron a sangre y fuego matando a quien podía empuñar una espada o una lanza.Un asalto suponía matar a los defensores y apoderarse de todas las riquezas que existieran en las fortalezas. En Bedmar había tesoros de oro, de plata, joyas, telas lindas y tapices bordados en Oriente. Todo pasó a manos de los granadinos.
¿Y los habitantes de Bedmar, sus soldados, sus jóvenes, sus doncellas? Seguramente estaban escondidos en las cuevas más recónditas o en rincones inverosímiles. ¡Los buscarían! ¡Les llevarían esclavos a Granada!En un rincón del Castillo algún caballero granadino encontró un tesoro de valor incalculable. Acurrucados debajo de piedras, de sacos viejos y cacharros antiguos, muertos de miedo, aparecieron don Sancho Sánchez de Bedmar, Señor del Castillo, Juan Sánchez, su hijo y Ximén Pérez, su fiel servidor. Y sollozando, debajo de todos ellos, encontraron a una mujer de belleza increíble llamada doña María Jiménez. Era la esposa de don Sancho y madre de su hijo. Pero nadie lo diría. Su juventud y belleza le hacían parecer una doncella. Con todo, por los grupos de asaltantes se fue extendiendo el rumor de que habían capturado a una mujer de gran belleza y que sería llevada a Granada como presente para el rey Muhammad.
En las descripciones del tercer rey nazarí se pueden leer sus poesías de amor, de deseo, relatando amores imposibles, no correspondidos y describiendo escenas de amor en las noches preciosas de Granada. Era, por tanto, un hombre enamoradizo. Seguramente un mujeriego empedernido que nos describe en bellas casidas unas escenas de amor muy bonitas: ¡Oh cuántas noches pasé bebiendo el vino de sus labios rojos! Fue un rey desdichado, como veremos a continuación, al ver a su amada en brazos de otro y sufrir en silencio: Oculté mi dolencia a la vista de los hombres, pero se hizo evidente mi amor, después de haber estado oculto. Ahora he perdido su unión, sin haber faltado a un pacto, al que temo que ella si haya faltado. Y es que Muhammad era un hombre sediento de amor y bastante convencional. Tenemos delante a un Rey Nazarí implorando ser correspondido en el amor. El tópico lo retrata en harenes inmensos y a las huríes eternamente complacientes con sus dueños. Pues no es así en este caso.De esa expedición vuelven victoriosos, cargados de inmenso y rico botín en oro, joyas, telas riquísimas. En el centro de la expedición viene un carro que han capturado en Bedmar. Montada en el carro entra en Granada la noble y bella Señora, rodeada de otras doncellas tomadas también como esclavas.
La conmoción en Granada fue inmensa. El pueblo sentía una satisfacción enorme. Los soldados volvían victoriosos de la primera acción de guerra emprendida por su Rey, nada menos que contra Castilla. Y encima, además de todo eso, cargados de riquezas, botín inimaginable en otras expediciones. Y por si esto fuera poco traían una bellísima y noble esclava cristiana. Imposible imaginar en tan poco tiempo de reinado.Para un noble musulmán era un lujo disponer de una esclava cristiana. Sólo muy pocos y en muy contadas ocasiones pudieron darse ese gustazo. Y en todos los casos, lejos de ultrajarla, intentaban su conquista con una galantería propia de otros tiempos.Estehecho colmó de gloria a Muhammad por dos razones. Por haber vencido a los castellanos y por disponer de una noble esclava cristiana, que como es natural se dispuso a conquistar. El caso es que le gustaba.
Los Benimerines se apresuraron a notificar a su Emir, que estaba en Fez, la nueva de su expedición victoriosa y de la esclava que habían conducido a Granada. El africano no se lo pensó dos veces y envió mensajeros para pedir a Muhammad la esclava para sí.La petición no era una exigencia sino más bien un ruego encarecido. Deseaba lucirla por los Palacios de Fez para que sus nobles conocieran su poder.
Muhammad se lo pensó detenidamente. Era un perdido enamoradizo, como ya hemos visto, y estaba loco por ella. La deseaba ardientemente. Sin embargo, no era un ser tan alocado como para anteponerla a cualquier cosa. Le repugnaba enviársela al sucio, despreciable Emir de los Benimerines. Sin embargo, le convenía estar a bien con él. ¿Iba a enfrentarse a su aliado de conveniencia por el amor de una esclava cristiana? Verdaderamente eso era lo que le pedía el cuerpo, pero no lo haría. El interés de su Reino le decía otra cosa.
