LOS FRESCOS DE LA BÓVEDA DE HORNO DEL ÁBSIDE DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA LA MAYOR DE ARÉVALO
Jul 28 2026

POR RICARDO GUERRA SANCHO, CRONISTA OFICIAL DE ARÉVALO (ÁVILA).

                                                         

Los frescos de la bóveda de horno del ábside de la iglesia de Santa María la Mayor de Arévalo constituyen uno de los conjuntos de pintura mural medieval más importantes conservados en la provincia de Ávila y uno de los mejores ejemplos de pintura tardorrománica de Castilla.
Aunque el templo es de finales del siglo XII y comienzos del XIII, las pinturas se realizaron en la segunda mitad del siglo XIII, en un momento de transición entre el románico y el primer gótico. Por ello presentan una iconografía plenamente románica, pero con ciertos rasgos estilísticos que anuncian el gótico.
La escena principal ocupa el centro de la bóveda.
Representa a Cristo Pantocrátor (“Cristo Todopoderoso”), sentado y bendiciendo con la mano derecha mientras sostiene el Libro de la Vida con la izquierda. Está inscrito dentro de una mandorla o almendra mística, símbolo de su naturaleza divina y de la gloria celestial.
La imagen transmite solemnidad mediante:
* rostro frontal;
* grandes ojos abiertos;
* fuerte hieratismo;
* pliegues muy esquemáticos del manto.
Todo ello responde al lenguaje característico del románico, donde lo importante no es el realismo sino la transmisión del mensaje religioso.
Rodeando al Pantocrátor aparecen los cuatro símbolos de los evangelistas:
* el ángel de San Mateo;
* el león de San Marcos;
* el toro de San Lucas;
* el águila de San Juan.
Cada uno aparece acompañado por filacterias con su nombre, algo relativamente poco frecuente y de gran interés iconográfico. Estas figuras simbolizan la difusión universal del Evangelio.
Bajo el Pantocrátor existe una inscripción gótica, hoy incompleta por el deterioro sufrido durante siglos.Aunque no puede leerse íntegramente, probablemente formaba parte de un texto litúrgico relacionado con la majestad de Cristo.
Uno de los elementos más curiosos es el friso situado bajo la composición principal.
Está formado por:
* una banda de esquinillas;
* pequeños rostros humanos barbados integrados en la decoración;
* motivos geométricos en zigzag.
La interpretación de esas cabezas sigue siendo discutida. Algunos especialistas consideran que podrían representar ancianos, profetas o simplemente un recurso ornamental inspirado en repertorios románicos y mudéjares.
Originalmente toda la cabecera estuvo pintada.Hoy solo se conservan parcialmente:
* restos en los arcos de las ventanas del presbiterio;
* fragmentos de figuras en los muros del tramo recto;
* decoración geométrica y vegetal.
Todo indica que el programa iconográfico era mucho más amplio de lo que hoy podemos contemplar.
Estas pinturas destacan por varias razones:
* constituyen uno de los mejores conjuntos de pintura mural medieval de Ávila;
* conservan una iconografía románica casi completa del Pantocrátor;
* muestran la transición entre el románico y el gótico;
* se integran en un templo románico-mudéjar excepcional, cuya arquitectura de ladrillo es una de las señas de identidad de Arévalo.
Si vas a contemplarlas en persona, merece la pena fijarse en un detalle que suele pasar desapercibido: el Pantocrátor está concebido para ser visto desde la nave, de modo que la curvatura de la bóveda de horno envuelve la figura de Cristo y refuerza visualmente la idea de que domina todo el espacio sagrado desde lo alto. Es un recurso teológico y artístico muy característico del románico.

FUENTE:https://www.facebook.com/groups/1043171275885484/

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