POR JULIÁN CABALLERO, CRONISTA OFICIAL DE ALCOCBENDAS (MADRID)
Hoy 25 de enero hace 349 años que el párroco de Alcobendas, don Domingo de Mier, mandaba al vicario de Madrid una carta, con ruego de urgencia, del siguiente tenor literal:
«Doy cuenta a Vuestra Merced cómo habiéndose celebrado la festividad de Nuestra Señora de la Paz, ermita de esta villa, ayer domingo veinte y cuatro del corriente, uno de los priostes que celebraban la fiesta para el gasto dispuso en su casa una tinajilla de vino hasta cosa de diez arrobas, y siendo así que se gastó todo lo que fue menester, y estando por la noche última de la fiesta con muy poco vino, que dicen habría cosa de media arroba en ella, esta mañana se halló la tinaja en el mismo ser que la puso el primer día, con las diez arrobas de vino.
El prioste dio noticia de que era milagro lo que había sucedido en su casa. Concurrió tanta gente, así de esta villa como de Madrid, que se continuó por espacio de más de cinco o seis horas sacando vino con cuartillos, jarros, bebiendo toda la gente, que fue mucho el concurso.
Me dieron cuenta de este caso y estuve más de dos horas viendo sacar el vino, acompañándome la justicia, sacerdotes, religiosos y escribanos de esta villa, y a mi parecer se sacarían, según la cuenta que hubo, más de treinta arrobas, haciendo poco vacío la tinaja, y después de tanta máquina de vino, que ha sido en cantidad considerable, se quedó buena parte en la tinaja. La he hecho guardar y para disponer lo que más convenga del servicio de Dios, honra y gloria suya».
Carta que resume y extracta lo acontecido ese 25 de enero de 1677 en la casa de Juan Perdiguero Peñalosa, y que se conserva, con toda la información relativa al Milagro, en el Archivo Municipal de Alcobendas, en el Archivo Diocesano de Madrid y en la Biblioteca del Palacio Real.
Treinta testigos presenciales, alcobendenses y forasteros, elegidos entre los más instruidos y cultos de la multitud de gente que presenció el portento, dieron su testimonio sobre tan asombroso y sobrenatural fenómeno en la investigación que ordenó el Vicario madrileño.
El 10 de abril de ese mismo año de 1677, el arzobispo primado de Toledo, don Pascual de Aragón, y su consejo de la gobernación dijeron que parecía semejante al milagro de la multiplicación de los panes, y si a éste se le tenía por milagro, no menos se debía declarar por tal el prodigio de la tinaja de Alcobendas pues con ello se ensalzaba y aumentaba la devoción de la Virgen Santísima de la Paz, dándose licencia para publicarlo y pregonarlo como Milagro.
Desde entonces se ha venido conmemorando y celebrando ininterrumpidamente en Alcobendas la efemérides del 25 de enero, conociéndosela por los alcobendenses devotos de la Virgen de la Paz como “el Día del Milagro”.
FUENTE; J,C,