POR FRANCISCO JOSE ROZADA MARTINEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDAS(ASTURIAS)
Hablemos del cine en Arriondas en el último siglo con motivo del estreno en la capital del concejo del documental “El día que nos llevaron al cine”, con la colaboración del alumnado del Instituto de Educación Secundaria “El Sueve” con su profesora de Lengua Inglesa Desirée Fernández Rodríguez y la de Lengua Asturiana, Carmen Álvarez Garzón; enmarcado en una experiencia intergeneracional con la colaboración también de los usuarios del CPR (Centro Polivalente de Recursos) de Arriondas con el apoyo de su directora Aroa Barriga, la trabajadora social Nuria Solís y la animadora Silvia Martínez, la actriz y cupletista parraguesa Lilián de Celis, yo mismo como cronista oficial de la villa y concejo, con otros colaboradores y con el apoyo del Ayuntamiento de Parres.
El origen de este trabajo documental estuvo en el libro de relatos de Paquita Suárez Coalla -tras una visita de ésta a Arriondas- entre cuyos cuentos uno lleva por título “El día que nos llevaron al cine”.
Paquita Suárez Coalla es ovetense, doctora en Filología Española y trabaja como profesora en la Universidad de la ciudad de Nueva York.
El documental -con una duración de casi una hora- es obra del joven parragués Francisco Longoria Granda, director de cine, con películas en su haber como “Baile en el sindicato”.
Hasta 1958 existió el cine “Peñasanta” (antes “España”) -situado en la calle Ramón del Valle- el protagonista de tantos eventos cinematográficos, homenajes, asambleas, y otros actos sociales y políticos.
En el mismo solar estuvo la exposición de “Muebles Nachón” y -actualmente- dos locales de hostelería.
Antonio Argüelles Díaz, de Infiesto, le compró en 1958 un solar a José Aquilino Pando en el lugar conocido como “El Sucón” (calle que después nominaron Ramón Menéndez Pidal) con la finalidad de edificar una nave para dedicarla a un cine, con ese motivo firmó un concierto con el Ayuntamiento por un plazo de cinco años, a razón de 7.500 pts. anuales.
La intención era que este cine iniciase sus funciones en mayo de 1958, pues esa era la condición municipal, aunque no inició sus proyecciones hasta el año 1961.
El nuevo Cine Peñasanta estaba previsto que se inaugurase en septiembre de 1959 y su dueño, el vecino piloñés Antonio Argüelles Díaz, se comprometió a reabrir el viejo cine mientras concluían las obras en el nuevo, concediéndole dos meses para hacerlo.
Y es que el viejo cine no reunía las mínimas condiciones sanitarias que la ley exigía, de forma que (en noviembre de 1960) la Corporación Municipal le apremió a abrir la nueva sala o le clausuraban definitivamente el viejo cinematógrafo de la calle Ramón del Valle.
Si la nueva sala de proyecciones no estaba concluida en sesenta días, su dueño sería sancionado con pagar al Ayuntamiento 200 pts. diarias durante los primeros quince días, y 500 diarias a partir del día dieciséis siguiente.
Además, a partir de 1961 debería abonar como impuesto la cantidad de 7.500 pts. anuales.
Los precios de las localidades quedaron fijados de la siguiente manera: 7 pts. los asientos de general; 10 pts. una localidad de butaca y 12 pts. las llamadas butacas especiales.
Así llegaremos al mes de julio de 1961 con el nuevo cine aún sin abrir por retrasos de diversas entregas destinadas al mismo, como en el caso de la pantalla -entre otros-.
La infracción que originó el no cumplimiento del acuerdo firmado con el Ayuntamiento llevó a Antonio Argüelles a tener que pagar 38.000 pts., y le dieron un plazo de noventa días para ingresar esa cantidad en las arcas municipales.
