POR PABLO IGLESIAS AUNIÓN, CRONISTA OFICIAL DE PUEBLA DE LA CALZADA (BADAJOZ)
Introducción Histórica: el siglo XIX
La idiosincrasia de un pueblo se caracteriza y queda marcada obviamente por el peso de la historia y el paso por los siglos atendiendo y entendiendo cada uno de sus episodios que la caracterizan y la van modelando en su misma forma de ser. Pero no menos importante es que el pueblo hoy conozca desde la visión histórica, el por qué y para qué de unas fiestas que giran concretamente en torno a la figura de San Pedro Apóstol.
Como efectivamente dice el doctor Esteban Mira Caballos en su último ensayo sobre la persona de Cristóbal Colón[1], todo conocimiento histórico, al igual que ocurre en el caso que nos ocupa, es fruto de su tiempo, por lo que cada generación, guiada efectivamente por su sensibilidad, se plantea interrogantes e inquietudes distintas con las que acercase al mismo.
¿Por qué en Puebla de la Calzada sus feria y fiestas giran en torno a la figura de San Pedro Apóstol? ¿Por qué no lo hacen, como en otros muchos lugares por ejemplo sobre la figura de María, Asunción o Natividad? Indudablemente tiene que tener una respuesta y como ya henos afirmado anteriormente, esa respuesta se encuentra en el devenir del tiempo y espacio histórico los cuales tendremos que analizar, comprender y difundir – una de las obligaciones de todo investigador- para que así, podamos entender el propio momento en el que vivimos y dar un verdadero protagonismo a la “causalidad” y no la “casualidad”.
Igual de cierto es que debemos conocer, en el caso de las feria y fiestas en Puebla de la Calzada, el momento de su origen refutado documentalmente a partir de los años 1855-1856, desde los libros de actas municipales para afirmar, como de hecho se afirma, que el 9 de febrero de 1856, siendo alcalde Dº. Pedro Barrena Barrena y Regidores Dº. Pedro Gragera Amigo y Dº. Andrés Conejo, en sesión plenaria se expone: “…en vista de los favorables resultados que en el año anterior tuvo la feria por vía de ensayo se celebró en los primeros días del mes de septiembre por haberse suspendido en Mérida.”[2]
Pero no se trata ni mucho menos de la actual feria ni en los días que hoy conocemos y mucho menos dedicados al titular que hoy lo es puesto que se trata más de una feria al uso y estilo generalizado de forma especial en el siglo XIX (igual o intentos similares tenemos en Montijo con la unión de feria de ganado y las fiestas -de celebración antiquísima- a la Virgen de Barbaño, unión que fue un auténtico fracaso y se quedó nuevamente en las fiestas en su honor), en una especia de mercado de ganado, aunque estos modelos en Castilla se remontan a época medieval:
“…convendría a estos habitantes el establecimiento de la misma feria en los días 27, 28, 29 y 30 del mes de agosto, para toda clase de ganados, al sitio del embarcadero en los márgenes del río Guadiana que corresponde a este término de esta villa y la de Lobón, cuyas municipalidades están de acuerdo sobre este punto.”[3]
Para que entendamos la feria y fiestas en honor a San Pedro Apóstol, tendremos que esperar a las referencias documentales que aparecen en el año 1922, concretamente en la revista Tierra Extremeña en su número 4 que está dedicado a Mérida y su Partido, revista dirigida y editada por Ramón A. Fernández de Sevilla Palomo entre los años 1921 y 1929 y que constaba de ocho números monográficos que cubren distintos partidos judiciales de Extremadura, incluyendo -como decimos- uno dedicado al Partido de Mérida y su Comarca. En dicho número aparece la afirmación de que Puebla de la Calzada celebraba dos fiestas. La primera el 8 de diciembre (obviamente en referencia a la “Inmaculada Concepción”) y la otra, el 29 de junio, en expresa referencia a San Pedro Apóstol[4].
Igualmente, para estos años han sido revisados los registros de Actas de Sesiones-Pleno y Comisión Gestora para los años 1920-1922 y 1923-1923, siendo alcalde Puebla de la Cazada Dº. Pedro Gragera Bejarano[5].
P.1. La importancia de la titularidad de las fiestas en Puebla de la Calzada: la figura de San Pedro Apóstol En primer lugar tenemos que entender que el intento del ayuntamiento poblanchino de crear una feria de ganado no es ni mucho menos algo exclusivo de esta localidad, ni siquiera de otras cercanas (como por ejemplo Montijo[6] en ese mismo año de 1856 al querer crear una feria de ganado durante los días seis, siete y ocho de mayo y que igualmente resultó fallida), incluso no lo es exclusivo de Extremadura o de otros territorios cuyo mayor medio de subsistencia era la agricultura y la ganadería, siendo una generalidad incluso a nivel nacional.
1.1. Las llamadas “ferias de ganado “en el siglo XIX
Durante el siglo XIX, la creación de ferias de ganado por parte de los ayuntamientos vino de la mano y el deseo de un impulso en el que se intercalan e interrelacionan varios motivos, tanto económicos, como sociales y políticos.
En primer lugar hay un deseo dentro del propio impulso de la economía local ya que las mencionadas ferias de ganado eran una manera de dinamizar la economía rural. Éstas, permitían que los ganaderos pudieran vender directamente su ganado, lo que suponía que se generaran unos ingresos y se activara el propio comercio local.
En segundo lugar y, no por ello menos importante, permitía a los ayuntamientos aumentar sus ingresos municipales a través de tasas o impuestos aplicados a los tratos comerciales, el alquiler de espacios, etc. Estamos además en unos momentos, siglo XIX, en el que hay una necesidad de intentar crear mercados estables y regulados de manera que, en una época en la que el transporte era limitado, las ferias ofrecían unos puntos de encuentro regulares para el comercio. Se permitía de esta forma la legislar la compraventa, lo que a su vez ayudaba a reducir los fraudes o conflictos en el intercambio de animales tan característicos en nuestra España desde época medieval y durante la Edad Moderna (siglos XVI al XVIII).
Obviamente no podemos olvidar el desarrollo del sector ganadero pues la ganadería seguía siendo un pilar económico fundamental en muchas de las regiones rurales -como ocurría en Puebla de la Calzada-. Estas ferias favorecían la mejora genética del ganado, al facilitar el intercambio de razas y fomentar la competencia entre los criadores. Basta mirar la feria de ganado existente hoy en día como el caso de Zafra.