Días después con todo el dolor de su alma, envió la esclava a la Corte del Emir africano. E inmediatamente se olvidó de amores imposibles y se dedicó a lo práctico que para el caso era hacer la guerra”(7).
*De Moros y Cristianos.
BEDMAR, COMO EL AVE FENIX, RENACIÓ DE SUS CENIZAS
ACTO Iº
El ocaso de la villa vieja y el nacimiento del nuevo BEDMAR bajo la Orden de Caballería de Santiago.
Relator:Nos cuentan las Crónicas que Muhammad VII (1379-13/V/1408), apodado “el laqab”, sobrenombre honorífico que significa: “el que implora la ayuda de Dios”, fue Sultán de Granada, entre los años 1392 y 1408, accediendo al trono de forma violenta, tras participar en la muerte de su padre y despojando del mismo a su hermanastro Yusuf III, el legítimo heredero. Y que para reafirmarse en el poder ratificó las treguas acordadas con Castilla, entabló negociaciones para renovar las acordadas con Aragón y firmó la paz con los Benimerines de Marruecos. Aunque a partir de 1405, se olvidó del espíritu de la paz, de sus predecesores en el trono granadino, tratando de sacar partido de la minoría de edad de Enrique III de Castilla, apodado “El Doliente”, lanzando feroces ataques contra las zonas fronterizas de su reino con los de Murcia y Jaén, siendo, en este último reino, muy duras las campañas dirigidas contra Baeza que sitió y saqueó el arrabal en el verano de 1407 -17 de agosto-, y que, tras ser repelido su ataque, tomó y destruyó la doblemente fortificada villa de Bedmar el 20 de agosto de 1407 y pasar a poner cerco a Jaén el 10 de octubre de ese mismo año. Un asedio, este último, que tan solo duró tres días, aunque los nazaríes consiguieron incendiar los arrabales y huertas, para luego retirarse a Granada y perder en el cerco a su caudillo Reduán.
Muhammad VII: Antes de iniciar la razzia contra la frontera giennense, arengó a sus huestes de esta manera tan cruel:
Canción
“Moricos, los mis moricos,
los que ganáis mi soldada
derribadme a Baeza,
esa ciudad torreada,
y los viejos y las viejas
los meted todos a espada,
y los mozos y las mozas
los traed en la cabalgada”.
Finalizó, la arenga, dando órdenes expresas, para los defensores de Baeza y sus familiares:
“Y a la hija de Pero Díaz,
traédmela también
para ser mi enamorada,
y a su hermana Leonor
de quien sea acompañada.
y a ese viejo Pero Díaz,
prendédmelo por la barba.
Id vos, capitán Vanegas
porque venga más honrada,
que vos sois mandadero,
será cierta la jornada”.
Relator: Pero en muchas ocasiones las cosas no salen tal y como se planifican… Y las Crónicas, refieren el hecho de esta manera, Cantando y/o declamando:
“Por la puerta de Bedmar,
la comienza a atacar,
pero Baeza, amparada por su Concejo,
nombró, como su adalid
a D. Pedro Díaz de Quesada
quien al frente de sus huestes
al invasor supo plantar cara
y aquél, que con tantas ínfulas llegó,
tornó de nuevo para Granada
pero no sin antes poner sus ojos
sobre la bien fortificada villa de Bedmar
que era de la Orden de Santiago,
a tres leguas de Baeza,
y que estaba defendida
por Sancho Ximénez de Villorra,
su Comendador
quien murió defendiéndola,
junto a otros Caballeros,
y que, aunque no la sustentó
el Sultán de Granada,
cautivaron y mataron a toda la población,
saquearon la villa y su castillo
y ordenó quemar y aportillar el lugar,
para pasar luego a asediar la ciudad de Jaén”.
