POR ENRIQUE GARRAMIOLA, CRONISTA OFICIAL DE MONTILLA.
Nuestro Padre Jesús de Familias recorrió anoche las calles de Montilla en una salida procesional que partió del Monasterio de Santa Clara y congregó a decenas de fieles, con el acompañamiento de la Agrupación Musical La Unión. La procesión se enmarcó en la celebración de la novena en honor de esta imagen del siglo XVI, que comenzó el pasado 6 de septiembre.
El cortejo salió del convento y continuó por las calles Benedicto XIII, Enfermería, Blanco, Aleluya, Alta y Baja, San Luis, San Juan de Dios, Gran Capitán, Llano de Palacio y Arco de Santa Clara, antes de regresar al monasterio. A lo largo del itinerario, los vecinos aguardaron el paso del crucificado, que únicamente abandona el recogimiento del cenobio durante la celebración de su novena.
La salida permitió contemplar de cerca una talla que permaneció durante siglos en la clausura de Santa Clara, considerado el mayor monasterio de Andalucía entre los dedicados a la vida de clausura. Su vinculación con esta comunidad religiosa está recogida en un documento de 1633, que señala que fray Payo Afán de Ribera regaló la imagen a su hermana, sor Ana de la Cruz.
La trayectoria del crucificado antes de su llegada a Montilla fue abordada por Enrique Garramiola Prieto, cronista oficial de la ciudad desde 1973 hasta 2013. Según apuntó, la imagen habría sido trasladada desde Colonia hasta México por misioneros franciscanos y enviada posteriormente a Montilla. Entre los antecedentes históricos de la talla figura también su presencia en algunas sesiones del Concilio de Trento, celebrado entre 1545 y 1563.
De autor anónimo y realizada en pasta de madera policromada, la obra presenta un tamaño reducido y un tratamiento anatómico que ha destacado Elena Bellido, doctora en Historia por la Universidad de Córdoba y directora de la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque. «Cristo se halla sujeto a la cruz por tres clavos, revelando una admirable perfección anatómica, que es realzada por una acertada policromía», señala la especialista.
Bellido, académica correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, recuerda asimismo la trayectoria de Payo Afán de Ribera. El fraile agustino que entregó la imagen a su hermana llegó a ejercer como obispo de Guatemala, arzobispo de México y virrey de Nueva España.
Sor Ana de la Cruz mantuvo una devoción personal hacia el crucificado, al que situó junto a su lecho de enferma y con el que, según relató, dialogó en varias ocasiones. La religiosa fue quien le dio el nombre de Padre de Familias con el que la imagen ha llegado hasta la actualidad.
La veneración hacia la talla se extendió más allá de los muros del convento y alcanzó a la Casa de Aguilar. Mariana Fernández de Córdoba, sexta marquesa de Priego, regaló la corona de espinas que todavía luce el crucificado, una pieza elaborada en oro y enriquecida con esmeraldas y rubíes.
A esta aportación se sumó la de Pedro de Aragón, virrey de Nápoles y esposo de Ana Fernández de Córdoba Figueroa, quien donó los tres clavos que sujetan la imagen a la cruz, fundidos en oro y diamantes. Ambas donaciones forman parte de los elementos que conserva la talla venerada en Santa Clara.
La continuidad de esta devoción cuenta también con la Hermandad del Padre de Familias, fundada en 1812. La cofradía permanece activa y acompaña cada año la celebración en honor del crucificado, cuya salida volvió a reunir anoche a los fieles por las calles de Montilla antes de su regreso al monasterio.
FUENTE:https://www.montilladigital.com/2026/09/procesion-padre-familias.html
