POR JUAN PEDRO RECIO CUESTA CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE TORNAVACAS (CÁCERES)
En la tarde del 11 de noviembre de 1556, el emperador Carlos V, acompañado por su séquito, dejaba atrás las tierras de la actual Castilla para internarse en Extremadura tras pasar el histórico Puerto de Tornavacas.
Procedente de El Barco de Ávila, llegó a Tornavacas ya siendo de noche y en esta villa, perteneciente entonces a los Álvarez de Toledo (rama de los Condes de Oropesa), se detuvo a pernoctar. Al día siguiente, el 12 de noviembre, reanudó su camino hacia La Vera, llegando en este mismo día a Jarandilla, lugar en el que permaneció unos meses, alojado en el castillo-palacio de los Condes de Oropesa, hasta retirarse definitivamente en el Monasterio de Yuste.
Tornavacas, única población del actual Valle del Jerte por la que pasó el Emperador, ha recordado este sábado 8 de noviembre esta importante efeméride histórica que comenzó a celebrarse en el año de 2015. En un día soleado pero frío, la localidad ha acogido un mercado artesanal, ha habido animación de calle durante toda la mañana, así como pinchos elaborados por las asociaciones locales y una visita guiada por la población e Iglesia. Además, se ha escenificado la llegada del emperador a la villa así como la lectura de un discurso en la Plaza de la Iglesia. Después, éste y su séquito se han dirigido a la Calle Real de Abajo, donde se sitúa la casa, perteneciente en el siglo XVI a Juan Méndez de Ávila, en la que pernoctó.
La programación de este año ha incluido también, para el domingo 9 de noviembre, la actuación de la coral cacereña «Francisco de Sande» en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
FUENTE: J.P.R.C.