Tras la grave derrota infringida en Baeza, al poderoso ejército granadino, por el Señor de Garciez, el cual según relatan las crónicas: “El 17/VIII/1407 entraron 3.000 caballeros y 30.000 peones por la Frontera de Jaén, arrasaron los contornos de Baeza, pero no pudieron entrar gracias a Pero Díaz de Quesada y a García González Valdés”, porlo que los Cronistas de la época nos dicen que la inquina se hizo mayor y en venganza, por la derrota sufrida en Baeza se dirigió a Bedmar, cabeza de la Encomienda de la Orden de Santiago y con doble cinturón de murallas y con una Peña bien defendida, en la entrada norte del Reino de Granada.
Relator: Como les salió el tiro por la culata, el 20/VIII/1407, Muhammad “en venganza mandó atacar la villa de Bedmar, rendir el Castillo de Peña Marta”.
Mensajero o Heraldo: A galope tendido llega a la villa de Bedmar y pide ser escuchado por el Comendador D. Sancho Ximénez de Villorra. Y una vez en su presencia le dice: “Señor: Muhammad VII, ha sido rechazado en Baeza y según mis noticias ha decidido atacar Bedmar con todo su ejército, por lo que debéis de estar preparado”.D. Sancho: “Llamad al alcaide para preparar la defensa”, le dice a uno de sus sirvientes, quien acude presto, tras conocer la noticia del Mensajero.
Alcaide: “¿Señor, para que soy requerido ante Vos?”.
- Sancho: “Por un mensajero fiel y fiable he conocido la noticia de que Muhammad VII, el Sultán de Granada, no ha podido entrar en Baeza con su poderoso ejército y en represalia se dirige hacia Bedmar con muy malas intenciones. Así que estad presto para la defensa”.
Alcaide: “Señor. En este momento tan solo contamos con 675 habitantes, de los cuales la mitad son mujeres y niños”.
- Sancho: “Que los ancianos, las mujeres y los niños se resguarden en la parte más alta de la villa y en la Iglesia del Sr. Santiago. El resto se ponga a tus órdenes y a la de los 50 caballeros de la Orden de Santiago, que constituyen la base militar para la defensa y custodia de esta Villa para el Maestre de la Orden, D. Lorenzo Suárez de Figueroa, quien en estos momentos se encuentra por tierras de Sevilla y no hay tiempo para avisar a los Comendadores de las Encomiendas de la Orden de Santiago en Montizón, Beas de Segura y Segura de la Sierra, para que vengan en nuestra ayuda con sus mesnadas”.
Alcaide: “Así se hará, Señor. Aunque dada la escasez de fuerzas deberíamos decidir si defender la muralla exterior o concentrar toda nuestra defensa en la muralla interior de la villa y poner nuestra bandera de la Orden en la Torre de la Villa”.
- Sancho:“¡Difícil decisión! Pero quizás sea muy acertada tu idea. ¡Hagámoslo así, pero advirtiendo a los vecinos que viven en los arrabales de la villa y entre las dos murallas, que se refugien en la parte alta de la villa, dentro del primer cinturón de muralla, en el menor tiempo posible, pues no tenemos tiempo que perder”!
Alcaide: Raudo y veloz el Alcaide ordenó avisar a la tropa, para explicarles los hechos y aprestarse para la defensa, junto con la población, la cual habría de quedar bajo sus órdenes en los distintos puntos fuertes de la muralla interior de la villa.Estando sus soldados y escuderos ante él, les indicó la manera en la que habrían de apostarse para la defensa: “Ruiz, Sánchez, Viedma, Gómez y García, con diez de los soldados con los que contamos, os apostaréis en el cubo, el torreón, la torre norte y las puertas sur y oeste, bien armados con lanzas, espadas, escudo y ballestas. Junto a cada uno de vosotros y bien colocados en los tramos de muralla, los hombres dispuestos para la lucha, armados de arcos y flechas. Tenemos que dar la sensación, ante el poderoso enemigo, de que la villa está fuertemente defendida”.
Jefes de la tropa: “Así lo haremos, Alcaide”. Todos se marchan para cumplir con las órdenes dadas.
Alcaide: Estando en presencia del Comendador le explicó el modo de defender lavilla.
