POR MANUEL GONZALEZ RAMIREZ, CRONISTA DE LA CIUDAD DE ZACATECAS. (MÉXICO)
Edward Scriven después de Richard Westall, «Bruto y el fantasma de Julio César», 1802.
Esta frase viene a poner debate sobre una sentencia muy popular: “No le temo a los muertos sino a los vivos», y que se puede interpretar de varias maneras, pero principalmente sugiere que las personas que causan daño son las que están vivas, o que una vida sin sentido es peor que la muerte.
Una versión similar popularizada por Dumbledore en Harry Potter dice: «No sientas pena por los muertos, Harry. Siente pena por los vivos, y sobre todo por aquellos que viven sin amor».