POR MANUEL GONZÁLEZ RAMÍREZ, CRONISTA DE ZACATECAS (MÉXICO).

Un dato. Un vínculo lleno de misterio. Hoy, un 7 de diciembre de 2024, la icónica catedral de Notre Dame en París, Francia, reabre sus puertas luego de una reconstrucción millonaria tras un devastador incendio que tuvo lugar el 15 de abril de 2019. Este magno acontecimiento que le está dando la vuelta al mundo me recordó una crónica donde hay un dato que vincula esa catedral parisina con Zacatecas.
Fue a comienzos de diciembre pero del año 1758 cuando fue terminada la obra material del bellísimo templo de Santa Prisca de Taxco, Guerrero, gracias al patrocinio del rico minero José de la Borda. Este personaje comenzó la edificación el 23 de febrero de 1751 después de obtener del arzobispo el permiso correspondiente y con el fin de que su hijo, el sacerdote Manuel de la Borda, pudiera tener un templo digno de su alto ministerio, así como para favorecer al mineral de Taxco.
Esta construcción fue terminada el 3 de diciembre de 1758 y consagrada hasta el 12 de mayo de 1759. Esa iglesia tuvo un tesoro importantísimo, que fue una custodia que medía dos metros de alto, cuajada de esmeraldas y perlas que pagó José de la Borda. Pero por razones económicas, cuando necesitaba dinero para sacar adelante su obra minera, primero pidió prestado a la Iglesia y ésta se lo negó (todo está documentado).
Borda entregó Santa Prisca con todos sus tesoros, retablos y alfombra, y todo pasó a ser propiedad de la Iglesia pero no la custodia. Él conservó inteligentemente la propiedad. Entonces se vio en la necesidad de venderla a la Catedral de México. De esa manera pudo irse a #Zacatecas y revivir su fortuna en las minas de esa región.
Se vino a Zacatecas donde invirtió todo lo que la quedaba en la mina La Esperanza, cuya explotación le convirtió en el hombre más rico de Zacatecas. Pero… ¿Existe esa custodia? No. De la Borda la vendió a la Catedral de México en el siglo XVIII. Después, en el siglo XIX, una señora la compró a la Catedral. Pero en la época de la Revolución, entre 1910-1912, la vendieron a la catedral de Notre Dame en París.
Hace tiempo fui a buscarla allá. Me ayudaron personas dedicadas a la conservación de los monumentos de arte. Ya no se encontró. El último dato de un mexicano que vio la custodia es de 1914. La buscaron en Francia hasta en los pueblos, porque durante las guerras europeas escondían los objetos en pequeños pueblos. Habrá que seguirla rastreando… una tarea más.