- Sancho: Muy bien, Alcaide. Pues todos a nuestros puestos. A continuación,D. Sancho, bien pertrechado para la defensa, monta en su caballo y fue viendo las defensas preparadas, al tiempo que arengaba de esta manera a sus exiguas, pero valientes defensores de su villa, sus hogares y de la cabeza de la Encomienda de la Orden de Santiago, con estas hondas palabras: “Jefes de las milicias de la Orden, fieles Escuderos, vecinos de Bedmar, contamos con el auxilio divino del Señor Santiago, ante el rezan nuestras mujeres, cuento con vuestro valor y esfuerzo para salir victoriosos en esta jornada, sin que nos amedrenten sus proclamas de victoria y sus deseos de entrar a sangre y fuego en nuestra querida villa, enclave fundamental para la defensa de la fe cristiana en la Castilla de Enrique III, quien confía en el Maestrazgo de la Orden de Santiago, el cual me tiene a mí como Comendador, dispuesto a dar mi vida y la de mi familia, ante el bravucón musulmán. ¡Por Santiago y por Castilla!”.
Defensores: Todos a una responden animosos: “¡Por Santiago y por Castilla!”.
Muhammad VII: Ante las puertas de la villa arengaba a sus huestes “Mis capitanes y soldados es hora de vengarse del revés sufrido en Baeza y para ello tomaremos ésta bien defendida villa, arrasando sus murallas, sus defensas y asesinando a sus defensores. ¡Por Alá, su profeta Mahoma y nuestro reino de Granada!Atacantes:Muy enfervorecidos contestan todos: ¡Por Alá, por Mahoma, su profeta y por Granada!
Muhammad VII: “¡A por ellos, sin cuartel!”. Todos marchan hacia el objetivo enardecidos por los estruendosos sones de la compañía de tambores y chirimías del ejército nazarí.
Relator:Todas las tropas nazaríes se lanzaron, bien ordenados, dado el gran número del contingente nazarí, contra las defensas de la villa de Bedmar. Mientras Muhammad VII, con su estado mayor contemplaba desde el camino real el ataque frontal lanzado por sus tropas de caballería y de infantería, sabedor del éxito de la lucha.Mientras la lucha estaba bien viva, los defensores cristianos Bedmarenses se defendían con uñas y dientes, aunque pronto se dieron cuenta que poca suerte habrían de tener en tan desigual combate. Pero a pesar de la minoría en que se encontraban, nunca se dieron por vencidos y dieron hasta el último aliento de sus vidas.
Relator:Terminada la batalla, los muros de la villa de Bedmar quedaron teñidos de la noble sangre bedmareña, y apiadándose Muhammad VII, finalmente ordenó que “fueran perdonadas 60 mujeres, entre ellas dos niñas, las hijas del Comendador Sancho Jiménez de Villorra, para ser llevadas a Granada”.
Muhammad VII: Recuperado su ejército de la victoriosa jornada, ordenó a su caudillo Reduán, que ordenase la marcha hacia Granada, pero “pasando antes por Jaén, con la idea firme de atacarla”.
Muhammad VII:
“Reduán, bien se te acuerda
que me diste la palabra
que me darías a Jaén
en una noche ganada.
Reduán, si tú lo cumples,
daréte paga doblada,
y si tú no lo cumplieres,
desterrarte he de Granada;
echarte he en una frontera,
do no goces de tu dama”.
Reduán: Éste le respondía sin demudarse la cara:
“Si lo dije, no me acuerdo,
más cumpliré mi palabra…”.
Y tanto que le preocupaba la separación de su tierra y de su dama, una princesa nazarí de gran belleza y porte, cuya imagen guardaba en su mente. Pero moriría en el intento de complacer a su rey y señor de Granada.
Relator:El ejército nazarí se encaminó hacia Jaén… pero la ciudad estaba preparada y el ejército comandado por el capitán Reduán, puso cerco a ella. Reduán murió durante el cerco y con él las pocas posibilidades de éxito. Tras ser repelido por las huestes giennenses, donde habían llegado con el ánimo de conquistar las plazas, que originaron la campaña: Baeza, Bedmar y Jaén y con ello debilitar el poder de Castilla. Pobre éxito, que al fin y a la postre, le supondría a Muhammad VII, poco tiempo después, la pérdida de confianza de sus súbditos nazaríes y su posterior asesinato en la Alhambra el 13 de mayo de 1408, regresando al trono su hermanastro Yusuf III, a quien tenía encerrado en el castillo de Salobreña y el Romance fronterizo de Reduán (Riḍwān), su primer capitán.Pero el fin de sus días, como ya se ha dicho, lo encontró Reduán en tierras de Jaén y así quedó reflejada su muerte:
Canción:
“Y en un caballo morcillo
salido se había al campo.
