POR JOSE LUIS ARAGON PANES, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE FRONTERA (CÁDIZ).
La noticia apareció en el periódico «El Noticiero gaditano», el 13 de diciembre de 1930, tal día como hoy: «El ilustre gaditano y eminente compositor Manuel de Falla pasó el día de ayer con varios amigos en la playa de la Barrosa y Sancti Petri. En el primero de dichos lugares tuvo lugar un almuerzo al que asistieron entre otras personalidades los señores Aramburu [Inda] (don Miguel), Viesca y Pemán [José María]».
¿Cuál era el motivo de la visita a Chiclana? Inspirarse en el mar de Alcides [el mar de Hércules] para su obra sinfónica y coral, «La Atlántida». Falla conocía la antigua leyenda de la Atlántida recogida por Platón y la obra homónima de mosén Jaime Verdaguer. Buscaba la iluminación en el sonido de las olas que se batían contra las rocas del islote, «saturarse del rumor del mar», como él mimos llegó a decir.
Se alejó del grupo contemplando en solitario, como extasiado, las olas del océano. No solo fueron unos minutos, quizás horas, aquel día. Juan José Viniegra, cuenta en su libro, «Manuel de Falla, su vida íntima», que «estuvo durante un mes acudiendo a Sancti Petri» anotando en un cuadernillo «sus melodías atlántidas». En la mente creativa del compositor, se estaba incubando el inmortal poema sinfónico «La Atlántida». Sería su gran obra, postrera e inconclusa.
Días después, José María Pemán, comprendiendo la relevancia del viaje a Chiclana, un acontecimiento especialmente significativo para Falla por su posterior trascendencia en la obra del músico gaditano, narra aquella jornada en un artículo titulado «En busca del templo de Hércules» publicado en el periódico «El Debate». Artículo en el que relata los pormenores del traslado de Falla y sus compañeros de viaje –también le acompañaba su hermano César Pemán y Álvaro Picardo– al islote de Sancti Petri: primero en una motonave de vapor prestada por el Consorcio Nacional Almadrabero S. A., que le llevaron al arrecife más próximo al castillo dónde pasaron a un bote. De allí a la pequeña playa en la que fueron ayudados a desembarcar por el farero que, a hombros, transportó uno a uno a los expedicionarios hasta tierra seca. Falla quedó inmortalizado para la historia, a hombros del farero, en una fotografía que tomó Miguel Arramburu con su cámara en el momento del desembarco.
Bibliografía:
-BIBLIOTECA VIRTUAL DE PRENSA HISTÓRICA: «El Noticiero Gaditano». Año XII Número 4597- 13 de diciembre de 1930 y «El Debate». Año XX. Número 6686, 19 de diciembre de 1930
-VINIEGRA Y LASSO DE LA VEGA. J.J (1966): «Manuel de Falla, su vida íntima». Biblioteca Cádiz, Manuel de Falla. Edita Diputación de Cádiz, Servicio de Publicaciones. Segunda edición (2001). Impresión Santa Teresa.
-TARJETA POSTAL: Cuadro de Daniel García Romeu en la cripta de la catedral de Cádiz (donde se halla enterrado el gran compositor gaditano). Ediciones Pajares. Puerto de Santa María (Cádiz).