POR PEPE MONTESERÍN CORRALES, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS).
-Olivares y Cuesta Olivares. Barrio en una ladera norte entre la Plaza de Occidente y Fuente de la Plata. Si abundaron en esta zona los olivos nunca los vi; claro que también existió Casa Charo, tienda de ultramarinos, y tampoco la vi; ni vi los tranvías que llegaban a la parte alta entre 1922 y 1956, ni los «tranvías de sangre», desde 1891.
-Avenida La Coruña. Cuesta arriba, en la plaza de Occidente, un edificio de quince pisos, faro oeste del sky line de Oviedo, junto con la Jirafa, en el centro, y la torre de Teatinos al este, y el acento del Calatrava, impronta organicista entre lo ortogonal.
Queda la cáscara del restaurante La Gruta, de los hermanos Cantón, hoy Mi Campus, residencia universitaria.
-Fuertes Acevedo. Esquina Julián Clavería. El espacio comercial hasta el Alimerka de la Plaza de Toros lo mendiga en propiedad una persona de etnia gitana algo discapaz; su destino anterior era la puerta de Igrafo, hasta que el pleito los obligó a cerrar.
A la izquierda «El triunfo de Baco», mural de Andrea Ravo Mattoni, basada en «Los borrachos», de Velázquez, y la Farmacia Monteserín, poco que ver conmigo, al menos en el reparto de beneficios.
Las farmacias deberían calcular una media ponderada de las constantes vitales de la vecindad porque la salud va por barrios: en La Frialdad sufren hipotermias, los de Olivares tienen alto el aceite, los de San Bernabé hígado graso, en Buenavista no hay cataratas, qué decir del riesgo de hongos para los de Lavapiés y los problemas con el úrico y la cuenta corriente en la calle Marqués de Pidal, no tanto por el marquesado cuanto por el restaurante Bocamar; ronda por San Lázaro el síndrome del cólera y a los del Cristo no les arriendo las ganancias; doy por hecho que en la calle Paraíso no hay Farmacias.
-Plaza de Toros. Inaugurada en 1889, Bien de Interés Cultural, se abandonó en 2007. El estudio praviano de Jesús Álvarez Arango ganó el concurso para su remodelación; de momento no se remodeló, aunque están en ello.
-Celestino Villamil. La persona que da nombre a esta calle y a la parada era de Navia; su fortuna, que ganó guapamente en Puerto Rico, la donó al Hospital Provincial de Oviedo.
-Avenida del Cristo. Desde la ventanilla puede hacerse un pedido a la Pescadería Joaquín; era el dueño anterior, ahora la atienden Mundo, Rosa y Belén; despachan buen pescado y marisco; acudo a ellos en días señalados, para celebrar la vida; la celebro al horno, con patatinas, o cocida, con agua de la Mar de Oviedo.
-Plaza de la Paz. Ante la Cafetería Real, saludo a José Manuel «Casomera», exfutbolista del Real Oviedo, de la época de Lombardía, a cual más arrojado.
-Calvo Sotelo-Colegio. A unos pasos, LA NUEVA ESPAÑA. Colaboré con este periódico bajo la dirección de Isidoro Nicieza, Ángeles Rivero, Gonzalo Peón y ahora Eloy Méndez. El periódico nació en 1936, en la calle Asturias; con la democracia fue privatizado, en 1966 se trasladó aquí, fue adquirido en 1984 por Editorial Prensa Ibérica S.A., presidida por Francisco Javier Moll de Miguel, y pasó a dirigirlo y a reconvertirlo José Manuel Vaquero Tresguerres, a quien siguió Melchor Fernández.
-Calvo Sotelo-Instituto. La gente sube y baja del bus con su tarjeta Conecta, nadie paga en efectivo, sobra el aviso en la cabina: «Autobús provisto de caja de seguridad. El conductor no tiene llave». Es preferible poner: «El conductor no tiene cartera».
-Marqués de Santa Cruz. Al lado Musical Arévalo, experto en pianos, y antes de girar a la izquierda para entrar en Uría, la proa del Termómetro, de 1940, primero de los intentos de muros-cortina, en boga hoy, del arquitecto Vidal Saiz Heres, con reminiscencias del expresionismo alemán.
-Uría Centro. A un lado la Clínica del Pie, al otro el Instituto Reumatológico. Sigue lloviendo y me duele un juanete, es artritis; los tendones y el líquido sinovial acusan curiosamente las bajas presiones; debería ser al revés.