La lanza iba blandiendo
daba la sensación de que la quebraba.
Cayó fallecido del caballo,
su fin allí lo acabara”.
Relator: Estos sucesos sumados a la necesidad de reforzar esta zona de la frontera de Mágina, pues Bedmar guardaba para Castilla, uno de los portillos más valiosos de comunicación entre el territorio cristiano y el reino de Granada, “el pueblo reducido a pavesas fue luego restaurado por orden del Maestre de la Orden, bajo la dirección de un sobrino suyo”.
Mensajero: “Mi señor Maestre de la Orden de Santiago, os traigo noticias de que cuando el Concejo de Baeza tuvo noticia de la pérdida de la villa y castillo de Bedmar tomó el acuerdo de enviar a D. Pedro Díaz de Quesada, tercer señor de Garciez y Santo Tomé para que pusiese recaudo en la Peña, con la idea de apoderarse de la misma, aprovechando la muerte de Muhammad VII. Mirad vos mismo el acuerdo tomado por el Concejo”.
Maestre (leyendo el Acuerdo del Concejo de Baeza): “E luego como el Concejo de Baeza supo cómo era ido de Bedmar el Rey de Granada, envió a Bedmar a, Pero Díaz de Quesada, para que pusiesen recaudo en la Peña, que se podía defender, porque los moros no la tomasen. E aun teniendo el Concejo que pues el Maestre lo había perdido y ellos lo tomaban y defendían, que sería suyo, e así se acordó”.
Maestre de la Orden de Santiago, D. Lorenzo Suárez de Figueroa: “No podemos permitir que eso se pueda consentir, pues son territorios de la Encomienda de Bedmar, bajo la Orden de Caballería del Señor Santiago”. Por tal motivo reunido con los Trece Caballeros de la Orden en el Convento de Uclés he tomado la siguiente decisión: “Enviar a D. Lorenzo Suárez de Figueroa, mi sobrino y Comendador Mayor de León para que la recuperase para la Orden, haciéndola reparar, abastecer el lugar y labrar el castillo muy bien y poner en él alcaide y presidio y el bastimento que era menester para su defensa”.
Relator:¿Pero cómo se llegó a esa decisión tan importante para la recuperación de los territorios y el nacimiento de la nueva villa de Bedmar?
Maestre: “Desde que he sabido que habían tomado el lugar de la Orden de Santiago, y que el su Comendador Sancho Ximénez era muerto, y entrado en el mi lugar de Bedmar, y llevados cautivos cuantos allí habían, y robado cuanto allí había, ovo muy grande enojo, a maravilla; y hablé con mis caballeros para que me aconsejasen lo que debía de hacer sobre ello”.
Caballeros Trece de la Orden de Santiago: “Señor: A todos nosotros nos perece que debemos poner cuanto antes a buen recaudo los territorios y defensas de la Encomienda de Bedmar, repoblarlos, reparar sus murallas y hacer otras nuevas si ello fuere necesario”.
Maestre: ¿Y, qué gente habría menester para ello?
Caballeros Trece de la Orden de Santiago: Callaron todos.
- Lorenzo Suárez de Figueroa (Sobrino del Maestre y Comendador Mayor de León): “Señor, a mí me parece que Vos debéis de enviar allí a un Caballero con 50 o 60 lanzas, y con dineros, porque lo pueda reparar y defender todo”.
Maestre: ¿Y, quien sería éste?
- Lorenzo Suárez de Figueroa (Sobrino del Maestre y Comendador Mayor de León): Yo, si Vos lo mandáis.
Maestre: Tras reflexionar la propuesta realizada por su sobrino y ante el silencio de los demás Treces de la Orden, ordenó lo que sigue“que se dieragente de armas al Comendador Mayor de León, y dineros, para con los que hiciese labrar a Bedmar”.
