POR JOSE LUIS ARAGON PANES, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CÁDIZ).
El pasado fin de semana en Granada, ciudad nazarí y castellana, se celebró el congreso anual de los cronistas del reino, junto a un importante grupo de la Federación de Asociaciones de Cronistas Mexicanos. En el salón de plenos del Ayuntamiento sonó la canción «Granada», del inmortal compositor mexicano Agustín Lara, abriendo la jornada inaugural del viernes en el acto protocolario de los discursos de bienvenida de las autoridades, el homenaje a los cronistas de más veinticinco años de antigüedad y la imposición de medallas a los nuevos miembros. El acto continuó con la conferencia del profesor y catedrático de la Universidad de Granada, Francisco Sánchez-Montes González: «La estancia de Carlos V y la emperatriz Isabel en la Granada de 1526».
A primera hora del sábado se celebró la asamblea general de la Real Asociación. En su punto sexto, como anunciamos ese mismo día, Chiclana fue elegida como sede del LII Congreso Nacional de RAECO. A su finalización, dio comienzo la presentación de las comunicaciones. El que suscribe, presentó la ponencia «Antonio García Gutiérrez, el romántico castizo». Mientras tanto, los acompañantes de los congresistas, hicieron una visita guiada a la basílica de San Juan de Dios, verdadera joya del Barroco en Andalucía, de estilo rococó, donde se custodian los restos y reliquias del santo español, patrono de la Enfermería española.
Por la tarde, el deán de la catedral, atendió a congresistas y acompañantes en el interior del templo –«la catedral blanca» o «catedral de la luz»– en una pormenorizada explicación y posterior recorrido por ella y por la exposición: «El arte de evangelizar». Al mismo tiempo, en la sala de reuniones del congreso se abría la segunda sesión de comunicaciones. A las nueve de la noche, cena oficial y homenaje poético a Federico García Lorca con la intervención de Gonzalo Carmona, nieto de «El Camborio», protagonista del famoso poema lorquiano «Muerte de Antoñito El Camborio» en su libro de poemas «Romancero gitano» (1928).
El domingo amaneció con un radiante sol otoñal, propicio para un paseo por el centro histórico camino de la Capilla Real donde visitamos, con guía incluido, el sepulcro de los Reyes Católicos, de Felipe el Hermoso y la reina Juana I de Castilla a la que Lorca le dedicó aquellos versos: «Granada era tu lecho de muerte, Doña Juana, / los cipreses tus cirios, la sierra tu retablo. / Un retablo de nieve que mitigue tus ansias, / ¡Con el agua que pasa junto a ti! ¡La del Dauro!». Pasado el mediodía, la misa de los cronistas celebrada por el arzobispo de la diócesis de Granada, monseñor José María Gil Tamayo.
Y para poner punto final a las actividades del congreso, excursión en autobús por la ruta lorquiana que nuestro compañero el cronista del municipio de Láchar (Granada), Miguel Caballero, nos detalló con la precisión y meticulosidad del que lleva años investigando la figura de García Lorca durante muchos años, y sus últimas horas. En primer lugar, visitamos Viznar y el antiguo palacio del arzobispo de Cuzco, José Manuel Moscoso y Peralta, que aún conserva, aunque sin restauración, unos interesantes frescos con escenas de «El Quijote». En 1936 fue cuartel de la primera bandera de Falange de Granada. Allí estuvo brevemente retenido Federico antes de su triste final, camino del barranco donde fue fusilado en el término de Alfacar en la madrugada del 18 de agosto de 1936.
Ya entrada la oscuridad de la tarde, llegamos a Fuentevaqueros en la parte occidental de la Vega de Granada. Municipio donde nació el universal poeta, para conocer el sitio donde se ubicaba la casa en la que nació en 1898, actualmente existe otra construcción. Cercana a ella, se ha reformado una casa en la que vivió el padre del poeta con su primera esposa, hoy museo dedicado a su figura de su hijo, aunque no viviera en ella.
Con la noche encima y una luz de luna llena iluminando a Granada, regresamos al hotel para la despedida final. A lo lejos «por abajo cantaba el río…».
