POR DAVID GÓMEZ DE MORA, CRONISTA OFICIAL DE LA PERALEJA, DE PIQUERAS DEL CASTILLO, VALDEPINO DE HUETE, SACEDA DEL RIO Y CARECENILLA (CUENCA)
La presencia del lobo en la actual pedanía de Bel, veremos que todavía se documenta en las fuentes del siglo XIX. No obstante, como es de suponer, la población de este cánido se hallaría en una situación claramente regresiva desde centurias atrás. Pensemos, por ejemplo, tal y como menciona Rosas-Artola (2009, 3) que se produce un declive de la especie “en los municipios centrales de la costa mediterránea de la provincia de Castelló de la Plana, entre la segunda mitad del siglo XVI y el primer cuarto del siglo XVII”. Obviamente esto no significará la extinción del animal en nuestro territorio, especialmente en la franja norte castellonense, ya que todavía seguiría habitando la zona, viéndose en momentos muy concretos, hasta que a principios del siglo XX acabará desapareciendo.
Recordemos que Madoz en los años cuarenta del siglo XIX comenta que en Bel hay “caza de perdices, conejos y muchos lobos”, así como Mundina unos años más tarde (1873, 106), indica que en esta localidad existen “barrancos y despeñadores, en los cuales se crían lobos y zorras”.
Si ponemos la vista en las viviendas que antaño existían en esta localidad (y que en el espacio habitado, se reducen únicamente a las que se distribuirían en lo que se denomina como la calle mayor), llaman nuestra atención las vigas inferiores que tienen algunos de los balcones, y que realizadas en madera muy bien trabajada, simulan la pata de un león, con sus garras en el extremo, sobresaliendo hacia la calle.
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