No debemos olvidar aquí a quienes trabajaron en el cine en la sala de proyecciones, en la taquilla como Dulce Junco, de acomodadores como lo fue Avelina Somoano Rodríguez (también en taquilla) o vendiendo caramelos, chicles y demás golosinas como lo hicieron durante años Aurelia y su tía antes que ella, a las que sucedió Florinda «La Marquesita».
Portero en la entrada fue muchos años José Manuel Pérez Cabal, como Fermín Puente prestó servicio en la cabina de proyección.
Esta segunda ubicación del cine Peñasanta pasó al final de sus días -después de ser reformado- a ser sede de la «Mueblería Suárez», o a convertirse finalmente en la discoteca “Picasso” y, después, “Aipol”.
Fue Maximino Tereñes Mier el primer Presidente del Colectivo Cine-Club de Arriondas, el cual solicitó permiso para utilizar la Plaza de Abastos el día de Nochebuena de 1982 con la finalidad de celebrar una fiesta popular para sacar fondos destinados a constituir el citado cine-club y -por unanimidad- se le concedió el permiso.
No se autorizó en principio a utilizar el salón de actos del ayuntamiento para proyectar películas en él, pues la intención de “Maxi” era que así fuese mientras no encontrase un lugar adecuado.
Pero esta decisión fue revocada, dado que -tras diez años sin cine en Arriondas- el día 8 de noviembre de 1983, en el citado salón, se puso en marcha el Cine-Club de Arriondas.
Se proyectaban dos películas semanales, los martes y los domingos (en este día había una sesión infantil).
Eran los socios en su mayoría jóvenes, con inquietudes culturales, los cuales abonaban 200 pts. al mes, llegando a asociarse cerca de trescientos en el primer año de funcionamiento de este cine-club.
El éxito fue tal que tuvo un superávit de 140.000 pts. en su primer año de funcionamiento.
Meses después encontraremos de nuevo a Maximino Tereñes Mier solicitando ayuda para adquirir un proyector cinematográfico, una cuestión que se remitió a la Comisión de Cultura Municipal.
Le concedieron 10.000 pts. para adquirirlo.
“Maxi” y su equipo tuvieron un enorme éxito al frente del Cine-Club de Arriondas, ofreciendo sesiones tanto para adultos como para niños. Periódicos y revistas de la época recogen datos sobre el tema, como el numeroso grupo de socios que tenía.
Se hará referencia de nuevo al Cine-Club a finales del año 1984, cuando se destinen 22.825 pesetas para adquirir diversos materiales para el mismo.
Todavía en el año 1986 encontraremos a Maxi Tereñes como Presidente del Cine-Club, solicitando alguna subvención municipal para esta actividad cultural, y le concederán 20.000 pts.
Nos dejó “Maxi” en plena juventud, cuando tenía todo un futuro prometedor por delante.
Maximino fue entonces el primer Presidente del Colectivo Cine-Club durante varios años, y allí estaba también en este equipo entusiasta del llamado “séptimo arte” Miguel Ángel Aramburu colaborando en la gestación de esta historia cinematográfica parraguesa.
Miguel Ángel Aramburu recogería personalmente el relevo desde 1994 -tras haberse perdido de nuevo el apasionante mundo de la cinematografía en Arriondas-, y con su “Cine en la Calle” animó los veranos de la villa durante varias ediciones.
Miguel Ángel Aramburu Melero falleció con 60 años en mayo del año 2020.
Con el apoyo del ayuntamiento parragués siguen celebrándose sesiones de cine en la calle cada verano en un memorial dedicado a Miguel Ángel.
No está totalmente huérfano de cine el concejo, dado que en la sala principal de la Casa de Cultura se proyectan algunas películas con el buen hacer de la concejalía de Cultura que está en manos de Rosario Huelga Fernández.
Quedan ahora los temas cinematográficos en Arriondas principalmente en manos del citado joven parragués Fran Longoria Granda, a quien agradecemos este trabajo recopilatorio que fue muy aplaudido en su presentación en nuestra Casa de Cultura “Benito Pérez Galdós”.