Lorenzo Suárez de Figueroa: (Sobrino del Maestre). Para cumplir con la orden de su tío el Maestre, en la primavera de 1408, llegó con su pequeño ejército, hasta dar vista a lo que quedaba de la fortificada villa y de las defensas de la Peña y de la Serrezuela. Cuando fue visto por la pequeña guarnición dejada por Muhammad VII, los nazaríes huyeron corriendo, perdiéndose por las sierras de Cuadros y de Mágina, buscando los castillos nazaríes de Bélmez y de Huelma, ambos en poder de Granada. Hasta tal punto cumplió que las Crónicas de la época lo refieren así: “E él fue, e liberó todos los territorios de la Encomienda, e puso todo ello a buen recaudo. E comenzó a reparar y labrar muy bien el castillo-fortaleza de Peña Marta, donde puso, por mandato del Maestre, alcaide y todo el bastimento que era menester para su defendimiento”.
Relator:
En 1409 falleció en Ocaña el Maestre de la Orden de Santiago. En su lugar se nombró Maestre a D. Enrique de Trastámara, Infante de Aragón, e hijo de Fernando de Antequera -futuro rey de Aragón-, con tan solo 9 años de edad, quien mandaría continuar con las obras que se estaban realizando en Bedmar, lugar donde acudían nuevos repobladores y trabajadores especializados en la construcción del Castillo-Fortaleza del “Mirador” de Bedmar, del que, por una placa colocada en su portada principal, sabemos que en 1411, las obras habían avanzado a buen ritmo, aunque no se terminaría por completo hasta 1476, reforzando la citada Orden su poder en esta zona de Sierra Mágina, mientras que junto a la referida fortaleza nacía el nuevo Bedmar con su Concejo, el cual se encargaría de defender sus derechos frente al Comendador, ante el Concejo de Órdenes y reivindicar todos y cada uno de los Privilegios reales y maestrales que la vieja villa, poseía antes de la destrucción de 1407.
He aquí el contenido de esa placa: “En el nombre de Dios y de la Virgen Santa María, en el año del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mil cuatrocientos y once años, el muy alto Príncipe Señor Don Fernando –(de Antequera)-, Infante de Castilla, mando hacer edificar nuevamente esta fortaleza y castillo y lugar, en nombre del Muy Magnífico Señor Don Enrique, Maestre de la Orden de Caballería de Santiago, la cual edificó y mandó hacer por su mandado Alonso Sánchez de Andújar, Escribano del Rey, que en más se erigió Escribano Mayor”.
Comenzando así el renacer de una nueva villa, apegada a la Peña, en un principio y que luego, con la paz, producto de las Treguas firmadas entre Castilla y Granada, la nueva villa de Bedmar y sus fortalezas, jamás fueron atacadas por los nazaríes de Granada. Todo ello en el seno de la Encomienda de la Orden de Santiago y el nacimiento de un Concejo, que con sus primeros 50 vecinos, luchó por conseguir para ella todos los privilegios y mercedes concedidos por los Reyes castellanos y los Maestres de la Orden de Santiago hasta el día de su destrucción. Y así lo juraron Maestres y Reyes, por siempre jamás.
NOTAS.
(1) GARCÍAGÓMEZ, E. Las jarchas romances de la serie árabe en su marco. Madrid, 1975. Pp. 104-107.
(2) IBN AL-ABBAR. Kitab al-hulla al-siyara. Edición de H. Mu´nis. El Cairo, 1963. P. 230.
(3) EQUIPO DE PROFESORES DE SIERRA MÁGINA.: Literatura de… P. 91.
(4) Lo canta el Coro de la Asociación Músico-Vocal «Virgen de Cuadros» de Bedmar.
(5) “Antiguas Coplas de Amor”, en Revista Fronteras. Nº 24. Granada, verano-otoño, 2023. Pp. 12-13.
(6) Sobre la golondrina, un ave que, por lo general, la gente común asocia a la memoria de Cristo, y por lo tanto bendecida por las gentes del campo, ya que era tradición, de todos bien conocida, que esta simpática ave fue la encargada de quitarle las espinas a Jesús, por lo que le quedó un pico rojo y de ahí, también, la cancioncilla o decir que exponemos. Semana Santa y Primavera, fecha de la llegada de esta ave a Bedmar, hacen el resto en el seno de la Cultura Popular de nuestro Pueblo.
(7) BUENO GARCÍA, Francisco. Los Reyes de la Alhambra. Entre la Historia y la Leyenda. Granada, 2004. Pp. 267-270.
FUENTE: J.M.T.B.