-Uría La Llave. Al edificio de la esquina se le conoce por La Cúpula, de Juan Miguel de la Guardia, luego reformada, más estilizada, posmoderna. Al lado el número 58; ocupaba los bajos la ferretería La Llave, el inmueble sufrió un incendio en el que perdió su vida el bombero Eloy Palacio.
-Fray Ceferino. Al número 25, desde Melquiades Álvarez, el diario Región, fundado en 1923, trasladó su sede y talleres en 1960. Lo evoca un edificio de nueva factura promovido por Goncesco, con proyecto de José Carlos Fernández del Rey.
-Fray Ceferino Estación Autobuses. Casi en la esquina con Llano Ponte, el añorado restaurante Blanco Satén, admirable iniciativa del aparejador José Manuel Álvarez Rueda, hoy restaurante Royal Tandoori. En este local ensaya los lunes a las ocho el coro de voces graves Los Lunes a las Ocho.
-Evaristo Valle. Un grande de los pintores asturianos, vecino de Modigliani en París.
Reparo en las marquesinas de cada parada, mobiliario urbano, con información digital y analógica, acerca de las líneas de bus, mamparas de cristal con publicidad, bancos con listones de madera, barras de apoyo, tipo misericordias, que usaban los frailes para estar de pie en el coro y a su vez apoyar el culo.
-Avenida de Pando. Lo de Pando viene de que es una loma abombada; hay muchos Pando, y pasamos cerca de la Fuente de Pando, de sillarejo, neoclásica, con agua clásica, rica en sulfatos y calcio.
-Torres de Pando. Se refiere a viviendas de 14 plantas, más bien bloques que torres.
-Orfanato Minero. Abrió sus puertas en 1931 para acoger y educar a los huérfanos de los trabajadores de la minería del carbón; hoy FUNDOMA. Un desvío anuncia el Convento de Santa Gema, donde conservan (prefiero ignorar cómo) el cerebro de esta santa.
-Villamejil. Alude a Megillus, que fundó aquí una villae romana.
-Prado de la Fiesta. De San Antonio, juraría.
La gente habla con su móvil, suba sola o acompañada. Cuántas conversaciones escucho de un lado del auricular, asimétricas y, como las de Gila, suficientes para partirse de risa.
-Lavadero de Fitoria. Con cubierta de teja a dos aguas, dos pilones, y un tercero descubierto. Fitoria es un lugar dedicado al agua, cuenta con múltiples fuentes y manantiales; de aquí se surtía Oviedo y salía un acueducto desde el siglo XVI. ¡Ya llovió!
Agua por todas partes, brotan relámpagos de espuma, diría un cursi. Llueve sobre mojado, el lavadero se refleja en el asfalto; es lo guapo de la lluvia: duplica Oviedo.
-Fitoria. En este punto, donde llega la pista Finlandesa, o Paseo de Valdeflora, termina el viaje de ida; quizá Fitoria haga alusión a final, a límite.
Alfonso descansa unos minutos y me cuenta que en algunas líneas transportan en un turno hasta mil personas.
Lo cierto es que se viaja mejor que nadie cuando uno sabe cómo regresar; paso mi Conecta por caja y emprendemos la vuelta, un trayecto casi idéntico al de ida, con la salvedad de las paradas que comento en este apéndice.
Entre otras personas, sube Carmen, que vive en Fitoria, esposa de Miguel Abella, compañero en el Colegio Loyola; el Colegio está cerca, los escolapios muy lejos, la mayor parte en el cielo, supongo; hoy las nubes nos separan.
-Grupo José Antonio. «Tocote», viviendas que se sorteaban entre familias modestas, promovidas por el Sindicato de la Falange en 1954, con proyecto de Federico Somolinos.
-Avenida Pumarín. Por aquí hubo pumaradas y se celebraba la romería del Martes de Campo.
-Foncalada I y II. En la mampara de la parada leo: «Revierte la edad de la piel en dos semanas». ¡Ay, Dios! Cuando uno aprende a vivir, la vida ya ha pasado.
-Flórez Estrada. Antes de llegar a esta parada, Alfonso me sugirió que denunciara los problemas de la rotonda de Castilla, con atascos que en muchas ocasiones trastornan su horario.
Así, serpenteando bajo la lluvia, calle de La Coruña abajo, llegamos a Olivares, cabecera de la Línea.
FUENTE:https://www.lne.es/oviedo/2026/04/05/guapo-lluvia-duplica-oviedo-asfalto-128773377.html
