POR JOSÉ LUIS ARAGÓN PANÉS, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CÁDIZ)
No todos los días tenemos la oportunidad de dar a conocer nuestra labor como cronista a un grupo de estudiantes. Ayer lunes, invitado por la profesora de Lengua y Literatura Anabel Moreno, del Instituto de Enseñanza Secundaria «Poeta García Gutiérrez», estuvimos departiendo con dos grupos de alumnas y alumnos de segundo curso de Secundaria sobre qué es, que hace y porqué existe la figura de cronista oficial.
Una figura de carácter honorífica, vitalicia y sin relación laboral y económica con el Ayuntamiento, que existe en numerosas ciudades españolas y en Hispanoamérica, sobre todo en México. El cronista investiga el pasado y recoge, como testigo de la actualidad, cuántos hechos son dignos y significativos de ser recordados en los anales de la historia.
Ha sido un encuentro que se enmarca dentro de una actividad denominada Situación de Aprendizaje: “Chiclana de las estatuas”. En ella el alumnado está realizando textos expositivos y descriptivos para, finalmente, desarrollar una exposición oral en clase. El objetivo es realizar una visita turística y didáctica a través de las estatuas que se hallan situadas en el perímetro del centro histórico de la ciudad.
Interesante propuesta pedagógica, porque las estatuas crean y recrean, en su parte más historicista, a personajes que pertenecieron, en otras épocas a nuestra sociedad. Son representaciones simbólicas, antes consideraban «soportes de la memoria» y ahora, «soportes de la identidad». Se convierten así, en una parte del patrimonio de una ciudad que alberga en la actualidad cerca de 93 000 habitantes; más de la mitad de ellos procedentes de diferentes localidades de España y ciento siete países de los cinco continentes.
